<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294</id><updated>2011-12-09T15:58:09.289-06:00</updated><category term='2008 - 08'/><category term='2009 - 07'/><category term='2008 - 05'/><category term='2009 - 09'/><category term='2007 - 11'/><category term='2009 - 05'/><category term='2007 - 04'/><category term='2009 - 10'/><category term='2009 - 12'/><category term='2007 - 08'/><category term='2008 - 10'/><category term='2009 - 02'/><category term='2007 - 09'/><category term='2008 - 02'/><category term='2008 - 07'/><category term='2010 - 02'/><category term='2009 -11'/><category term='2008 - 12'/><category term='2007 - 06'/><category term='2009 - 04'/><category term='2007 - 01'/><category term='2007 - 03'/><category term='2008 - 04'/><category term='2007 - 05'/><category term='2009 - 08'/><category term='2008 - 11'/><category term='2008 - 06'/><category term='2009 - 06'/><category term='2007 - 12'/><category term='2009 - 01'/><category term='2008 - 09'/><category term='2008 - 03'/><category term='2010 - 01'/><category term='2007 - 10'/><category term='2007 - 02'/><category term='2008 - 01'/><category term='2007 - 07'/><category term='2009 - 03'/><title type='text'>Lorenzo Meyer - Agenda Ciudadana</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>157</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-417927842752633167</id><published>2010-02-25T14:12:00.002-06:00</published><updated>2010-02-25T14:16:00.295-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2010 - 02'/><title type='text'>'Ni independencia ni revolución'</title><content type='html'>En un país donde la política parece de caricatura, la auténtica caricatura puede ser alta política&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Reconocimiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo ideal es que los reconocimientos públicos se hagan mientras quien los merece esté aún entre nosotros y en activo. Es por eso que al aparecer en este año de centenarios el libro de Eduardo del Río, Rius, 2010, ni independencia ni revolución (Planeta, 2010), se abre la oportunidad de acercarnos a este autor no sólo para examinar sus ideas sobre la independencia y la revolución sino a su empeño por salvar, vía la caricatura y el humor crítico, lo que hay de esencial en México. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Honor y humor&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice que en 1525, y tras su derrota en Pavía a manos del emperador Carlos V, Francisco I, rey de Francia, herido y hecho prisionero, escribió a su madre: "todo se ha perdido menos el honor". En realidad, el rey escribió algo un poco más largo, pero lo que finalmente pasó a la historia es lo citado. Pues bien, en México, los herederos de otros derrotados en la misma época, y también por súbditos de Carlos V, podemos parafrasear al desafortunado monarca galo, y afirmar: mucho se ha perdido, menos el humor. Eso es, al menos, lo que se desprende de toda la obra de Rius, donde la ironía va a cuenta de lo perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La buena acogida que desde hace 56 años han tenido los cartones, historietas e historias contadas por Rius con ayuda de sus "monos" -se trata de obras que ya traspasaron las fronteras, pues al menos una docena se ha traducido al inglés-, ha contribuido a mantener la autoestima de los mexicanos que se identifican con ellas. Con la visión, temas y personajes de Rius, y de los otros caricaturistas que han marchado por el mismo sendero, la dignidad ciudadana podrá estar herida pero no destruida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humor político de calidad suele ser uno de los ácidos que corroe y destruye esa parte del discurso del poder con el que las élites buscan ocultar abusos y hacer pasar por alta política lo que no es otra cosa que irresponsabilidad y demagogia combinadas con prepotencia, arbitrariedad y corrupción. Las caricaturas al estilo de Rius reafirman la verdad que encierra ese desafío que Miguel de Unamuno lanzó al poder de los franquistas: "venceréis pero no convenceréis".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El instrumento político empleado por Rius tiene una fuerte raíz histórica. Caricaturas en contra de los poderosos eran ya empleadas en la Roma imperial. La estirpe mexicana de donde proviene el distinguido "monero" zamorano construyó su propio espacio vital en la prensa de opinión de principios del siglo XIX. Fue esa época un mal momento para México pero, por lo mismo, un gran momento para la caricatura de oposición. Más adelante, ya en los periodos de estabilidad autoritaria -el Porfiriato y la post revolución-, hubo un esfuerzo sistemático desde el gobierno y con relación a la prensa y sus caricaturistas para combinar censura y represión con una buena dosis de cooptación, al punto que esta última fue ya el elemento dominante durante el régimen del PRI. Como consecuencia, proliferaron los ejemplos de caricaturistas dispuestos a legitimar al poder y contribuir así a diluir el sentimiento público de agravio. Sin embargo, la historia ha terminado por ser generosa y justa con quienes se arriesgaron a tomar el partido de los ofendidos y asumieron las consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rius siempre ha estado en las filas de estos últimos; baste recordar aquí dos episodios: esa caricatura suya de 1964 que fue presentada como portada de la revista Política y que resultó profética: un inconfundible Gustavo Díaz Ordaz (GDO) vestido con sotana y teniendo en su estola dos suásticas; ahora bien, el costo de ese gesto fue alto -Política desapareció- pero la definición del carácter de GDO resultó trágicamente acertada y eso se recuerda. Inmediatamente después del golpe autoritario, Rius reapareció y se superó con esa estupenda historieta que fueron "Los Supermachos", un microcosmos pueblerino que sirvió para destacar las características y consecuencias del ejercicio cotidiano del poder en el México del PRI clásico. "Los Supermachos" fueron todo un éxito, pues su tiraje llegó a ser de cientos de miles, pero el poder decidió castrar a esos personajes inolvidables -Calzonzin, don Perpetuo del Rosal, etcétera- mediante la compra, no del autor -eso era imposible-, sino de la editorial, lo que obligó a Rius a abandonar sus criaturas y éstas, ya pura forma sin contenido, terminaron en la insignificancia y el olvido. Nuestro "monero" volvió a la carga y dio vida a "Los Agachados" (1968-1981). Ambas historietas son hoy una fuente de primer orden para quien quiera conocer o investigar la naturaleza de la vida y la cultura cívica de México en la etapa clásica del autoritarismo priista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El monero como historiador&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rius lleva ya más de medio siglo reflejando, vía sus "monos", una parte de la realidad mexicana afectada por el mal uso del poder pero, también, divulgando sus ideas en torno a un espectro tan amplio de temas, que el catálogo de sus más de cien libros abarca desde Cuba (fue el primero) hasta Cristo, o Marx, pasando por la filosofía y la alimentación. Hay en Rius un enciclopedista enfebrecido que, quizá por ser autodidacta, tiene la capacidad de llegar a un público tan amplio que es asombro y envidia de los especialistas "serios".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2010, ni independencia ni revolución no es el primer trabajo en que Rius aborda temas de la historia política mexicana, pero éste es ya una síntesis de su interpretación de nuestro pasado, una que busca crear conciencia y explicar la naturaleza de los problemas contemporáneos por vía de sus orígenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las 192 páginas de la obra que aquí se comenta se aborda el pasado mexicano desde sus orígenes prehistóricos hasta el presente, pero poniendo el énfasis en dos tesis propias de este año de centenarios: la naturaleza de los procesos a los que dieron lugar tanto la independencia como la revolución, procesos que finalmente no llevaron ni a una independencia efectiva ni a un cambio realmente revolucionario. En consecuencia, no hay nada que celebrar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Independencia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Rius, la independencia no cumplió con lo que debió ser su meta central, según Morelos: transformar la estructura social de la colonia. Visto desde abajo, desde la perspectiva de los indios y parte de los mestizos, la transformación de la Nueva España en un Estado soberano no significó otra cosa que cambiar para no cambiar, porque ésa fue la intención de Iturbide y los criollos que le apoyaron. En esas condiciones, el sentido de patria simplemente no podía desarrollarse en la mayoría de los formalmente mexicanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Revolución de 1910&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí Rius vuelve a sostener una tesis similar a la anterior y que coincide con la del académico norteamericano Ramón Eduardo Ruiz (The Great Rebellion: Mexico 1905-1924 [Norton, 1980]): la Revolución Mexicana no fue realmente una revolución sino una rebelión -"revolucioncita", la llamó en su libro de 1978-, pues las estructuras e instituciones del país no experimentaron transformaciones de importancia. Desde esta perspectiva, quienes podrían haber llevado a cabo una revolución, como Zapata o Villa, murieron en el intento, y los que finalmente alcanzaron el poder nunca intentaron una revolución, así pues "¿qué revolución festejamos?". Desde luego que terminada la lucha no hubo ni sufragio efectivo ni un cambio significativo en las estructuras de propiedad, sino más bien un cambio de personajes al frente de las estructuras de poder pero sin que éstas modificaran su orientación, al menos no antes de la llegada a la Presidencia del general Lázaro Cárdenas. En esta visión, Cárdenas y el cardenismo son lo inesperado, la notable excepción que confirma que lo ocurrido a partir de 1910 no fue una revolución. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propuesta de Rius es contundente: en este 2010 no deberíamos festejar una independencia ni una supuesta revolución que finalmente no resolvieron sino apenas pospusieron los problemas y las contradicciones que se incubaron desde la época colonial. No siendo Rius un historiador ni un investigador profesional, y arriesgándose página a página a hacer grandes generalizaciones con pocos matices, tiene ciertos datos y afirmaciones que pueden ser cuestionados. Sin embargo, ese posible ejercicio de crítica al crítico no tiene sentido, pues el objetivo de Rius no es realmente hacer historia en el sentido estricto y puntual del término sino, entre muchas bromas y muchas veras, cuestionar el sentido mismo de la celebración oficial de los centenarios mediante una interpretación radical de nuestro proceso político desde la perspectiva de los agraviados históricos, de los que han constituido la gran base de la pirámide social de cada época.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-417927842752633167?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/417927842752633167/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=417927842752633167&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/417927842752633167'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/417927842752633167'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/02/ni-independencia-ni-revolucion.html' title='&apos;Ni independencia ni revolución&apos;'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-1929970874661588227</id><published>2010-02-18T12:51:00.002-06:00</published><updated>2010-02-18T12:56:06.934-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2010 - 02'/><title type='text'>Exactamente ¿qué vamos a celebrar?</title><content type='html'>Una reflexión sobre los errores y aciertos ocurridos en los procesos de la independencia y la revolución sería la manera más útil de conmemorar 1810 y 1910&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El corazón del problema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A dos siglos del inicio de la lucha por la independencia y a un siglo del inicio de la lucha por destruir una dictadura oligárquica, queda claro que ambos sucesos no fructificaron como se esperaba: no lograron encauzar a México por la ruta de un desarrollo material y social sólido y justo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Celebración&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo con su definición, celebrar significa, entre otras cosas, abandonar la rutina para honrar, rendir homenaje o exaltar a personas o eventos extraordinarios mediante ceremonias solemnes que buscan crear conciencia pública en torno a logros excepcionales. Claro que el término también admite lo no solemne: la ocasión para el contento general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada, el gobierno de Felipe Calderón anunció que se propone llevar a cabo una celebración a lo largo de todo el año para conmemorar el Grito de Dolores de 1810 y el llamado de Francisco I. Madero al levantamiento general el 20 de noviembre de 1910. El contenido de esa celebración oficial serán, básicamente, 2 mil 300 acciones o eventos en todo el país. Uno de esos eventos se concentrará en un solo día, implicará la participación masiva de miles de actores al estilo de las inauguraciones de los juegos olímpicos y tendrá un costo de 60 millones de dólares (Proceso, 14 de febrero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cara a esos planes oficiales surge el planteamiento de las alternativas: más que celebrar de manera espectacular el bicentenario y el centenario del arranque de dos dramáticos y feroces eventos de rebeldía popular, los tiempos deberían conducirnos a festividades austeras por un lado y por el otro a una gran reflexión -es aquí donde se debería hacer la cosa grande- sobre las causas que han llevado a que finalmente la gran energía colectiva desatada por lo acontecido en 1810 y 1910 no haya cumplido con las expectativas de quienes la iniciaron ni con las promesas de largo plazo de quienes construyeron un nuevo orden supuestamente superior al destruido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los celebrantes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante que el actual es un gobierno de derecha y, por definición, sin simpatía por movimientos que buscan destruir por la fuerza el régimen establecido como fueron los de 1810 y 1910, ya se echó a andar la maquinaria de la celebración. Sin embargo, no está claro qué es lo que el grueso de los mexicanos desearía celebrar -si es que están de ánimo para celebrar- ni cómo quisieran hacerlo. Según una encuesta, el 45.2 por ciento de los ciudadanos se mostró dispuesto a recordar ambas fechas por igual, pero un 40.5 por ciento mostró preferencia por la independencia y apenas el 11 por ciento por la revolución (Consulta Mitofsky, 15 de noviembre, 2009).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, en relación a qué opinan los mexicanos en torno al cómo y a qué costo se debe celebrar, no hay datos. Sin embargo, y por la naturaleza de los tiempos que corren -pobreza, desempleo, inseguridad, polarización política, desigualdad creciente-, es posible suponer que lo apropiado serían ceremonias sobrias y usar de la reflexión histórica para escudriñar el futuro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una hipótesis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rebelión contra el dominio español sobre México desembocó en un conflicto interno de magnitud sin precedentes, pues por tres siglos la autoridad del rey no había sido desafiada en la escala y con la fuerza en que lo fue en 1810. La destrucción material y el daño causado a la estructura institucional fueron sustantivos. Sin embargo, la unión de conveniencia en 1821 de las fuerzas en conflicto para declarar la separación de España llevó a que por un momento el talante que dominó en la esfera de lo público fuera de optimismo desbordado: libre de sus ataduras a España, el heterogéneo grupo dirigente supuso que acababa de abrir un brillante futuro para la rica y nueva nación mexicana (Javier Ocampo, Las ideas de un día, El Colegio de México, 1969).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El optimismo apuntado fue breve y pronto el país, sin consolidarse como nación, cayó en el conflicto interno, fue agredido por el exterior y le fue imposible contar con un mínimo de estabilidad política que le permitiera una vida normal. Donald Stevens sistematizó los indicadores de esa inestabilidad entre 1825 y el inicio de la Guerra de Reforma en 1857 (Origins of Instability in Early Republican Mexico, Duke University Press, 1991). En 33 años hubo 41 rebeliones campesinas, Tabasco tuvo 50 gobernadores, la Secretaría de Hacienda cambió de manos 87 veces y 49 la jefatura del Poder Ejecutivo; en promedio, el ocupante del cargo apenas si duró 12.8 meses. La conclusión es inescapable: la independencia hizo que México pasara de ser una colonia exitosa -la más importante del imperio español en América- a ser un Estado fallido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Falla de origen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una explicación del gran fracaso del México independiente para constituirse en un Estado viable se tiene en la naturaleza del viejo orden. Un análisis comparado de las características de la colonización española y británica en América arroja mucha luz sobre ese problema. De acuerdo con el impresionante estudio de J. H. Elliot (Empires of the Atlantic World, Yale University Press, 2006), la idea original de la empresa colonial británica en lo que hoy es Estados Unidos era simplemente reproducir lo que España había hecho antes en México: crear una colonia de explotación con base en una minería de metales preciosos y mano de obra indígena. Sin embargo, los ingleses nunca descubrieron yacimientos como los de México y nunca pudieron dominar a la población nativa como los españoles a los aztecas y se tuvieron que conformar con dar forma a unas colonias de poblamiento con base en el trabajo de los propios europeos. Esa imposibilidad de los ingleses para convertirse en "conquistadores" les obligó a ser simplemente "planters" (colonos). Sin embargo, esa frustración original se convirtió en algo muy positivo cuando las 13 colonias inglesas se transformaron en Estados Unidos de América, pues ese tipo de colonización resultó ser la preparación adecuada para dar forma a un Estado exitoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un artículo del American Journal of Sociology (V. 111, No. 5, marzo 2006), Matthew Lange, James Mahoney y Matthias Vom Hau desarrollaron una comparación entre el colonialismo español y el británico y llegaron a esta conclusión: las diferencias en los modelos económicos implantados por las dos metrópolis son un factor fundamental para explicar la suerte que corrieron las colonias al transformarse en Estados independientes. Los españoles tendieron a imponer un modelo económico mercantil en zonas que antes de la colonización ya estaban densamente pobladas y con un desarrollo significativo. En contraste, cuando Inglaterra colonizó, también de manera extensiva, lo hizo en zonas con una baja densidad de población original y con un desarrollo relativamente simple, pero en las que implantaron un sistema económico liberal. Tras la independencia el resultado de esa diferencia fue la reversión de las características originales, pues las zonas de influencia mercantilista y con gran población nativa entraron en una etapa de subdesarrollo en tanto que aquellas de influencia liberal se encaminaron al desarrollo, al punto que una de ellas, Estados Unidos, ya era una potencia al final del siglo XIX. Desde luego que la diferencia en los modelos económicos y de sus respectivos conjuntos de instituciones políticas, legales y culturales no explica todo el éxito o todo el fracaso de la etapa nacional, pero sí una parte sustantiva de ese resultado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lección&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la óptica del proceso histórico, lo que este bicentenario del inicio de la lucha por la independencia nos debería llevar a comprender es, entre otras cosas, que todo cambio de régimen, incluido el que se intentó hace apenas 10 años, es una empresa extraordinariamente complicada porque la herencia que deja el viejo orden puede ser un factor que ayude o frustre el proyecto de futuro. De ahí la enorme responsabilidad de quienes encabezan lo nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1821 las mejores mentes del país que nacía intentaron desentrañar la magnitud del reto, pues mientras los norteamericanos tenían que consolidar, lo hecho en la ex Nueva España había que modificarlo y sustancialmente. La enormidad del problema rebasó los cálculos y la imaginación de quienes encabezaban al nuevo Estado y pronto se impusieron los egoísmos de grupo. En el 2000 se suponía que los "insurgentes" tenían una "capacidad intelectual instalada" mayor de la que había hace dos siglos, pero no fue así y otra vez corremos el riesgo de frustrar el propósito del cambio. Una gran reflexión comparando lo ocurrido a partir de 1810 con los tiempos que corren sería una manera útil de conmemorar nuestro origen como nación moderna. Sin embargo, esa reflexión no vendrá del sector oficial, tendría que hacerse desde fuera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-1929970874661588227?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/1929970874661588227/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=1929970874661588227&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1929970874661588227'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1929970874661588227'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/02/exactamente-que-vamos-celebrar.html' title='Exactamente ¿qué vamos a celebrar?'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-2448161345463582960</id><published>2010-02-11T10:40:00.002-06:00</published><updated>2010-02-11T10:43:41.133-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2010 - 02'/><title type='text'>México y sus guerras</title><content type='html'>Tres enfrentamientos antagónicos se viven en el país: el Estado contra el narco, la izquierda con las derechas y la Iglesia contra el laicismo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definición&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La definición clásica de guerra implica la hostilidad armada entre dos o más unidades políticas que, generalmente, son Estados; sin embargo, el concepto también se puede extender y aplicarse a una situación de hostilidad, conflicto, oposición o antagonismo entre fuerzas físicas, mentales o sociales. Pues bien, para nuestra mala fortuna ambas acepciones tienen equivalentes en México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según la terminología oficial, el gobierno de México está hoy en guerra contra los cárteles del narcotráfico, y tan lo está que al frente de este esfuerzo no se encuentra sólo la policía -al menos no por ahora- sino también las Fuerzas Armadas. Esta guerra "caliente" -más de 17 mil 500 muertos en tres años- se desarrolla al lado de otras dos que, sin ser de tipo armado, también tienen implicaciones muy negativas. Estas últimas se mantienen en el plano netamente político -"guerra fría"- pero ambas, en sus orígenes, también fueron guerras auténticas. Una tiene lugar en el enfrentamiento entre la izquierda y las derechas y la otra es aquella que bien se podría calificar de "neocristera" y que se libra entre los adversarios y los partidarios del Estado laico. Estas "guerras frías" se sobreponen pero son distintas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra armada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De tiempo atrás, pero particularmente desde que Felipe Calderón se hizo cargo del Poder Ejecutivo, la lucha entre las organizaciones de narcotraficantes y el gobierno mexicano asumió características que, conforme pasa el tiempo, más se ajustan a la definición clásica de la guerra. Y es que si se examina bien lo que está sucediendo en Sinaloa, Michoacán, Chihuahua y otros estados, resulta que cárteles como los de Sinaloa, Golfo, Juárez, Los Zetas, La Familia o La Compañía ya muestran capacidad y voluntad de retar al Estado en sus áreas vitales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los cárteles no son únicamente organizaciones armadas de criminales, sino fuerzas que le disputan al Estado su monopolio de la fuerza, su control sobre partes importantes del territorio y la lealtad de sus servidores -en particular policías pero también ministerios públicos, jueces, alcaldes o gobernadores. Estos grupos ya cobran impuestos ("protección"), usan notarías para legalizar propiedades adquiridas por las buenas o las malas, intervienen en procesos electorales y, además, en ciertos casos, le ofrecen a la sociedad protección contra otras organizaciones rivales -La Familia dice actuar contra Los Zetas a nombre de la sociedad- y en contra de esa forma de delincuencia que efectivamente interfiere con la vida cotidiana del ciudadano medio: el asalto, el robo, el secuestro. Hasta cierto punto la "protección" se cumple, como lo mostró la aparición en una plaza de Zamora, Michoacán, de supuestos delincuentes comunes con señales físicas de castigo y obligados a portar pancartas donde se especificaba la causa por la cual La Familia les había castigado. Así, lo que alguna vez fue una lucha contra el narcotráfico hoy adquiere, cada vez más, las características de una guerra donde, además, ya vuelven a intervenir fuerzas paramilitares, como es el caso del municipio de Garza García, en Nuevo León, donde la autoridad dice contar ya con un grupo de "rudos" para enfrentar a la delincuencia en sus propios términos (Diego Enrique Osorno, Gatopardo, diciembre 2009-enero 2010). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nueva guerra cristera&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la restauración de la República en 1867 se supuso que el triunfo del Estado laico era un asunto resuelto, pero el Congreso Liberal de 1901 fue convocado por Camilo Arriaga justamente para recuperar el terreno que la laicidad había perdido en el Porfiriato. La derrota de la dictadura huertista en 1914 llevó a que Carranza disolviera a su aliado, el Partido Católico Nacional. Eso, más la promulgación de la Constitución de 1917, supuso que, de nuevo, el Estado laico había triunfado. Sin embargo, la guerra cristera (1926-1929) mostró que aún había disposición y fuerza para desafiar por las armas el carácter laico de la estructura política mexicana. Terminada la segunda cristiada en los 1930, se llegó a un modus vivendi que, de nuevo, se confundió con el triunfo definitivo del laicismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actual ofensiva neocristera contra el Estado laico involucra a los actores de siempre pero con diferente alineamiento. Hoy el gobierno panista tomó ya abiertamente el lado de la iglesia (o iglesias) e incluso cuenta con el apoyo no muy entusiasta, pero apoyo al fin, de la parte oportunista del PRI, que es siempre la mayoría en ese partido. Este conjunto está intentando movilizar de nuevo a una parte de la sociedad mexicana -que en general es conservadora- para lanzar lo que le gustaría que fuera su "ofensiva final", al menos eso se desprende, entre otras cosas, de documentos como el que acaba de publicar un "Movimiento Guadalupano Mexicano", titulado "Declaración de Guerra" y que busca poner fin a una "descomposición social" que permite "Que se asesine a los no nacidos. Que se les quite a los niños por adoptar la oportunidad de tener Padre y Madre... Que se corrompan a Empresarios... Que se solapen a sindicatos nocivos... Que confundamos la Libertad con el Libertinaje... Que sigamos con el populismo y la doble moral", etcétera (Reforma, 26 de enero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actual etapa de la ofensiva de las iglesias contra el Estado laico se inició cuando el gobierno de Carlos Salinas, necesitado de apoyos tras su dudoso triunfo electoral, decidió, en 1992, reformar los artículos 27 y 130 constitucionales como el PAN y la Iglesia Católica demandan. El resultado fue que se reconoció personalidad jurídica a las iglesias y se establecieron relaciones diplomáticas con el Vaticano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lucha siguió en el campo del aborto. En agosto del 2008 la SCJN reafirmó la constitucionalidad de la despenalización del aborto en el Distrito Federal, pues se aceptó que dentro de las 12 primeras semanas de gestación el feto aún no tiene ninguna característica propiamente humana. Sin embargo, en los dos últimos años, y por iniciativa del PAN y del PRI, 17 constituciones de otros tantos estados de la República han sido modificadas en sentido contrario, es decir, que establecen, como lo demanda la Iglesia Católica, que en cualquier caso el aborto es inaceptable pues la vida humana se inicia en el momento mismo de la concepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un paso más en este camino de imponer legalmente la visión particular sostenida por las iglesias, lo ha dado la Procuraduría General de la República, es decir, Felipe Calderón, al demandar que la Suprema Corte declare constitucional una definición de matrimonio que no lo caracterice como "la unión de dos personas" sino como "la unión de un hombre y una mujer". De tener éxito Calderón, también habría logrado echar por tierra la posibilidad de que esas uniones entre personas del mismo sexo puedan tener el derecho que ahora les otorga la legislación de 2007 del Distrito Federal, y que les permite recibir legalmente a menores en adopción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, conscientes de lo que está en juego, los defensores del Estado laico se han propuesto lograr una enmienda al artículo 40 de la Constitución para que se deje en claro que México se define explícitamente como una República representativa, democrática, federal y también laica. Y es que se teme que con el argumento de la libertad de enseñanza se introduzcan cursos de religión en las escuelas públicas, como ocurre en España. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Derecha vs. izquierda&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el desafuero de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en 2004-2005 y después, cuando se le calificó de "peligro para México" en el 2006, se sesgó en su contra el proceso electoral presidencial. Con ello las derechas mexicanas demostraron que si bien estaban dispuestas a aceptar que una izquierda burocrática e inofensiva -como la que hoy domina al PRD- mantuviera un nicho en la estructura formal del poder, lo tendrá a cambio de colaborar para neutralizar a AMLO y a su movimiento social, para los que simplemente habría un "no pasarán". Y la razón del encono es clara: AMLO encabeza a la única fuerza sustantiva que busca presentar una plataforma política que implique una redistribución real del poder y los ingresos a favor de las clases populares. Esta lucha sin cuartel entre las derechas atrincheradas en los partidos y en las grandes concentraciones de capital y un movimiento social construido desde abajo es la arena donde se desarrolla una guerra sin muchas posibilidades de tregua o conciliación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahora, en las tres zonas de conflicto aquí examinadas, pareciera que las cosas seguirán igual o se pondrán peor antes de que puedan empezar a mejorar. Obviamente eso no es lo deseable y estamos obligados a buscar, a exigir, un cambio en su dinámica, pues tres guerras son muchas para una sociedad en nuestras condiciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-2448161345463582960?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/2448161345463582960/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=2448161345463582960&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/2448161345463582960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/2448161345463582960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/02/mexico-y-sus-guerras.html' title='México y sus guerras'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-1673720133433845204</id><published>2010-02-09T11:45:00.002-06:00</published><updated>2010-02-09T11:49:21.562-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2010 - 02'/><title type='text'>¡Muy bien!... lástima que no sea aquí</title><content type='html'>En una democracia los ciudadanos pueden llamar a cuentas a sus gobernantes, ejemplos recientes llaman a la reflexión en México&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ejemplo de rendición de cuentas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra deficiente democracia requiere, entre otras cosas, fijarnos bien en cómo funcionan las democracias maduras y sacar lecciones para la nuestra. Lo que está pasando en Gran Bretaña nos provee de un tema de reflexión en un México que discute las reformas políticas necesarias para reflotar a un sistema que está haciendo agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De este lado del Atlántico, no deja de llamar la atención lo sucedido a Anthony Blair en Londres el viernes pasado: el ex primer ministro británico debió responder en público y ante cámaras de televisión al cuestionamiento de una comisión que investiga la legalidad de la orden que él dio a su ejército en 2003 para acompañar al de Estados Unidos en la invasión de Iraq y el derrocamiento del gobierno de Saddam Hussein. Blair se vio sometido a un comedido pero severo interrogatorio de seis horas por parte de la comisión encabezada por Sir John Chilcot -un alto servidor público ya retirado-, que tiene la encomienda de averiguar si la invasión de Iraq en nombre del Gobierno de su Majestad, y uno de cuyos efectos fue la muerte de militares británicos y de numerosos iraquíes, fue hecha de manera apropiada y de acuerdo con las leyes del reino. Y es que, como se sabe, la razón original para atacar a Iraq en el 2003 no tardó en comprobarse totalmente falsa: el gobierno de Bagdad no poseía las armas de destrucción masiva que los servicios de inteligencia británicos aseguraron que tenía y podía emplear 45 minutos después de que se diera la orden de hacerlo, ni tenía ligas con los terroristas de Al Qaeda, como también se aseguró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ex primer ministro británico se defendió bien frente a sus inquisidores, pero independientemente de cuál sea la conclusión de la comisión y de cómo quede Blair frente a la historia -entre el público estaban familiares de los 179 soldados británicos muertos y que demandaban del político una disculpa por haber llevado al país a una guerra equivocada, disculpa que no lograron- el evento fue un ejemplo de cómo debe funcionar una democracia que puede exigir cuentas a sus gobernantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que puso de relieve el interrogatorio en torno a la responsabilidad del ex jefe de gobierno británico es la ausencia de un proceso similar en Estados Unidos. Es claro que George W. Bush y algunos de sus colaboradores deberían ser sometidos a un juicio de responsabilidad por lo sucedido en Iraq, pues ellos fueron los instigadores de una invasión que, según los cálculos más moderados, costó la vida a 100 mil iraquíes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero dejemos de ver la paja en el ojo ajeno y observemos las enormes vigas que en materia de rendición de cuentas tenemos en México. A nuestro anémico régimen político le fortalecería el someter a un interrogatorio severo o, mejor, a un juicio, a los ex presidentes vivos y al actual para convencer a la ciudadanía que efectivamente ya se superó un rasgo central del viejo régimen: la impunidad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Echeverría&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al conocerse el "jueves de Corpus" de 1971 la mortal agresión llevada a cabo por un grupo paramilitar organizado por el gobierno del Distrito Federal -los "halcones"- contra una manifestación pacífica de estudiantes en la Ciudad de México, un falsamente indignado presidente Luis Echeverría aseguró que se investigaría y se castigaría a los culpables. No fue así; el regente capitalino sólo fue obligado a renunciar pero años después recibió la gubernatura de Nuevo León. Más tarde, en 1998, cuando el PRI ya estaba a punto de perder su papel como partido de Estado, una llamada Comisión del 68, del Congreso, hizo el ridículo al acudir a casa de Echeverría para enfrentarlo con su responsabilidad en las matanzas de 1968 y 1971. Luego, en 2006, ya bajo un supuesto "nuevo régimen", se ordenó el arresto domiciliario de Echeverría pero tras un patético remedo de juicio, en 2009 se ordenó su exoneración por los cargos de genocidio. Pese a que ya no cabe duda que la responsabilidad última de los crímenes del 68 y del 71 recae en los ex presidentes de la época, hoy seguimos sin saber cuál fue la "razón de Estado" por la que se ordenó el asesinato de los jóvenes, tampoco sabemos cuántas víctimas hubo ni exactamente quiénes participaron ni bajo qué supuestos desempeñaron sus papeles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la Madrid&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace mucho, Miguel de la Madrid aceptó ante la periodista Carmen Aristegui, que se equivocó radicalmente al dejar como sucesor a Carlos Salinas de Gortari, al que hoy supone centro de una trama de corrupción escandalosa durante su gobierno. Sin embargo, De la Madrid negó cualquier operación de fraude en las elecciones que supuestamente ganó Salinas con el 51 por ciento de los votos en julio de 1988. Y aunque las boletas de esa elección ya son cenizas, no vendría mal una investigación que aclarara lo que realmente ocurrió en las urnas hace 22 años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salinas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que hace a Carlos Salinas, hay materia de sobra para comisiones de investigación. Supongamos que por secreta no procede averiguar en qué y cómo gastó la "Partida Secreta", pero sí sería muy revelador y útil conocer el proceso y las condiciones en que se privatizaron en ese entonces importantes empresas públicas -teléfonos, bancos, televisoras, etcétera-, que actualmente son el origen de cuantiosas fortunas privadas. Los asesinatos de varios centenares de militantes del PRD también podrían ser objeto de otra investigación, así como las nunca bien explicadas ejecuciones de miembros del EZLN en el mercado de Ocosingo, de Luis Donaldo Colosio o Francisco Ruiz Massieu, todas en 1994. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Zedillo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El llamado "error de diciembre" de 1994, que condujo a la penúltima gran crisis económica de México y que, posteriormente, fue la razón que llevó a Ernesto Zedillo a diseñar el tristemente célebre Fobaproa -la compra de la cartera vencida de los bancos privados con pagarés del Estado-, debe ser desentrañado. El Fobaproa mismo condujo a que la deuda pública interna creciera cuatro veces en tan sólo tres años, pero también a que un número nunca revelado de créditos bancarios otorgados de manera fraudulenta terminaran como parte de esa deuda pública. El que un sistema bancario mexicanizado a partir del gobierno de Venustiano Carranza terminara transformado en uno dominado por la banca extranjera, también tendría que ser objeto de un proceso de investigación. Y finalmente está el asesinato masivo de indígenas chiapanecos en Acteal, caso en que las redes de la "justicia" sólo atraparon a puros peces chicos y que ahora se asegura que no fueron culpables. El llamado "Pemexgate" -la transferencia ilegal de mil 100 millones de pesos de Pemex al sindicato petrolero y de éste al PRI en el 2000- desembocó en una multa de mil millones de pesos para el PRI pero finalmente los responsables de la operación nunca han tenido que responder ante un juez. Todo lo anterior da materia para varias comisiones "a la Blair". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fox&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a la investigación del IFE al primer gobierno del "nuevo régimen" -ése tan apegado a la ley que logró el desafuero del jefe de Gobierno capitalino por no parar a tiempo la apertura de una calle- aún hay mucho que no se sabe sobre el origen y uso de los dineros de los "Amigos de Fox". Otra comisión también podría investigar lo que no estudió el TEPJF: cómo fue y qué efectos tuvo la intervención de Fox o del Consejo Coordinador Empresarial en la elección del 2006. El papel del gobierno federal en la defensa del gobernador de Oaxaca y la represión de la APPO también merecerían ser materia de una investigación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calderón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sexenio aún no concluye, pero ya se podría ir pensando en investigar las razones y resultados de esta "guerra" de tres años contra el narcotráfico, que ha provocado ya 16 mil muertos y a la que no se le ve fin. Un hilo conductor de la investigación podría ser el sugerido en el reportaje de Jorge Torres e Ignacio Alvarado (El Universal, 26 de enero), y según el cual la inspiración de la "guerra" no fue mexicana sino norteamericana: una propuesta de funcionarios de la DEA -Karen Tandy y David Gaddis- a Eduardo Medina Mora y a Genaro García Luna en octubre del 2006, y que después se presentó como decisión mexicana. Como en el caso de Blair, esta "guerra" cuadra bien con el interés norteamericano, pero ¿también del mexicano? Esto se debería averiguar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La británica es una de las democracias más consolidadas y puede darse lujos que aquí sólo podemos imaginar, pero el ex presidente Fujimori ya fue juzgado en Perú y el ex presidente Alfonso Portillo ha sido presentado ante un tribunal en Guatemala. Para que en México llegue a arraigar la democracia, también tendría que haber la posibilidad de llamar civilizadamente a cuentas a nuestros gobernantes. ¿Faltará mucho?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-1673720133433845204?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/1673720133433845204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=1673720133433845204&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1673720133433845204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1673720133433845204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/02/muy-bien-lastima-que-no-sea-aqui.html' title='¡Muy bien!... lástima que no sea aquí'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-2664899443783962624</id><published>2010-01-28T11:53:00.002-06:00</published><updated>2010-01-28T11:57:26.799-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2010 - 01'/><title type='text'>La historia y su brutal indiferencia</title><content type='html'>El que hoy es el país más pobre del continente demanda transformar una catástrofe natural en voluntad de justicia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada está escrito de antemano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que acaba de suceder en Haití -el terremoto y sus consecuencias- es el último episodio de una tragedia que muestra, por si hiciera falta, que los procesos históricos son indiferentes a la idea de lo justo. Si en nuestro hemisferio alguna sociedad debería haber corrido con mejor suerte política y económica de la que tuvo, es precisamente el país más pobre del continente: el que hoy ocupa la parte occidental de la isla que una vez se llamó "La Española".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una característica fundamental de los procesos de la naturaleza es su completa indiferencia hacia el dolor y hacia lo que nosotros entendemos por moral, por el deber ser y la compasión. En el estado de naturaleza la regla es que el pez grande se come al chico y que el fuerte sobrevive y el débil perece. En las sociedades animales de alto desarrollo funciona la cooperación pero no la solidaridad ni el altruismo: cuando el beneficio común no se da, la sociedad se disuelve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por algún tiempo, el proceso de evolución de las especies se explicó por una meta última de todo lo viviente: el perfeccio- namiento constante. Hoy, los biólogos han abandonado esa idea y ven a la evolución como un mecanismo de adaptación que tiene mucho de azar y que carece de propósito final. Desde esta perspectiva, nada está definido de antemano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea de progreso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde tiempo inmemorial, desde que cobró conciencia de lo precario de su existencia, el hombre buscó una razón de ser y la encontró en esa diversidad de dioses que registra la historia. Sin embargo, en la civilización occidental se fue elaborando otra respuesta paralela o alternativa: la idea del progreso. Según esta perspectiva, la marcha de la historia no es cíclica ni está dominada por el azar, sino que tiene un sentido y una finalidad última. Esta visión optimista del acontecer humano como progreso se elaboró durante la Ilustración, se afianzó con Hegel y se independizó de cualquier elemento religioso con Marx. Este último supuso que por la vía del choque milenario entre las clases el mundo llegaría a la etapa de la verdadera historia, a esa donde ya no existiría la propiedad capitalista, la explotación ni el dominio de una clase o grupo sobre otros -por eso el Estado y la política desaparecerían-, y la naturaleza sería definitivamente conquistada por el hombre y sometida mediante la ciencia y la tecnología al punto que entonces, y sólo entonces, la verdadera esencia humana tendría posibilidad de expresarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visión radical del progreso y por tanto de la seguridad sobre el futuro ya perdió fuerza; está a la defensiva. Las sociedades no pueden confiar en razones metafísicas que les aseguren un futuro mejor que el pasado y el presente. Es el esfuerzo humano consciente lo único que puede llevar a un arreglo colectivo mejor, pero la mala fortuna o el predominio de intereses particulares sobre los generales pueden conducir al retroceso y al fracaso de la empresa colectiva sin importar lo injusto del hecho. Así, un conflicto nuclear o una continuación del abuso del medio ambiente pueden terminar con la historia humana misma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ejemplo de injusticia histórica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Haití no ha visto la suya desde que tuvo lugar el brutal encuentro entre los europeos y la población nativa en el 1492. Los pobladores originales fueron arrasados por los españoles mediante tres vías: el exterminio directo, el trabajo extremo y la enfermedad. Luego vinieron los franceses, que en el siglo XVIII convirtieron esa parte de la isla en la colonia más productiva del mundo al combinar el clima con las plantaciones de azúcar y café destinadas a satisfacer la demanda de "commodities" de un mercado mundial en expansión con el trabajo esclavo africano de gran intensidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que tener en cuenta que el comercio mundial de estos esclavos alcanzó su apogeo en el decenio 1783-1793, es decir, justo cuando estalló la gran rebelión de los trabajadores esclavizados en Haití. Las tropas de Napoleón trataron pero no pudieron imponerse sobre sus antiguos cautivos y para 1803 perdieron de manera definitiva el control del occidente de la isla, de la joya económica del imperio francés de ultramar. En 1804 el medio millón de antiguos esclavos africanos declaró la independencia de su territorio bajo el nombre que le habían dado los habitantes originales, los eliminados tres siglos atrás: Haití. Se trató de la única rebelión de esclavos que culminó su triunfo con la formación de un país: ¡un éxito impresionante!, si se le compara con México, en donde el esfuerzo de los insurgentes terminó en derrota militar y donde la independencia sólo fue posible años después, en 1821, gracias a que los criollos antiinsurgentes se volvieron contra su rey. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una victoria muy amarga&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1804 los antiguos esclavos franceses le dieron un sentido profundo a eso que la revolución en París había proclamado antes pero, desde luego, sin incluir a sus esclavos africanos en El Caribe: libertad, igualdad y fraternidad. Sin embargo, Francia y el resto del mundo de los imperios le hicieron pagar muy caro su logro. Estados Unidos, por ejemplo, no reconoció a la nueva nación sino hasta 1862 porque ¿cómo iba a recibir la Casa Blanca un embajador negro si en Washington los negros eran aún esclavos? Francia, por su parte, exigió en 1825 a sus antiguos explotados que le pagaran 150 millones de francos como condición para su reconocimiento: ¡quienes robaron la libertad de los africanos les cobraron para retornársela!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es aquí donde la historia se torna particularmente injusta. El Haití independiente estaba formado por individuos que fuera de su condición de antiguos esclavos tenían muy poco en común. Los franceses no habían fomentado que los trabajadores forzados echaran raíces, era más económico trabajarlos sin descanso hasta la muerte y reemplazarlos de inmediato por otros recién capturados, que permitirles formar familias y tener hijos, eso era demasiado costoso. Así, al asumir su independencia, y a diferencia de experiencias coloniales como la mexicana, los haitianos independizados no tenían historia en Haití, nada equivalente a los pueblos indios de México. Sin identidades culturales, y con la antigua economía en ruinas, los haitianos terminaron por abandonar la odiada economía de plantación -hoy, el azúcar la importan- y la guerra civil -en parte una lucha entre mulatos y negros- se convirtió en la casi inevitable conclusión de la magnífica victoria de los esclavos sobre los amos. La mala relación entre Haití y su vecino, la República Dominicana, tampoco ayudó al buen desarrollo del país de los descendientes de los que se habían liberado a sí mismos. Entre 1843 y 1915, año en que Estados Unidos ocupó Haití, hubo una veintena de gobiernos donde las sucesiones fueron marcadas por represión, rebeliones y asesinatos. El desarrollo económico en esa situación simplemente fue imposible y la cultura de la pobreza echó raíces hondas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ocupación norteamericana duró hasta 1934, pero como tuvo lugar en una época de fuerte racismo en el país ocupante, ese par de decenios no sirvieron para darle una segunda oportunidad a la independencia haitiana. Más tarde, la Guerra Fría propició que las dictaduras de Francoise Duvalier, "Papa Doc", y de su hijo (1957-1986) fueran aceptadas como funcionales para los intereses de Washington en El Caribe. El último descalabro político de la sociedad haitiana fue el fracaso de Jean-Bertrand Aristide, el cura salesiano que llegó con un enorme apoyo popular a la Presidencia en 1990 como resultado de las primeras elecciones realmente libres en el país, pero que finalmente no supo estar a la altura de su gran responsabilidad y oportunidad históricas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El terremoto del 2010 encontró a Haití como la nación más pobre del Hemisferio Occidental y necesitada de la presencia de una fuerza estabilizadora de las Naciones Unidas para darle un mínimo de fuerza a un Estado que por sí solo era incapaz de mantener el orden y el mínimo de servicios en un país de 10 millones de habitantes, básicamente rural y devastado por la miseria y los efectos de huracanes sobre una geografía previamente destruida por la deforestación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El futuro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de Haití -único país moderno nacido de una exitosa rebelión de esclavos- demanda de sus antiguas metrópolis, de los países de nuestro hemisferio y del resto de la comunidad internacional un esfuerzo extraordinario para transformar una catástrofe en un punto de inflexión, y que se empiece a pagar la enorme deuda que significó la inhumanidad de la esclavitud. Serían de desear que hoy surja la voluntad para que el mundo obligue a la historia a dejar de ser indiferente y se haga justicia en Haití.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-2664899443783962624?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/2664899443783962624/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=2664899443783962624&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/2664899443783962624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/2664899443783962624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/01/la-historia-y-su-brutal-indiferencia.html' title='La historia y su brutal indiferencia'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-6100106681329264742</id><published>2010-01-21T11:21:00.002-06:00</published><updated>2010-01-21T11:25:08.889-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2010 - 01'/><title type='text'>La inercia, gran adversario</title><content type='html'>Las sociedades pueden manifestarse por el cambio, pero las inercias buscan tener la última palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto de partida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inercia se puede definir como la resistencia de un objeto o de una situación a cambiar de posición o, si está en movimiento, de dirección. En los procesos sociales, las inercias no son ni buenas ni malas por sí mismas, todo depende del contexto. Ahora bien, cuando el objetivo de un actor político individual o colectivo es cambiar el curso de una sociedad, las inercias, que tienden a favorecer los intereses creados, pueden resultar un obstáculo formidable. Hasta el momento, en México y en materia política y social, las inercias han salido vencedoras frente a los intentos de cambio. Ahora bien, la resistencia a la transformación ocurre en todas las sociedades. Un ejemplo de libro de texto lo vemos ahora mismo con un país cercano: Estados Unidos. Conviene examinar el caso del vecino para luego volver la vista sobre nuestra propia experiencia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obama: sus alcances y límites&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay duda de que la decisión de apoyar al senador Barack Obama -un norteamericano nacido en Hawai de padre africano- como candidato del Partido Demócrata a la Presidencia, por sobre otros personajes disponibles a inicios del 2008 -los otros iban del ex senador John Edwards al gobernador Bill Richardson pasando por la senadora Hillary Clinton-, fue una prueba innegable de la voluntad y sed de cambio de una parte de la sociedad norteamericana. Con la candidatura de Obama, la parte más ilustrada de los norteamericanos superó siglos de discriminación contra los afroamericanos a la vez que se pronunció por una política diferente a la dominante, una que sacara al país de la gran recesión en que habían caído, que apoyara a los que menos tenían y que abandonara el pantano militar en que los neoconservadores se habían metido tras las invasiones de Afganistán e Iraq. El opositor de Obama también puede ser visto como expresión de un deseo de cambio dentro del Partido Republicano, pues el senador McCain no era el candidato más conservador y, sobre todo, no era el que más se identificaba con la línea política del presidente saliente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo lo anterior y tras el triunfo de Obama, había razones para pensar que el cambio en Estados Unidos sería el distintivo de la nueva administración, y que ese cambio progresista podría contagiar a otros países. Sin embargo, a un año de distancia es claro que ése no ha sido el caso. Obama sí ha significado un cambio positivo, pero no de la envergadura que él prometió. La gravedad de la crisis económica obligó al nuevo Presidente a dar prioridad al rescate de los poderosos grupos financieros responsables de esa crisis y a la industria automotriz y el combate al desempleo quedó en un lugar secundario. El gran proyecto de reforma del sistema de salud ha encontrado una total resistencia de los republicanos y de los demócratas conservadores. Si finalmente se aprueba esa reforma -lo que no es seguro porque los demócratas acaban de perder un escaño en el Senado-, se beneficiarán 30 millones de norteamericanos pero seguirán quedado desprotegidos varios millones pues no se logró la cobertura universal deseada. La reforma migratoria demandada por la comunidad hispana para los indocumentados se ha quedado en el cajón de lo pospuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En política exterior la situación es similar. Obama ha mejorado las relaciones con Rusia y China y se ha comprometido a salir de Iraq y dejar que ese país semidestruido se las arregle como pueda. Sin embargo, en Afganistán Obama ya hizo suya una guerra imposible, pues es una lucha no sólo contra Al Qaeda sino contra una fuerza nativa mayor y muy arraigada: el talibán. La oferta de un Estados Unidos que dice buscar un acercamiento con el mundo árabe se quedó sin sustento porque Obama no puede evitar que Israel siga construyendo asentamientos en terrenos palestinos. En Irán y Corea del Norte sus respectivos gobiernos no reaccionaron a la oferta de negociación hecha por el nuevo líder americano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cumbre de Copenhague, la prometida lucha a fondo de Obama en favor de una política que ataque las causas del calentamiento global terminó en un compromiso tan limitado que resultó un triunfo del statu quo. En América Latina, Venezuela o Cuba no consideraron suficientes o adecuadas las ofertas norteamericanas para cambiar el tono áspero de su relación. En Washington ganarán los republicanos que obligaron a Obama a contemporizar con los golpistas de Honduras. Realmente sólo en el caso de la inesperada e increíble tragedia de Haití, una situación donde no hay resistencia de intereses creados, Obama ha podido moverse con rapidez y decisión para no repetir errores como los de Nueva Orleans en 2005. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;México&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro país la voluntad de cambio político se dejó sentir de manera vigorosa pero limitada en 1968, luego se amplió con los episodios de insurgencia electoral de los 1980, la rebelión indígena de 1994 y finalmente con la votación del 2000, donde la oposición al régimen autoritario logró, en su conjunto, el respaldo del 60 por ciento de los electores. Sin embargo, el cambio no se dio y, en términos relativos, el poder de las inercias resultó tan fuerte como en Estados Unidos aunque con efectos más negativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso mexicano las inercias se impusieron como resultado de una combinación de factores: el carácter conservador de la oposición que llegó a "Los Pinos" combinado con su inexperiencia, ineptitud y baja calidad moral, la ausencia de un auténtico proyecto de transformación de las instituciones y prácticas existentes, la ausencia de una mayoría en el Congreso y, finalmente, la persistencia del control del PRI en más de la mitad de los estados. La combinación anterior desembocó en un proceso donde muy pronto las inercias conservadoras se posicionaron como las fuerzas dominantes del proceso político. Así, un cambio político al que inicialmente se calificó de nuevo régimen, en muy poco tiempo empezó a asemejarse más y más a lo antiguo. Las condiciones en que tuvieron lugar las siguientes elecciones presidenciales, las de 2006, dejaron en claro que el "espíritu del 88" no había muerto: el triunfo de la derecha "a como dé lugar" se presentó como indispensable para impedir el triunfo de un "peligro para México", algo muy similar a los llamados "fraudes patrióticos" de los 1980. Si entre 1988 y 2000 funcionó como explicación del proceso político la "concertacesión" entre el PRI y el PAN, del 2001 al presente el mismo papel lo ha jugado la "concertacesión" entre el PAN y el PRI. Hoy ya no hay "partido de Estado" a nivel nacional, pero sigue habiéndolo a nivel estatal en un buen número de entidades y cuyos ejemplos conspicuos son Oaxaca, Puebla, Veracruz o el estado de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de 1977 la Presidencia de la República dejó de ser el origen de las iniciativas y decisiones importantes de la política mexicana. Un gran cambio, sin duda, pero que no ha implicado que se altere el carácter oligárquico de la sociedad mexicana. Al contrario, tal carácter se acentuó. Hoy es aún mayor la capacidad de acción de las grandes concentraciones económicas, de los llamados "poderes fácticos", y por eso la injusta concentración del ingreso del viejo autoritarismo se mantiene intacta en el "nuevo régimen". El tráfico de influencias y la corrupción no se han abatido sino que siguen siendo factores centrales en la explicación de por qué México se encuentra donde hoy se encuentra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Suprema Corte es hoy un poder que antes no era, pero el carácter de la impartición de la justicia -¿o debe decirse injusticia?- no es mejor que antaño. El crecimiento de la inseguridad, que venía de atrás, simplemente se ha acelerado. La multitud de policías ha modificado su nombre, pero su ineficacia es similar a la del pasado. El ciudadano vive tan o más desprotegido que antes y el crimen organizado marca de manera brutal la vida cotidiana de Ciudad Juárez y de muchos otros lugares del país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soberanía de México fue siempre relativa, pero a partir de la implantación del modelo neoliberal la independencia frente a Estados Unidos se debilitó aún más. Esa característica no cambió con el 2000 sino que se agravó porque se perdió lo que quedaba del "proyecto nacional". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México el anhelo de cambio político, económico, social y cultural persiste, pero el país no ha corrido con suerte para lograrlo con la amplitud y la profundidad requerida. La energía para el cambio acumulada y que llevó al 2000 se desperdició y hoy la ausencia de cambio juega en favor de las fuerzas del statu quo. En fin, que ese añejo adversario, las inercias, auxiliadas por la falta de calidad de los gobernantes, sigue controlando nuestra vida colectiva.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-6100106681329264742?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/6100106681329264742/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=6100106681329264742&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6100106681329264742'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6100106681329264742'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/01/la-inercia-gran-adversario.html' title='La inercia, gran adversario'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-3796635585232254059</id><published>2010-01-14T11:49:00.002-06:00</published><updated>2010-01-14T11:52:54.811-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2010 - 01'/><title type='text'>Puede que no, pero quizá sí</title><content type='html'>¿Podrán nuestras débiles instituciones conducir por la vía pacífica y constructiva un agravio social creciente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más seguro es... que no se sabe&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta ha sido formulada ad nauseam: ¿habrá un nuevo estallido social en México en el 2010 coincidiendo con el bicentenario y el centenario del inicio de dos grandes rebeliones? Desde luego que no hay forma de saberlo. Las capacidades de predicción de las ciencias sociales son mínimas. No obstante, no es ocioso formular la pregunta e intentar ahondar en temas centrales de nuestra realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el número especial de la revista británica The Economist titulado "The World in 2010", Laza Kekic, de la Unidad de Inteligencia de ese semanario (EIU), intenta dar forma a una visión global centrada en las posibilidades o niveles de riesgo de estallidos sociales como resultado de la crisis económica global y de su impacto en los niveles de empleo. Con alivio, Kekic observa que hoy no se han materializado los temores expresados a inicios del 2009 por el director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos, almirante Dennis Blair, en el sentido de que el deterioro de la economía global podría llevar al mundo a una inestabilidad política generalizada y que ésta podría convertirse en el principal problema de seguridad a corto plazo para Washington.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el futurólogo de The Economist advierte que la relativa estabilidad política que ha mantenido el conjunto de miembros del sistema mundial bien pudiera ser la calma que precede a la tormenta, pues en amplias zonas del planeta aumentan el desempleo, los precios de los alimentos, la pobreza, la desigualdad social y el debilitamiento de las clases medias. Y justo en tan difícil coyuntura, ya no se puede seguir con el relajamiento de las políticas fiscales que tuvo lugar en muchos países para alentar sus economías -algo que, por cierto, no se dio en México- y, por tanto, la futura austeridad del gasto público va a ser un factor más de descontento social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La experiencia histórica, advierte Kekic, muestra el frecuente desfase entre las crisis económicas y sus efectos sociales y políticos. Estos efectos tardan en manifestarse, especialmente porque al inicio de la recuperación del PIB no le sigue automáticamente la del empleo. Es más, aún y cuando otros indicadores económicos mejoren, el desempleo puede aumentar. En lo político suele ocurrir algo semejante: el descontento generado por el deterioro de las condiciones materiales de vida puede no traducirse de inmediato en protestas callejeras, golpes de Estado o triunfo de la oposición, pero con el correr del tiempo la sociedad tiende a pasar la factura política de su descontento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las predicciones de la EIU hay cuatro categorías de países de acuerdo a los indicadores de "riesgo de descontento social": muy alto, alto, mediano y bajo. En nuestro continente, Estados Unidos, Canadá, Brasil, Cuba, Uruguay y Costa Rica son los únicos donde las probabilidades de que sean escenario de problemas sociales como producto de la crisis económica mundial son pocas. Chile, Colombia y Paraguay son clasificados como países de riesgo mediano; en contraste, Bolivia y Ecuador son designados países de alto riesgo de "combustión social". México y el resto de la región caen en la categoría de países con riesgo de inconformidad social alto, es decir, que igual pueden mantener su estabilidad que perderla. ¡Vaya entorno para conmemorar centenarios y bicentenarios! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro elemento de juicio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un análisis clásico de las revoluciones, aparecido hace más de 70 años (The Anatomy of Revolution, [Nueva York: Norton, 1938]), Clarence Brinton elaboró una hipótesis que sigue siendo muy sugerente: en los momentos más difíciles de una depresión, los más afectados -las mayorías- no tienen energía más que para luchar por sobrevivir, no para protestar. De ocurrir, los estallidos de rebelión en contra del orden establecido vienen después, cuando lo peor ya pasó. Ese tipo de generalización cuadra bien con la explicación de revoluciones como la francesa o la cubana e incluso con las dos rebeliones que se conmemoran hoy en México: las de 1810 y 1910, aunque ya no tanto con la revolución bolchevique. Como sea, del análisis de Brinton se desprende que, por ahora, el grueso de los ciudadanos mexicanos estará más preocupado por capear el temporal que por ajustar cuentas con sus dirigentes. En todo caso será en la coyuntura de una próxima recuperación cuando es más fácil que se materialice el descontento acumulado. Por tanto, si las elecciones de 2012 o algunas de las locales que vienen antes se llevan a cabo de una forma y en un ambiente como el del 2006, se estaría jugando con fuego. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El elemento moral&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí se han subrayado elementos materiales, relativamente objetivos, pero en los estallidos sociales también entra el componente moral o, más específicamente, eso que E. P. Thompson llamó "la economía moral" en su estudio clásico, "The Moral Economy of the English Crowd in the Eighteenth Century" (Customs in Common, Nueva York: The New York Press, 1991). Se trata de esa "idea basada en un consenso comunitario popular sobre qué prácticas eran legítimas y cuáles ilegítimas" en la relación entre las clases pobres y sus precarias formas de vida. Desde esta perspectiva, el sentimiento de injusticia originado por variaciones agudas en los precios de bienes de consumo popular, por la carestía o por el empeoramiento de las condiciones de trabajo es elemento central en la explicación de motines u otras formas de descontento social, algo que Barrington Moore ya exploró en el caso de los trabajadores alemanes en Injustice: The Social Bases of Obedience and Revolt (White Plains, N.Y.: M. E. Sharpe, 1978).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un historiador norteamericano especializado en temas mexicanos, John Tutino, ha estudiado los levantamientos campesinos que han tenido lugar en México desde el inicio del movimiento de Independencia hasta los años del cardenismo. Su conclusión es que entre 1810 y 1930 las insurrecciones agrarias se volvieron tan comunes en nuestro país que su existencia y desarrollo influyeron de manera decisiva en la conformación del México moderno (De la insurrección a la revolución en México. Las bases sociales de la violencia agraria, 1750-1940 [México: Era, 1990], p. 9). Ahora bien, un componente central de esos estallidos campesinos fue la existencia de un sentimiento de injusticia que dio por resultado eso que Moore llamó una "indignación moral políticamente efectiva".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de 1810 no era frecuente que las clases subordinadas interpretaran su condición como producto de acciones humanas y asignaran culpas a instituciones o personas con nombres y apellidos y se rebelaran contra ellas. Hasta entonces, esa parte mayoritaria de la sociedad se explicaba su miserable situación como parte de un orden predeterminado por fuerzas más allá de lo humano -por la voluntad de Dios. Sin embargo, en 1810 el llamado a las masas de un cura criollo -de un hombre de Dios y de "los que mandan"-, apoyado por militares criollos para enfrentarse al "mal gobierno", fue decisivo para que un buen número de indios y mestizos de El Bajío -región agrícola y minera próspera y cambiante- dejara su pasividad y se llenara de una "indignación moral políticamente efectiva".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para 1910, México contaba ya con un siglo de movimientos de protesta, rebeliones y guerras civiles. En esa circunstancia resultó más explicable que una parte de las clases populares y medias aceptaran la propuesta de los antirreeleccionistas de hacer responsables de su precaria condición a quienes desde hacía un buen número de años acaparaban los puestos de mando y privilegio: jefes políticos, gobernadores, secretarios de Estado y, finalmente, al propio Presidente, a Porfirio Díaz. El agravio de la mayoría miserable frente a la espléndida vida de la oligarquía porfirista fue relativamente fácil de formular, pero el transformarlo en acción política e insurrección requirió de fisuras entre las elites así como que Madero -un miembro de los grupos adinerados- actuara como el catalizador que animó a líderes populares -Pascual Orozco o Francisco Villa- y sus seguidores a arriesgarse a plantar cara a la dictadura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el México de hoy, se puede detectar la existencia de un sentimiento generalizado de agravio frente a los dirigentes políticos y económicos. Los responsables de la catástrofe económica, social y, finalmente, moral del país tienen rostro, nombre y apellido. La cuestión a dilucidar es saber si un entramado institucional tan débil y corrupto, como es el nuestro, va a tener la capacidad de conducir por la vía pacífica y constructiva ese agravio, ese sentido de injusticia, sobre todo cuando lo peor de la depresión económica realmente haya pasado. Ésa es nuestra gran incógnita.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-3796635585232254059?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/3796635585232254059/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=3796635585232254059&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/3796635585232254059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/3796635585232254059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/01/puede-que-no-pero-quiza-si.html' title='Puede que no, pero quizá sí'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-293037346403355422</id><published>2010-01-11T14:41:00.002-06:00</published><updated>2010-01-11T14:53:20.212-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2010 - 01'/><title type='text'>Hasta en los ceros hay clases</title><content type='html'>Si hay alguien que debe obsesionarse por ir en busca del tiempo perdido -y encontrarlo-, es México&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay de ceros a ceros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un artículo reciente, el premio Nobel de economía 2008, el norteamericano Paul Krugman, se dolía porque, desde el punto de vista económico, al último decenio norteamericano ya se le podía dar por perdido. Para Krugman, estos 10 últimos años deberían entrar en la historia norteamericana como "El gran cero" (The New York Times, 28 de diciembre, 2009). Pues bien, ya somos por lo menos dos, pues para tiempo perdido, en México nos pintamos solos. Nuestro cero es hoy más, mucho más grande, que el norteamericano, pues no sólo se ha perdido el tiempo y las oportunidades en lo económico sino también en lo social y en lo político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Krugman, los indicadores respecto de su país son tan claros como deprimentes. Por lo que hace a creación de empleo: cero (en realidad, el empleo en el sector privado es hoy menor que en el 2000). El ingreso familiar típico a precios constantes no sólo no creció sino disminuyó, y lo mismo pasó con el mercado accionario y con el precio de las viviendas, pues actualmente los propietarios con hipotecas deben más de lo que valen sus casas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro tiempo perdido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en la misma línea de Krugman, en México nos ponemos a considerar lo que ha sucedido en los dos últimos siglos -y este año de bicentenario y centenario casi obliga a ello- nos daremos cuenta de que las pérdidas de tiempo histórico han sido varias y que eso explica, al menos parcialmente, nuestro subdesarrollo. Para empezar, están los dos decenios de lucha civil que implicaron la Independencia y la Revolución en el segundo decenio de cada uno de los dos últimos siglos. También hay que incluir al periodo que abarca del primero al segundo imperio en el siglo XIX, pues se trata de un tiempo caótico y en buena medida desperdiciado. Pero hay pérdidas más recientes y que, en comparación con las pasadas, son cada vez menos justificables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los críticos conservadores de Luis Echeverría y de José López Portillo llamaron a los dos sexenios que ambos presidieron "La docena perdida", pese a que desde el punto de vista de los indicadores económicos, especialmente del PIB, la mayoría no fueron tan malos años. La derecha empresarial fue particularmente dura con ese par de presidentes que cerraron lo que podemos llamar "el ciclo post revolucionario" de México. Desde ese ángulo, se les criticó su fin de sexenio y en general su "populismo", el no haber sido más duros con los opositores de izquierda -el empresariado regiomontano culpó públicamente a Echeverría por el intento de secuestro que le costó la vida a Eugenio Garza Sada en 1973, y que se atribuyó a la Liga Comunista 23 de septiembre. Desde esa perspectiva, se les reprochó a los dos presidentes la ineficacia del "Estado obeso" que ambos alimentaron a costa de un incremento de la deuda pública externa, su contribución a la inflación y también se les reprochó por criticar de manera indirecta a Estados Unidos y mantener una buena relación con la Cuba castrista. Desde la izquierda, la mirada resultó también severa, pero menos por ver esos dos sexenios como económicamente perdidos y más por la persistencia del autoritarismo, de la represión y de la corrupción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que siguió a la debacle económica de 1982 sí puede ser calificado como tiempo perdido por un sector mayor de la sociedad mexicana que tuvo que vivir con un salario que perdió poder de compra (desde entonces la parte del PIB correspondiente a los salarios empezó a disminuir de manera sistemática en beneficio del capital).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la óptica del empresariado, la situación resultó contradictoria, pues si bien los pequeños y medianos empresarios sufrieron con las reformas neoliberales iniciadas a partir de 1984-1985 y radicalizadas durante los sexenios de Carlos Salinas y Ernesto Zedillo, otros, los sobrevivientes y grandes, se beneficiaron. Las privatizaciones y la liberalización comercial fueron y son bien vistas por aquellos grupos, nacionales y extranjeros, que se beneficiaron con ellas y que hoy constituyen la columna vertebral del capitalismo en México (que no necesariamente mexicano). Estas grandes concentraciones de capital siguen pugnando por lograr que el Estado amplíe los espacios para el capital privado en los últimos reductos de la gran empresa estatal: el petróleo y la generación de energía eléctrica. Para ellos el tiempo perdido es el que tardan Pemex y la CFE en privatizarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La "reforma estructural" que prometió el neoliberalismo autoritario de Carlos Salinas y sus tecnócratas se topó con el desastre de 1995 y su principal producto: el Fobaproa; todo México pagó los platos rotos del mal manejo de la economía. Como un resultado de lo anterior se volvió a materializar la insurgencia electoral y esa vez sí logró sacar al PRI de Los Pinos. Con gran optimismo, muchos aceptaron la premisa del ganador de la elección de julio del 2000: con la democracia política encabezada por el PAN se pondría freno a la irresponsabilidad económica, a la demagogia y a la corrupción pública. Con un sector público encabezado por empresarios acostumbrados a la lógica del mercado y muy conocedores de nuestro gran socio comercial, Estados Unidos, el retorno del crecimiento económico casi estaba asegurado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue así, no crecimos y el tiempo se volvió a perder. La corrupción siguió sin mostrar abatimiento. La supuesta lógica empresarial no fue otra cosa que el arraigo de eso que se ha llamado el capitalismo entre amigos (crony capitalism). Una consecuencia de ese tipo de arreglos entre las cúpulas política y económica fue la persistencia de las prácticas monopólicas y un retroceso significativo en la competitividad del país (en esta materia, México cayó al lugar 60 entre 132 países). La maldición de la petrolización se acentuó. El régimen panista en vez de intentar la reforma fiscal pospuesta desde los 1960 simplemente empleó los recursos petroleros para financiar el gasto corriente -¡el 40 por ciento!- y no molestar a nadie con una reestructuración del esquema impositivo. Al final de cuentas, el no hacer nada, el dejar que las inercias fueran las que dirigieran al país, llevó a que el principal indicador económico, el PIB, creciera en promedio anual en los últimos 10 años un magro 1.6 por ciento. Y si a esa cifra se le descuenta el crecimiento demográfico, entonces resulta que el crecimiento real promedio fue menor al 1 por ciento anual: el peor de América Latina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El crecimiento económico por sí mismo no tiene mucho sentido, lo importante en México es asociar la producción de bienes y servicios con el bienestar y la equidad. Y es aquí donde la pérdida de oportunidades adquiere su mayor significado: el empleo formal ha disminuido (un indicador: en 16 carreras universitarias, en promedio sólo dos de cada 10 egresados han encontrado empleo en su área de especialidad, El Universal, 1o. de enero), la migración legal e ilegal a Estados Unidos creció al punto de convertirse, junto con la economía informal, en la válvula de escape que aminoró el estallido social, pero un país que tiene que depender de esos factores para mantener una estabilidad precaria no va por buen camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los indicadores de pobreza nos cuentan que el tiempo ha corrido y la solución de nuestro gran problema social -histórico- sigue eludiéndonos. De acuerdo con las cifras de la Secretaría de Hacienda, los recursos para combatir la pobreza se han casi quintuplicado entre el 2000 y el 2009, pero el resultado no ha correspondido en absoluto a ese aumento. Según cifras de CEPAL, la proporción de mexicanos que viven en algún tipo de pobreza ha pasado de representar el 53 por ciento en 1992 a 47.4 por ciento en 2008. Para este inicio de 2010, y por los duros efectos de la crisis económica, la CEPAL calculó que la proporción de pobres superará el 50 por ciento, es decir, casi seguimos donde estábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por todo lo anterior y otros factores más, a pocos debe de extrañar que en México el apoyo al sistema democrático no haya aumentado sino bajado. De acuerdo con Latinobarómetro, entre 1996 y 2009, el apoyo a la democracia en nuestro país disminuyó en 9 puntos. El desencanto y la frustración con la vida pública es la nota dominante en México. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una recomendación que nosotros no podemos aceptar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los norteamericanos, con su maltrecha pero enorme economía, quizá se pueden dar el lujo de hacer lo que propone Krugman: olvidar el decenio pasado y confiar en que el próximo sea mejor. Nosotros los mexicanos ni eso podemos hacer, pues en términos relativos hemos perdido más y por más tiempo. Olvidar y confiar no serían solución sino todo lo contrario: hay que identificar los errores, las estrategias fallidas y a los responsables para luego actuar en consecuencia. Eso le debemos al 1810 y al 1910 y hay que pagarlo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-293037346403355422?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/293037346403355422/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=293037346403355422&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/293037346403355422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/293037346403355422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/01/hasta-en-los-ceros-hay-clases.html' title='Hasta en los ceros hay clases'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-7457649978072099513</id><published>2010-01-11T14:34:00.003-06:00</published><updated>2010-01-11T14:41:03.028-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 12'/><title type='text'>México y su creciente subalternidad</title><content type='html'>Hubo un tiempo en que México luchó por un proyecto propio, incluso contra la voluntad de Washington. Hoy ya no parece ser el caso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambio de enfoque&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vista desde esta orilla, hubo un tiempo en que la dinámica de la relación entre nuestro país y su poderoso vecino del norte se podía entender dentro del marco de la resistencia, del antiimperialismo, especialmente cuando la Revolución Mexicana aún estaba viva. Sin embargo, de un tiempo para acá, la histórica resistencia mexicana casi ha cesado. Lo que hoy buscan las élites políticas, económicas e intelectuales mexicanas es apenas acomodarse de la forma menos lastimosa posible a las demandas e intereses del poder hegemónico. La relación actual de México con Estados Unidos tiende a inscribirse y entenderse en los términos de la teoría de la subalternidad y ya no en la lógica de un proyecto nacional que busca ampliar la soberanía posible dentro de las limitaciones que la geografía y la asimetría de poder le impusieron desde el inicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como se sabe, el enfoque de la subalternidad surgió en el sur de Asia y corresponde a la teoría postcolonial. En términos muy generales, su objetivo es entender cómo opera y qué consecuencias tiene la visión del mundo que los colonialistas impusieron a los colonizados y que muchos de éstos terminaron por interiorizar. Ese enfoque busca exponer la forma en que, para explicarse a sí mismos y para darse a entender frente al otro, los subordinados en una relación colonial y postcolonial se ven llevados a adoptar el discurso y los valores de la cultura imperial a pesar de que, en muchos sentidos, les son desventajosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo dominante en México pareciera decidido a explicarse y a comportarse como un mero apéndice de Estados Unidos: como la parte exótica de la América del Norte pero que, finalmente, es también "norteamericana". El objetivo es no provocar a Washington y acomodarse de la mejor forma posible a lo que buenamente ese poder disponga para nosotros en materia económica, de migración, de lucha contra el narcotráfico y de administración de la relación mutua. En suma, México ya no levanta la voz y confía en que la opacidad en su política exterior aunada a una cierta resignación sea la mejor combinación para que eche raíces un modus vivendi aceptable para la gran potencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y esto tiene lugar justamente en un sistema mundial donde otros actores -de China a India, de Brasil a Venezuela o de Irán a Rusia- piensan que se puede aprovechar lo que ya se considera una era postnorteamericana. Una que permite, y premia, el riesgo de buscar rutas de desarrollo que no tienen que ser las aprobadas por Washington. En contraste, México se mantiene como un país donde el "factor norteamericano" sigue siendo el que determina el cómo y la dirección en que se debe actuar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Callado ¿México se ve mejor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actitud de México como el subordinado que trata de complacer al poderoso se nota. Así, The Economist (diciembre 5 a 11, 2009), el famoso semanario conservador británico, al tomar nota de la política de México frente a su vecino aplaude la "madurez" del gobierno mexicano. Para esa revista, esta relación desigual ha mejorado porque nuestras autoridades ya aprendieron a callarse la boca y a no testerear el avispero de la política interna norteamericana demandando, en especial, un acuerdo que permita un mínimo de derechos laborales a los 6 millones de nuestros connacionales que se encuentran trabajando sin papeles allende el Bravo. El libre intercambio institucionalizado en América del Norte funciona en materia de comercio e inversión, pero en relación a la mano de obra prevalece la informalidad impuesta por Estados Unidos; una informalidad darwiniana, donde sólo los más capaces pueden sortear la barrera que ya cubre casi un tercio de la frontera, escapar a los 20 mil efectivos de la Patrulla Fronteriza y vivir con una paga tan baja que haga atractivo para los patrones correr el riesgo de contratar trabajadores sin papeles. Un ejemplo de esta situación es la reforma de Barack Obama al sistema de salud norteamericano que beneficiará a 30 millones de personas pero que deja fuera a una minoría donde destacan los 12 millones de trabajadores indocumentados, que laboran duro, ganan poco y pagan impuestos, pero cuya salud sigue en manos de la providencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En relación al narcotráfico, un tema donde domina la política demandada por Estados Unidos, México propuso la "Iniciativa Mérida", que es un marco institucional de cooperación binacional para combatir en suelo mexicano la oferta de drogas a Estados Unidos y que implica una ayuda norteamericana por demás modesta, pues se trata de apenas mil 350 millones de dólares a lo largo de tres años para enfrentar un negocio que se calcula, para el caso de México, de entre 19 mil y 30 mil millones de dólares anuales. Sin embargo, el gobierno mexicano no ha podido hacer mucho ruido en su reclamo de que Washington realmente controle la venta de armas a particulares que terminan en manos del crimen organizado en México porque, nos dice The Economist, eso molesta al poderoso lobby que han formado en Estados Unidos los fabricantes, los comerciantes y los consumidores privados de armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre observadores extranjeros y un buen número de ciudadanos mexicanos, crece la sospecha de que, en materia de narcotráfico, México está librando en su suelo una guerra norteamericana que, además, no se puede ganar. Ejemplo de esta sospecha son las consideraciones hechas por Antonio Payán, de la Universidad de Texas en El Paso, a El Universal (25 de diciembre). Y es que México no tiene forma de incidir sobre los 30 millones de consumidores de substancias prohibidas que viven en Estados Unidos ni puede, por sí mismo, intentar una forma de legalizar el consumo de los adictos mexicanos para reducir el espacio de ilegalidad en que actúa internamente el crimen organizado. Y lo peor es que, con el paso del tiempo, las organizaciones de narcotraficantes echan raíces más profundas y se han expandido a actividades que afectan básicamente a ciudadanos mexicanos, como son el secuestro y la extorsión, extienden la cultura del crimen y avanzan en su empeño por corromper y controlar a las siempre débiles instituciones del Estado mexicano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El modelo económico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como resultado de la gran crisis de 1982, Carlos Salinas y su grupo lanzaron a la economía mexicana de cabeza, sin preparación ni salvavidas -siguiendo casi al pie de la letra el ya no muy respetado ni respetable "Consenso de Washington"- a la poza de la globalización que, en la práctica, no fue otra cosa que circunscribirla al mercado norteamericano, destino del 80 por ciento de sus exportaciones. Cuando la economía del gigante del norte marchaba bien, la de México no mostraba un ritmo de crecimiento particularmente notable, pero cuando Estados Unidos entró en su Gran Recesión, nuestro país sufrió una caída de más del 7 por ciento de su PIB y tuvo el peor comportamiento de todas las economías latinoamericanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En materia económica, México contrasta hoy muy desfavorablemente con algunos de los países emergentes que obedecieron poco la ortodoxia del Fondo Monetario Internacional, como son Brasil, India o China. En cada uno de esos tres casos su comercio exterior no se ligó, como el nuestro, a un solo país ni se abandonó el mercado interno ni se dejó el grueso de su banca en manos extranjeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;México hoy tiene una política interna y externa muy aceptable para Washington: nada de expropiaciones y nacionalizaciones como en los 1930, nada de seguir una línea independiente respecto de países cercanos, como fue el caso con Cuba en el pasado, nada de proponer algo distinto de los deseos norteamericanos en Centroamérica como en los 1980. En realidad ya nuestro país carece de ánimo -¿de posibilidades?- para intentar movimientos propios incluso en el contexto latinoamericano, como se vio en el caso de Honduras, donde la posición brasileña fue más decidida que la mexicana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para concluir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los estudios de las clases y culturas subordinadas muestran que una de las formas de relación de éstas con el poder externo que puede y busca imponer sus intereses y valores es evitar la confrontación y aceptar los términos de la imposición -la humillación- en espera del momento propicio para hacer valer sus derechos. Sin embargo, tal actitud conlleva un riesgo: que el subordinado se acostumbre a su papel al punto que efectivamente internalice y acepte como natural dicha subordinación. Ése es el mejor camino para perder el respeto del poderoso y, lo peor, la autoestima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La meta de México, que en 1810 y en 1910 pero también en 1867 o en 1938 retó a poderes externos en nombre de un proyecto propio, debe ser ésa: la búsqueda de la independencia y de la soberanía en los términos de la época. Por el momento, ése no parece ser el caso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-7457649978072099513?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/7457649978072099513/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=7457649978072099513&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/7457649978072099513'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/7457649978072099513'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/01/mexico-y-su-creciente-subalternidad.html' title='México y su creciente subalternidad'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-5241329756471245621</id><published>2010-01-11T14:15:00.002-06:00</published><updated>2010-01-11T14:31:31.237-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 12'/><title type='text'>Crónica de lo que no debió ser</title><content type='html'>En su libro de entrevistas, Carmen Aristegui conduce al lector con agilidad e inteligencia por los laberintos de una transición que no cuaja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un libro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lectura de 26 entrevistas hechas por Carmen Aristegui (magníficamente ilustradas por 52 fotografías de Ricardo Trabulsi) en torno a la historia política reciente de México, y publicadas bajo el título Transición. Conversaciones y retratos de lo que se hizo y se dejó de hacer por la democracia en México (Grijalbo, 2009), constituye un mapa básico del camino -y de los obstáculos, sobre todo, los obstáculos- recorrido por nuestro país de 1988 a la fecha en su dramática búsqueda por encontrar la fórmula política que sustituya a la que estuvo vigente desde el triunfo del carrancismo hasta 1982. Es una lectura rica en ideas y donde abundan las interpretaciones, las hipótesis (algunas presentadas como certezas), las acusaciones y las justificaciones, las propuestas pero también las incógnitas, las dudas, las contradicciones, los antagonismos, las frustraciones y, sobre todo, los temores. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia de apenas ayer y que aún no concluye&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia del pasado más o menos lejano se escribe teniendo como base documentos y las obras de quienes nos precedieron en la tarea. En contraste, la historia del pasado reciente, y donde el lector fue testigo e incluso actor de lo que se relata, tiene que lidiar con la falta de perspectiva y el que muchos archivos aún no están abiertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A cambio de los inconvenientes tiene una ventaja: puede recurrir a sus propios recuerdos y a la entrevista de quienes fueron o son actores o testigos de lo que se busca historiar. Y es aquí donde entra el buen oficio de periodistas como Carmen Aristegui, que al formular las preguntas pertinentes -basadas en un conocimiento sobre el tema- e insistir en ellas para ahondar y poner al descubierto lo relevante, da vida a una información que, en sí misma, es ya una historia pero también una rica fuente para quienes busquen recrear e interpretar en el futuro lo que es el México del presente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto de partida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aristegui decidió tomar la conflictiva elección de 1988 como inicio de la transición mexicana del autoritarismo a un nuevo régimen, en principio democrático. Y desde el arranque se plantea su significado. Para Manuel Bartlett, entonces secretario de Gobernación, no hubo ningún fraude ni el sistema electoral "se cayó", pero quien ganó, Carlos Salinas, no supo hacer creíble su triunfo; obviamente en esta afirmación le acompaña el ex presidente Miguel de la Madrid. Jorge Carpizo, en cambio, sostiene que Salinas triunfó pero hubo fraude, y ese fraude consistió en subir el porcentaje para que el candidato del PRI superara por 0.71 por ciento el simbólico 50 por ciento de los votos emitidos. En contraste, el grueso de los entrevistados parte del supuesto que a la transición mexicana la marcó un fraude. Desde luego, ése es el punto de vista de Cuauhtémoc Cárdenas, Rosario Ibarra o Carlos Monsiváis, pero incluso Manuel Camacho admite que en el 88 "Hubo múltiples irregularidades" y, apremiado, termina por aceptar: "Sí [hubo fraude], hubo cosas muy graves en la elección". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el inicio: el acuerdo Salinas-PAN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la transición se inició con la crisis del 88, su naturaleza quedó definida desde entonces y hasta ahora por un acuerdo entre Salinas y el PAN que se fue tejiendo en las 100 o 200 entrevistas que Diego Fernández de Cevallos tuvo con Salinas (en promedio, una entrevista cada 22 o cada 11 días, según el caso). El líder entonces del PAN, Luis H. Álvarez, hoy dice que "me convencieron" que, a pesar de su carácter ilegítimo, era mejor negociar con Salinas como Presidente que oponerse a él. Pero a la luz de lo ocurrido "francamente no sé si hicimos lo correcto". Para Roger Bartra, Salinas, "un hombre extraordinariamente inteligente, hábil, [y] sin escrúpulos", consolidó con el PAN la "alianza modernizadora" de las derechas. Para Bartlett, no hay nada de modernizador en esa alianza donde los tecnócratas y el PAN simplemente "[tomaron la] decisión de sacrificar al pueblo de México para salir adelante". Camacho, en su momento, le propuso a Salinas intentar negociar con la izquierda, pero el de Agualeguas no aceptó y optó por armar "el pacto conservador" -los cambios constitucionales en torno al ejido, a la Iglesia, etcétera, demandados por el PAN- que persiste hasta hoy y que ha desembocado en lo que Porfirio Muñoz Ledo define como "una coagulación oligárquica".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel de la Madrid, el responsable de que Salinas llegara a la Presidencia, finalmente se arrepintió de su decisión. "Me equivoqué", dice, al dejar tamaño poder en manos de un inmoral y de su familia. Para el ex Presidente, "es posible" incluso que Salinas se haya embolsado la mitad de la partida secreta de que disponía como presidente (al final, Aristegui explica cómo Salinas llevó a su ex jefe a retractarse). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 2000&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Ángel Granados Chapa no le da ningún crédito a Ernesto Zedillo como arquitecto del cambio en el 2000, pues a él simplemente se le vino encima la transición. Y a Fox, el ganador, lo define como "un no político, un hombre ignorante de la vida pública", frívolo que simplemente se benefició del hartazgo ciudadano con el PRI y se convirtió en Presidente. Fox sólo daba "para ayudante del jefe de Coca Cola de León", dice Monsiváis. Como sea, el "pacto conservador" se mantuvo y el cambio se redujo a que Los Pinos quedaran con el PAN y la oposición de derecha a cargo del PRI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Jorge Castañeda, a Fox se le propuso usar su enorme legitimidad para lanzarse contra el PRI vía una reforma del Estado que desmantelara el corporativismo, pero Fox prefirió sostener al PRI como aliado y que el gran capital diseñara el gabinete -Roberto Hernández puso a Gil Díaz en Hacienda. A Fox el cambio le quedó grande, el haber logrado "la transición" fue suficiente. El hombre de San Cristóbal mismo confirma esta visión de manera espectacular: no se arriesgó a que Carmen Aristegui lo entrevistara -tampoco Salinas o Zedillo aceptaron ser interrogados- pero mandó un escrito. En ese documento, Fox se regodea en los prolegómenos, pero al llegar al momento de la verdad, cuando ya tuvo el poder, todo lo que tiene que decir ¡lo resume en un par de líneas!: "Y así pasaron los seis años. Y hoy Marta y yo estamos los dos de nuevo cabalgando juntos". Y vaya que sí cabalgan, pero como la pareja más frívola e irresponsable que haya ejercido el poder en México. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 2006&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fracaso del foxismo culminó con las elecciones del 2006. Para Andrés Manuel López Obrador, la oligarquía se robó esa elección y tiene secuestrado al Estado. Para Carlos Ugalde, no sólo no hubo fraude, sino que ésas fueron "las elecciones más equitativas que ha tenido México", opinión compartida, en lo fundamental por Alonso Lujambio y José Woldenberg. Miguel de la Madrid, en cambio, deja abierta la puerta al fraude con un "Puede ser". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde estamos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Denise Dresser, el sistema político mexicano no ha cambiado su esencia pues hoy "hay más jugadores, pero el juego sigue siendo el mismo", cosa que acepta Francisco Labastida al señalar que con la alternancia "...no pasó nada. Los problemas se agravaron incluso". Fernández de Cevallos asegura que el viejo sistema "...¡nunca se ha ido!", y en eso, y sólo en eso, coincide con López Obrador, que justamente porque lo viejo no se ha ido, afirma que México vive una "dictadura encubierta". Carlos Fuentes no va tan lejos y simplemente concluye que la mexicana "[e]s una transición con mala suerte... Es una transición malhadada". Granados Chapa califica de interrumpida a esa transición que, al final, no logró lo único que la puede justificar: una redistribución del poder en beneficio de la mayoría. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manuel Camacho teme que de no haber un cambio encabezado por una izquierda que deje de polarizar y sepa negociar, el "bloque conservador" termine por consolidarse y gobernar por muchos años. De ahí que Monsiváis concluya: "Lo [que] ves hoy muy mal, mañana estará peor". Para Granados Chapa, de no haber un cambio en la estructura social, el país mismo "se puede romper".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;López Obrador resulta ser aquí un optimista, pues no tiene duda: es posible dar forma a un gran movimiento social pacífico que, a semejanza de la época cardenista, recupere el poder político para las mayorías. Bartlett coincide con esta posición pero Muñoz Ledo va más lejos al apuntar la posibilidad de que, por el tamaño del fracaso de la transición, este sexenio no termine normalmente y haya una revocación del cargo, que no mandato, de Felipe Calderón y que entonces se abra la posibilidad del cambio pospuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vale la pena que el ciudadano lea este trabajo de Carmen Aristegui y llegue a su propia conclusión. Como sea, Manuel Espino tiene razón: aún no salimos de la transición y el gobierno de Felipe Calderón sigue polarizando a México.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-5241329756471245621?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/5241329756471245621/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=5241329756471245621&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/5241329756471245621'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/5241329756471245621'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/01/cronica-de-lo-que-no-debio-ser.html' title='Crónica de lo que no debió ser'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-1400218174544806700</id><published>2010-01-11T14:04:00.002-06:00</published><updated>2010-01-11T14:07:53.607-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 12'/><title type='text'>¿Pudo haber sido diferente?</title><content type='html'>La mala situación política de México no estaba escrita 'por el dedo de Dios', las cosas pudieron haber sido diferentes&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contra factual&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Era inevitable que, como sociedad nacional, los mexicanos nos encontráramos donde estamos hoy: políticamente polarizados e imposibilitados para llegar a acuerdos sobre temas fundamentales y donde el tiempo perdido significa un gran costo? Esa falta de acuerdo en lo fundamental hace falta para la reestructuración de la vida pública de México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos profesionales en la materia señalan que los eventos históricos deben analizarse como sucedieron y ya. Bien, ésa es una posición, pero hay otra: la que considera que en los procesos históricos nada está realmente predeterminado por lo que escribió "el dedo de Dios". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejemplos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es claro que toda realidad social está enmarcada por situaciones que se gestaron de tiempo atrás y que son imposibles o difíciles de modificar. Veamos un ejemplo. Cuando al final de la época colonial se hizo evidente que a la Nueva España le amenazaban los impulsos expansionistas norteamericanos, se concluyó que la mejor defensa del vasto septentrión era poblarlo rápidamente y con habitantes fieles al gobierno central y con una raíz cultural católica, es decir, antagónica, a los anglosajones. Sin embargo, a partir de 1821 un México que aún no era nación, con apenas 6 millones de almas concentradas en el centro de un territorio de alrededor de 4 millones de km2 difícilmente hubiera podido tener éxito en el empeño de poblar en tiempo y con la densidad adecuada ese deshabitado norte. Por tanto, aún si ese fatídico 21 de abril de 1836 los mil 500 hombres bajo el mando de Santa Anna no se hubieran tendido a dormir sin centinelas en la rivera del río San Jacinto y hubieran resistido con éxito el asalto de los 800 hombres de Sam Houston, la determinación norteamericana de expandirse a costa del territorio mexicano difícilmente hubiera podido ser frustrada. Más temprano que tarde los dos países crecientemente desiguales hubieran chocado y lo que sucedió en 1836, o en 1846 a 1848, hubiera ocurrido de otra manera pero con un resultado muy similar. El desenlace estaba sobredeterminado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un caso diferente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La interpretación más socorrida sobre la caída del gobierno de Francisco I. Madero en 1913 pone el acento en errores del Presidente que desarmó a sus tropas irregulares y confió la defensa del nuevo régimen a un Ejército federal que era hechura del pasado. El golpe de los militares contra la naciente democracia en 1913, se dice, era inevitable y el esfuerzo de Madero estaba condenado al fracaso, tal y como lo mostraron los hechos de la "Decena Trágica" en febrero de ese año. Sin embargo, vale la pena considerar, por ejemplo, la hipótesis de un biógrafo de Madero, Stanley R. Ross, desarrollada en Francisco I. Madero: apóstol de la democracia mexicana (México: Grijalbo, 1959). Ahí se argumenta que para 1913 Madero ya había superado los peores obstáculos a su gobierno: el Ejército había suprimido la rebelión de Félix Díaz y había desoído los llamados de Bernardo Reyes para secundarle en su rebelión. De nuevo, el Ejército federal ya había derrotado en el norte al ex maderista Pascual Orozco y tenía arrinconados a los zapatistas en Morelos. Las posibilidades de afianzar el gobierno de Madero con una buena relación con Washington aumentaron con la victoria de Woodrow Wilson en Estados Unidos, victoria que sellaba el final de la misión de un terrible enemigo de Madero: el embajador en México Henry Lane Wilson.  La rebelión que estalló el 9 de febrero de 1913 en la Ciudad de México falló en su inicio: el general rebelde Bernardo Reyes murió y Félix Díaz, sitiado en la Ciudadela, hubiera caído ante un asalto bien planeado. Sin embargo, ese asalto nunca se llevó a cabo por un hecho fortuito: el general que frustró la intentona de los rebeldes, Lauro Villar, fue herido y Madero nombró nuevo comandante de la plaza a alguien que ya no tenía mando de tropas pero que estaba en el lugar adecuado y en el momento menos oportuno para los destinos de México: el general Victoriano Huerta, la personificación misma de la villanía. Si el general Villar no hubiera sido herido -hecho más que probable- y hubiera seguido al frente de las tropas leales y con refuerzos como los que poco después proporcionó el general Felipe Ángeles, se hubiera podido acabar con Félix Díaz y, en esas condiciones, la intentona fallida de golpe de Estado hubiera fortalecido a Madero. Así pues, la bala que hirió al general Villar y la furia reaccionaria que estaban detrás de quien la disparó causaron un efecto enorme en la historia política de México en el siglo XX, pues finalmente hicieron que de las cenizas del maderismo moderado surgiera algo imprevisto: una verdadera revolución. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y lo que hoy tenemos  era realmente inevitable?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es obvio que era muy difícil, por no decir imposible, evitar que a inicios del siglo antepasado, Estados Unidos arrancara a México la mitad de su territorio. Sin embargo, la caída de Madero ya no estaba sujeta a una predeterminación similar; no era inevitable que el país tuviera que haber marchado por el camino de una gran guerra civil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un análisis similar a lo sucedido en 1913 se puede hacer hoy en torno a lo que ha acontecido en la esfera política en México a partir del 2000. El régimen autoritario establecido a partir del triunfo de la Revolución Mexicana ya era algo anacrónico cuando la ola democratizadora se extendió por toda América Latina en los 1980. Tenía que acabar. Sin embargo, lo que ha sucedido del 2000 a la fecha no necesariamente tenía que haber pasado, es decir, la instauración de la democracia política en México pudo haber corrido por mejores cauces y quizá hoy no tendríamos que desperdiciar tiempo y energía en buscar cómo corregir la realidad actual: una transición incapaz de llevarnos a la consolidación democrática y que, en cambio, ha resultado en un entorno poco propicio para generar y conducir el impulso de la sociedad hacia el crecimiento económico, el Estado de derecho y el diseño de un auténtico proyecto nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De haber actuado como estadista, Vicente Fox bien hubiera podido haber canalizado su enorme legitimidad y el optimismo y deseo ciudadanos por el cambio hacia el desmantelamiento de viejo régimen -enfrentar al sindicalismo corrupto, desmantelar los monopolios, capturar a los "peces gordos" del pasado y llevarlos a juicio, castigar las violaciones a los derechos humanos, invertir productivamente los excedentes petroleros, etcétera- al punto de dejar al PRI como cosa del pasado y no con la posibilidad de retornar. Una buena conducción política del panismo hubiera podido hacer que la ciudadanía se sintiera realmente identificada con la democracia y no, como es hoy, donde apenas el 42 por ciento de los mexicanos la consideran la forma preferible de gobierno (datos de Latinobarómetro 2009). Únicamente en Guatemala se tiene una situación más negativa en este campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La coyuntura electoral del 2006 pudo haberse enfrentando sin la constante interferencia del Presidente a favor de un candidato. También hubiera podido enfrentarse sin tener que calificar de "peligro para México" a la oposición de izquierda, con un IFE que no se hubiera constituido abiertamente "a modo" del PRI y el PAN y con un TEPJF auténticamente imparcial. Finalmente, esa elección pudo haberse llevado a cabo sin la abierta e ilegal intervención de la cúpula empresarial en la contienda. Si en el 2006 las reglas para una elección dominada por el espíritu democrático se hubieran observado, el gobierno de Felipe Calderón no hubiera tenido la necesidad urgente de legitimarse, como bien lo han sugerido Rubén Aguilar y Jorge G. Castañeda, mediante una movilización militar contra los cárteles de la droga y esa guerra no hubiera tenido que correr el riesgo que hoy corre, de fracasar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una elección bien llevada en el 2006 hubiera permitido inmediatamente después una gran negociación entre todos los actores políticos. Una negociación insustituible para hacer realidad esa reforma de Estado que acaba de proponer Felipe Calderón y para llevar a cabo la verdadera reforma fiscal, un programa inmediato de creación de empleo, acordar los elementos centrales de un modelo económico viable a largo plazo, desmantelar los monopolios, reintroducir la seguridad pública, tomar medidas efectivas de protección del medio ambiente o decidir e papel y los principios a jugar y defender en el exterior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lista de lo que pudo ser y no fue es larga, pero lo importante es reconocer que los actuales padecimientos nacionales no eran inevitables: fueron resultado de acciones cuyos responsables tienen nombre y apellido. Tenemos que concluir que México no es víctima de su mala suerte y que las cosas se pueden hacer de otra manera.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-1400218174544806700?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/1400218174544806700/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=1400218174544806700&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1400218174544806700'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1400218174544806700'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/01/pudo-haber-sido-diferente.html' title='¿Pudo haber sido diferente?'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-1467054657732876869</id><published>2010-01-11T13:59:00.002-06:00</published><updated>2010-01-11T14:04:03.376-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 12'/><title type='text'>¿Qué hacer con nuestra gran guerra civil?</title><content type='html'>La justicia de una gran rebelión social no es garantía de su éxito final, y la Revolución Mexicana es un ejemplo de ello&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guerras en torno a una guerra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En toda guerra, en particular en las civiles, cuando cesa el fuego se inicia otro combate, incruento pero sin término: el de su interpretación. Eso sucedió con la Revolución Francesa, la Guerra de Secesión norteamericana o con la Revolución Mexicana, especialmente cuando estamos a punto de conmemorar su centenario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Relativo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada tanto se reconstruye e interpreta al pasado según las preocupaciones del presente. Y dentro de cada época hay juicios encontrados porque en su realidad cotidiana hay intereses objetivos en pugna. En la elaboración de toda historia se debe intentar la "imparcialidad" y la "certeza". Sin embargo se trata de objetivos imposibles. Nunca nadie podrá recrear "lo que realmente pasó" y menos juzgar "sin ira y con estudio" un acontecimiento tan controvertido como una guerra civil. La simple incorporación o rechazo de datos inclina el relato y la interpretación en una dirección o en otra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una respuesta tajante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En torno al qué hacer con la Revolución Mexicana, Roger Bartra aconseja que lo mejor es enterrarla y poner la energía en el futuro, en la construcción de una democracia moderna y una economía dinámica (La Jornada, 21 de noviembre). Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda, en un ensayo en torno al futuro de México, aseguran que: "La historia acumulada en la cabeza y en los sentimientos de la nación... obstruye su camino al futuro" (Nexos, noviembre, 2009).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay otras propuestas. Estados Unidos envuelve cada uno de sus proyectos de futuro en las luchas del pasado: Barack Obama, por ejemplo, se inspiró en el Lincoln de la guerra norte-sur para integrar su gabinete y en el segundo de los Roosevelt -en los 1930- para enfrentar la gran crisis económica que estalló el año pasado. Otra respuesta interesante se está dando en Rusia. Ahí Andrei Zubov y 45 historiadores más acaban de publicar Rusia en el siglo XX. Por informaciones de la prensa internacional sabemos que este libro en dos tomos ha causado ya una conmoción porque intenta dar una visión desde el aquí y ahora de la última etapa del zarismo, de la revolución bolchevique y del régimen soviético que le siguió. ¿Qué tan significativo es repensar la historia revolucionaria rusa? Según, Aleksandr Arkhangelsky, un conductor de televisión y columnista, "la sociedad no está satisfecha y busca en el futuro respuesta a la pregunta ¿quiénes fuimos? y en el pasado respuesta a ¿quiénes vamos a ser?". Para el comentarista, "nos esperan tiempos serios, pues la conciencia histórica colectiva de Rusia se agudiza en vísperas de cambios sustantivos" (The New York Times, 24 de noviembre, 2009).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es válido intentar mandar al olvido a nuestra gran guerra civil de hace 100 años, pero eso no significa que el pasado haga caso y se vaya. La alternativa es volver a someter a examen a la Revolución Mexicana, que no es otra cosa que examinarnos en el aquí y ahora. Los individuos, como las colectividades, sólo pueden entender a cabalidad su situación y sus opciones de futuro si son conscientes de lo que ya fueron e hicieron y asimilan positivamente esa experiencia hasta convertirla en parte de su carta de navegación de cara al futuro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las revisiones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El intento de reflexión sobre nuestras guerras civiles ha sido continuo. A diferencia de lo que aconteció en la URSS, en México el juicio sobre el pasado es ejemplo de pluralismo. En el campo de la historia de la Revolución Mexicana, las versiones siempre fueron varias y contrastantes. José Vasconcelos, por ejemplo, elaboró una desde su frustración y desde la derecha. Jesús Silva Herzog presentó otra, crítica pero positiva. La lista es larga, en 1947 Daniel Cosío Villegas publicó "La crisis de México" donde fundamentó por qué la Revolución Mexicana había fracasado en su empeño último: hacer de México un país justo, pero tendría éxito si podía revertir la tendencia y volver al espíritu original. Y esa discusión continúa hasta el presente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer y hoy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En The Civic Culture (Princeton, N. J., Princeton University, 1963), los profesores Gabriel Almond y Sidney Verba examinaron las actitudes y valores políticos en cinco países, uno de ellos México. Entre sus muchos hallazgos hay uno que aquí importa: el grueso de los mexicanos se sentían orgullosos de los grandes momentos de su historia política, entre ellos el movimiento de 1910. En contraste, casi medio siglo más tarde, una encuesta de Consulta Mitofsky publicada el 15 de noviembre encontró que sólo el 11% de los mexicanos considera importante celebrar la Revolución Mexicana. En un sentido estadístico, Bartra, Castañeda y Aguilar Camín le dan gran lanzada a moro muerto, pues la actitud hoy dominante frente al movimiento de 1910 es de indiferencia. Si México está mal -y vaya que lo está- no es porque sea "prisionero de su historia" sino por otras razones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde aquí&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el 2009, la guerra civil iniciada hace un siglo debe verse, primero, como resultado de un fracaso mayúsculo de la élite del poder de entonces; su incapacidad de cambio, su abuso del poder y su corrupción, la pagaron muy caro todos. El movimiento de 1910 fue de izquierda, pero desatado por el fracaso de la derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la medida en que la lucha iniciada por Madero puso fin a una dictadura -dictablanda, para estándares actuales- y a un sistema oligárquico, ese movimiento amplió los grados de libertad de la sociedad mexicana, pero finalmente no alcanzó su meta y a partir de 1940 las derechas, pues son varias, fueron las beneficiadas y no las mayorías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la Revolución Mexicana debe ser recordada hoy, es para sacar una lección de los errores de la elite que la motivó. Si debe ser celebrada, debe serlo sólo por el espíritu que la animó en sus mejores momentos: el espíritu de la justicia. En una sociedad diseñada hace casi cinco siglos como colonia de explotación, como sociedad de desiguales por naturaleza, la guerra civil de 1910-1920 llevó a una expansión de la conciencia del derecho a la igualdad. La reforma agraria fue el gran instrumento del cambio, pero tuvo una vigencia muy limitada, pues justo cuando se llevó a cabo, durante el cardenismo, México empezó a dejar de ser la sociedad rural de siglos para convertirse en urbana. Por otro lado, el nacionalismo que entonces arraigó, constituyó la única defensa posible para un país pobre y vecino de una gran potencia, Estados Unidos, que era y sigue siendo, agresivamente nacionalista. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El lado obscuro&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El "sufragio efectivo" -motivo inicial de la rebelión- nunca tuvo oportunidad de ser efectivo y el proceso desembocó en la construcción de uno de los sistemas autoritarios más exitosos del siglo XX. Al final, la guerra civil no logró la destrucción del Porfiriato sino simplemente su modernización. El nuevo sistema de poder ya no dependió de un dictador sino de un partido que ya no estaba sostenido sólo por una oligarquía -base social siempre precaria- sino que incorporó, subordinándolos, a obreros, campesinos, clase media y a la nueva burguesía y controló al Ejército. La cooptación fue su arma más importante de control, pero cuando desató la represión, ésta no tuvo más límite que la voluntad presidencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nuevo régimen fortaleció una cultura cívica basada en la simulación, en el desprecio por la norma jurídica y en el respeto por la regla no escrita. La impunidad y la no rendición de cuentas deben ponerse en el lado negativo de la Revolución Mexicana. Finalmente, la corrupción que hoy caracteriza a México no tuvo su origen en lo que ocurrió a partir de 1910, pero entonces echó raíces más profundas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La oligarquía Porfirista desapareció, pero surgió otra, tan o más voraz que la anterior. La subordinación de la nueva oligarquía al presidencialismo autoritario fue uno de sus límites, pero al final del siglo pasado desaparecido ese presidencialismo, la sociedad mexicana quedó a merced de los actuales "poderes fácticos", que son tan o más dañinos que los del pasado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un balance siempre provisional&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rebelión de 1910 surgió de la demanda de justicia de una sociedad por largo tiempo humillada. De la explosión nació una utopía que por un tiempo revitalizó al presente. Sin embargo, agotada la promesa, el país desembocó en un arreglo institucional tan injusto como corrupto. La búsqueda de la salvación individual volvió a ser la única motivación tanto para las mayorías como para las élites. Hoy, el legado de esa gran guerra civil es ambivalente y se le puede resumir así: la tolerancia de la sociedad ante la irresponsabilidad y corrupción de sus dirigencias tiene un límite, pero la justicia de una rebelión no es garantía suficiente de su éxito final.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-1467054657732876869?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/1467054657732876869/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=1467054657732876869&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1467054657732876869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1467054657732876869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/01/que-hacer-con-nuestra-gran-guerra-civil.html' title='¿Qué hacer con nuestra gran guerra civil?'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-6512267120336999446</id><published>2010-01-11T13:52:00.002-06:00</published><updated>2010-01-11T13:58:04.426-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 12'/><title type='text'>'Primera prioridad' o el hilo negro</title><content type='html'>El combate a la pobreza, como prioridad del esfuerzo nacional, fue propuesto hace casi dos siglos. Lo que ahora importa es el cómo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubrimiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La semana pasada Felipe Calderón aseguró que en los "largos tres años" que aún le quedan al frente del Poder Ejecutivo -en las actuales circunstancias ese trienio es un tiempo enorme- la "primera prioridad" -así lo dijo- de su gobierno será "enderezar el rumbo social" y "erradicar la pobreza", tarea que no sólo es factible sino también una obligación ética. Y bien podría añadirse que es además indispensable para impedir que se acelere la descomposición social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea misma de comprometer el grueso de la energía en combatir las causas y paliar los efectos de la pobreza es loable. Sin embargo, al examinar el contexto en que se lanza, la propuesta ya no es tan positiva y clara. En primer lugar, porque el ofrecimiento viene de quien hoy encabeza políticamente a la derecha mexicana y desde hace siglos han sido justamente las conductas de esa derecha una de las causas que explican la persistencia de la extendida y aguda pobreza mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En segundo lugar, porque en los tres años que Calderón lleva al frente del Poder Ejecutivo su agenda ha tenido otras prioridades y es apenas ahora, cuando la agenda original ha fracasado, que "Los Pinos" descubre algo que ha estado ahí desde siempre como uno de los obstáculos -quizá el más importante y evidente- para que México pase, finalmente, de la sociedad creada como colonia de explotación a inicios del siglo XVI -donde su esencia era un ejercicio del poder que permitiera la explotación sistemática de los muchos por los muy pocos- a una auténtica nación moderna donde la solidaridad social se exprese objetivamente en políticas destinadas a eliminar la marginación y sus duros efectos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;'Por el bien de todos,  primero los pobres'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El combate a la pobreza como "primera prioridad" ya lo había propuesto en su campaña electoral Andrés Manuel López Obrador (AMLO). Sin embargo, por esa propuesta, centro de la plataforma política de la izquierda, AMLO fue calificado por la derecha como "mesías tropical", como "un peligro para México" y tratado en consecuencia: impedirle llegar a la Presidencia "a como diera lugar". Por esa propuesta, tan sensata como factible y útil incluso para los intereses de la burguesía -una de las razones del éxito del presidente Luiz Inácio Lula da Silva y su país, Brasil, es la prioridad que efectivamente le ha dado al combate a la pobreza-, toda la derecha mexicana se lanzó para aplastar a AMLO, incluso si eso implicaba destruir la credibilidad de aquello que apenas estaba naciendo: la confianza en las instituciones electorales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por impedir el paso a una izquierda moderada -más cercana a esa que hoy gobierna lo mismo en Brasil que en El Salvador o Uruguay y muy alejada de la que está en Venezuela- quienes apoyaron a Calderón en 2006 se negaron a transitar por ese camino ya muy probado como benéfico. En España, por ejemplo, la democracia política echó raíces fuertes gracias a que la derecha y los militares franquistas aceptaron en 1977 entregar el poder -porque los electores así lo decidieron- a una derecha democrática encabezada por Adolfo Suárez, y esta derecha, tras capear con éxito el intento de golpe militar de 1981, no se resistió a entregarlo a los socialistas de Felipe González para que éstos, a su vez, al cabo de años se lo retornaran a la derecha de José María Aznar que, a partir de la elección del 2004, se vio obligado a devolverlo a los socialistas de José Luis Rodríguez Zapatero. Durante todos esos cambios nada le pasó a la gran burguesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay duda, al final del siglo XX, la derecha española se sobrepuso a sus instintos y actuó de manera inteligente y hoy tiene un país con problemas pero viable. La derecha mexicana, en cambio, actuó de manera opuesta y hoy tiene entre manos lo que todos tenemos: un fracaso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera 'primera prioridad'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras asumir el poder vía el "haiga sido como haiga sido", Calderón se propuso adquirir una imagen que cuadrara con la visión política conservadora: la de un Ejecutivo duro, del tipo no nonsense. De ahí su decisión de (mal) ponerse el uniforme de general de cinco estrellas y proceder a movilizar al Ejército en una guerra contra los narcotraficantes. Sin embargo, como el mercado del narco está fuera de nuestras fronteras y sigue sin cambiar su naturaleza desde hace medio siglo, esa actividad ilícita mantiene sus recursos. Las cifras de los ejecutados en la lucha entre y contra el narco siguen sin abatirse -este año ya superó las 5 mil 207 muertes del año pasado (Reforma, "ejecutómetro" 2009)- y la posibilidad de éxito en este sexenio en este rubro es tan baja que ya se ha declarado imposible (véase al respecto el análisis de Rubén Aguilar y Jorge G. Castañeda en El narco: la guerra fallida [Punto de Lectura, 2009]).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al fracaso de la lucha contra los cárteles de la droga se debe agregar el que entre 2006 y 2008 la cifra de mexicanos que padecen pobreza alimentaria pasó de 14.4 a 19.5 millones, y la de aquellos en condiciones de pobreza de patrimonio pasó de 44.7 millones a 50.6 millones. En tales condiciones no es de extrañar que hoy el gobierno desee cambiar la naturaleza de su agenda aunque ello implique adoptar la de su adversario. Ahora bien, la gran pregunta es ¿cómo le va a hacer para crear los empleos y mejorar rápidamente la calidad de la educación que los pobres necesitan para salir permanentemente de su miseria? El programa "Oportunidades" requiere mayores recursos, pero en cualquier caso sólo sirve para paliar los efectos de la pobreza, no para eliminarla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una historia añeja&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible, aunque dudoso, que una lectura a tiempo del libro de Julieta Campos ¿Qué hacemos con los pobres? La reiterada querella por la nación (Aguilar, 1995) le hubiera ayudado a Calderón y a los suyos a poner el combate a la pobreza como "primera prioridad" desde el inicio. Además del conocimiento hace falta la sensibilidad y la voluntad de atacar un problema mayúsculo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un problema tan viejo como el país&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguien sigue la triste historia que hace tres lustros y en 688 páginas narró Julieta Campos, se dará cuenta que en 1813 Morelos propuso que el Congreso dictara las leyes "que moderen la opulencia y la indigencia"; en la práctica eso significaba algo ya dicho: que "entregaran los justicias las tierras a los pueblos para su cultivo". La derrota de Morelos frustró ese primer proyecto nacional de redistribuir la riqueza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos liberales destacados se preguntaron, como lo hizo Ignacio Ramírez en octubre de 1875, "¿Qué hacemos con los pobres?". Una respuesta la había dado Ponciano Arriaga en su voto particular sobre el artículo 27 de la Constitución: poner en práctica lo sugerido por Morelos, pues "Mientras pocos individuos están en posesión de inmensos e incultos terrenos... un pueblo numeroso... gime en la más horrenda pobreza, sin propiedad, sin hogar, sin industria, ni trabajo...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras el estallido de la Revolución Mexicana, el proyecto de ley agraria de los zapatistas redactada por Manuel Palafox en octubre de 1915, señaló: "La Nación reconoce el derecho indiscutible que asiste a todo mexicano para poseer y cultivar una extensión de terreno", de ahí el derecho a expropiar "todas las tierras del país". Los pasos siguientes fueron el artículo 27 de la Constitución de 1917 y la gran reforma agraria que emprendió Lázaro Cárdenas en su sexenio (1934-1940). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelta a empezar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siglo y cuarto después de haber formulado Morelos su propuesta agraria, Cárdenas la llevaría a la práctica, pero ya era tarde. Justamente entonces México empezó a industrializarse, a urbanizarse y la tierra -la actividad agrícola y ganadera- dejó de ser el motor de la economía. La Revolución había privilegiado a los sindicatos, pero ni entonces ni ahora esas corporaciones cobijaron a la mayoría de los trabajadores. La nueva concentración de la riqueza tuvo poco que ver ya con latifundistas y mucho con industriales, banqueros, comerciantes, especuladores urbanos, etcétera. La "aristocracia sindical" más o menos mantuvo lo ganado pero el grueso de los mexicanos quedó desprotegido, especialmente cuando desapareció el "desarrollo estabilizador" y llegó la ola globalizadora, que redujo al mínimo la capacidad -y la voluntad- del Estado para redistribuir el ingreso y proteger a las mayorías. El resultado lo vemos ahora: el 20% más afortunado de los mexicanos dispone del 59.1% del ingreso en tanto el 20% más desafortunado tiene que arreglárselas con el 3.1% (The Economist Intelligence Unit). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre mayor el número de marginados menor la esencia de México como comunidad nacional y mayor el peligro de vivir en una sociedad fallida. Primero los pobres debió y debe ser la razón de nuestro esfuerzo político.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-6512267120336999446?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/6512267120336999446/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=6512267120336999446&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6512267120336999446'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6512267120336999446'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2010/01/primera-prioridad-o-el-hilo-negro.html' title='&apos;Primera prioridad&apos; o el hilo negro'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-7505260298363530818</id><published>2009-11-26T11:22:00.002-06:00</published><updated>2009-11-26T11:25:52.871-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 -11'/><title type='text'>Las elecciones y la embajada</title><content type='html'>Las elecciones de 1946 pueden servir para examinar cuál es el papel del "factor americano" en nuestros procesos políticos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hipótesis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El México normal está hoy metido de lleno en su crisis compuesta -económica, política, jurídica, moral- y tratando de sobrevivir. En contraste, el México político vive en otra dimensión: la del proceso electoral del 2012. Por tanto, es un buen momento para discutir un asunto viejo: ¿cuál y cuánta es la influencia de la superpotencia del norte en nuestras elecciones? Aquí se sostiene esta hipótesis: por acción u omisión el "factor norteamericano" es una variable que siempre entra en este juego aunque raras veces es la determinante. México es ya un sistema demasiado complejo como para ser manipulado desde fuera con facilidad y, además, casi siempre Estados Unidos ha tenido en su agenda otras intervenciones más urgentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de la intervención norteamericana en las caídas de los gobiernos de Francisco I. Madero y Victoriano Huerta en 1913-1914 ha sido frecuente escuchar que tal o cual candidato llegó o no llegó al poder por voluntad de Estados Unidos. Para revisar este supuesto y sustituir las meras opiniones por algo mejor, es útil revisar unas elecciones importantes como las de 1946 con el apoyo de archivos -en este caso, los Archivos Nacionales de Washington, Departamento de Estado (ANW). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto de partida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las grandes potencias también se equivocan. En 1945 el embajador americano en México, George S. Messersmith, partió de una apreciación justa: la sucesión presidencial en puerta iba a marcar por mucho tiempo el futuro de México (ANW, 812.00/1-1246 y 812.00/2-2645, 12 de enero y 26 de febrero, 1945). Donde ya no fue tan acertado fue en insistir que el meollo de esa elección era el enfrentamiento entre derecha e izquierda, entre las fuerzas que buscaban cooperar con Estados Unidos y las nacionalistas que objetaban esa colaboración. Para el diplomático, el ex presidente Lázaro Cárdenas y Vicente Lombardo Toledano, el líder sindical, eran las cabezas de esas fuerzas nacionalistas de izquierda que se empeñaban en acabar con la gran alianza México-Estados Unidos, creada al calor de la Segunda Guerra Mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque el concepto de Guerra Fría no se había aún acuñado -eso lo haría Bernard Baruch en 1947-, su esencia -el choque global entre Estados Unidos y la URSS- ya operaba y coloreaba la visión con que el gobierno norteamericano juzgaría su relación con el proceso político mexicano. Desde esa perspectiva, el ex presidente Cárdenas se convertía en un obstáculo para el progreso de México y para la relación de ese país con su vecino del norte. Y el problema no era sólo Cárdenas sino también muchos otros elementos incrustados en el gobierno -el embajador se refería a personajes como Eduardo Suárez, secretario de Hacienda, o Ramón Beteta- que sólo esperaban el momento adecuado para "darnos una puñalada por la espalda" (ANW, 812.002/1-845 y 812.00/1-1246, 8 y 12 de enero de 1945). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El candidato de la embajada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el embajador, en las circunstancias del momento, la persona ideal para hacerse cargo de los destinos de México era el canciller Ezequiel Padilla, "persona honesta y de buenas actitudes" y arquitecto de la relación más armoniosa que hasta entonces habían tenido Estados Unidos y México. Sin embargo, y éste es un punto importante, el embajador aceptaba que pese a que le iba mucho en su resultado, a Estados Unidos no le convenía meterse directamente en el complejo proceso mexicano y ni siquiera podía dar la apariencia de tener preferencias porque eso daría municiones a los enemigos de su candidato que ya lo acusaban de entreguista (ANW, 812.00/6-1445, 14 de junio, 1945). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oficialmente Washington consideraba a México como una democracia, pero siempre supuso que las elecciones no serían ni libres ni equitativas. En México ya había un espíritu democrático pero no las instituciones para hacerlo realidad y por eso triunfaría quien contara no con los votos sino con la maquinaria oficial (ANW, 812.00/1-1246 y 4-2646, 12 de enero y 26 de abril, 1945 y 812.00/3-3046, 4-246, 7-146, 7-246 y 7-336, 30 de marzo, 2 de abril y 1, 2 y 3 de julio, 1946). Y es que finalmente en México "el concepto de elecciones libres era relativo". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A quienes no quería la embajada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los diplomáticos norteamericanos el peor de los escenarios era que el PRM designara candidato al general Miguel Henríquez Guzmán, pues era la carta del cardenismo (ANW, 812.00/3-445, 4 de marzo, 1945). Cuando Henríquez, tras sus entrevistas con Ávila Camacho renunció a sus pretensiones presidenciales, la embajada respiró con más tranquilidad, aunque no por mucho tiempo, pues le incomodó en extremo que Ávila Camacho se hubiera visto "obligado" a aceptar a su secretario de Gobernación, Miguel Alemán, como candidato oficial. Messersmith tenía la peor de las opiniones de Alemán: no sólo era corrupto, con posibles simpatías por El Eje durante la guerra sino que era de "carácter débil" y podría dejarse influir por quienes le apoyaban, y entre ellos se encontraban Cárdenas, Lombardo, la CTM y el Partido Comunista (ANW, 812.00/1-1246, 12 de enero, 1945). En contraste, Padilla era el elemento clave para continuar la buena relación por ser un moderado y tener la fuerza de carácter de sostener su convicción en torno a la necesidad de mantener una buena relación con Estados Unidos (ANW, 812.00/9-2745, 4 de octubre, 1945). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En busca del apoyo de Washington&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Alemán se percató pronto que para asegurar la Presidencia le convenía no tener el veto norteamericano, que había que ganarse al menos la neutralidad de Washington. En marzo de 1945, Alemán preguntó directamente a un funcionario de la embajada norteamericana a qué candidato presidencial apoyaría Washington en México. Tal pregunta obligó a la embajada a asegurar que Estados Unidos no se iba a meter para nada en ese asunto (ANW, 812.00/3-1645, 16 de marzo, 1945). Inconforme, en agosto, Alemán decidió tomar al toro por los cuernos y en dos ocasiones pidió una entrevista con Messersmith "en un sitio discreto". Para entonces, Alemán ya había declarado públicamente su apoyo y compromiso con la política de la Buena Vecindad. Finalmente Washington aceptó que mientras el embajador se ausentaba, Alemán se entrevistara con Guy W. Ray, primer secretario de la embajada. El memorándum de esa conversación no tiene desperdicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El candidato aseguró al norteamericano que, ya como Presidente, mantendría la política de cooperación con Estados Unidos y, llegado el momento, se iba a deshacer de Lombardo para evitar que tuvieran alguna influencia en su administración. A final de año, Ray tuvo otra entrevista con un "informante" cercano a Alemán y a Ramón Beteta. En esa ocasión, lo que el enviado buscó fue asegurar al estadounidense que ya estaba en curso dentro del alemanismo la lucha contra la izquierda y que Ramón Beteta, si bien había servido en el gabinete de Cárdenas, con Alemán sería el defensor de una política de cercanía con Washington (ANW, 812.00/11-345, 3 de noviembre, 1945).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1946, en vísperas de las elecciones, Padilla decidió también jugar su carta de la embajada y, tras hacer declaraciones anticomunistas, buscó que Estados Unidos se decidiera a tomar partido aunque de manera indirecta. Para ello logró una entrevista con el embajador, pero éste ya no era su amigo Messersmith sino alguien recién llegado: Walter Thurston. Ahí Padilla se definió a sí mismo como un demócrata, un pro americano y un anticomunista y, a cambio, pidió que el gobierno de Washington le hiciera saber a Ávila Camacho que no se toleraría que un fraude electoral decidiera la sucesión presidencial, pues una elección fraudulenta para imponer a Alemán podría llevar a un levantamiento popular y si, pese a ello, Estados Unidos insistía en reconocer a su rival, entonces se destruiría en México el sentimiento pro americano que había nacido durante la guerra (y que él, Padilla, había alentado). Thurston escuchó pero no se comprometió a nada (ANW, 812.00/6-1946, 19 de junio de 1946). Desa- fortunadamente para Padilla, para entonces, y sin haberse desgastado con intervenciones abiertas, Washington ya tenía entonces a Alemán en el bolsillo. Lo ocurrido posteriormente muestra que Alemán cumplió cabalmente, como Presidente, lo que antes prometiera a Messersmith. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ideología de la gran potencia distorsionó la visión de la realidad mexicana y Washington no logró que México adoptara su punto de vista. La intervención directa norteamericana en el proceso electoral fue mínima pero por su gran peso en México tuvo efectos significativos. Finalmente, el proceso mostró que el nacionalismo mexicano sí contuvo en algo a Estados Unidos y que lo mejor de ese nacionalismo estuvo en la izquierda, no en la derecha.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-7505260298363530818?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/7505260298363530818/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=7505260298363530818&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/7505260298363530818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/7505260298363530818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/11/las-elecciones-y-la-embajada.html' title='Las elecciones y la embajada'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-6828985697536613868</id><published>2009-11-20T11:53:00.002-06:00</published><updated>2009-11-20T12:05:42.022-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 -11'/><title type='text'>México: ¿se suicidó o lo suicidaron?</title><content type='html'>En México, raras veces el poder ha estado en manos de quien debiera. Y ciertamente hoy no es el caso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adiós a don Genaro Góngora Pimentel. Su presencia en la SCJN fue una excepción que confirmó la regla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Planteamiento&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Emir Sader, secretario general del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso), dio una entrevista en España donde hizo un resumen de la política del presidente brasileño, Luis Inácio Lula da Silva, que, pese a la crisis económica global, logró disminuir la desigualdad social y reforzar la identidad nacional porque "[a]umentó los microcréditos, mantuvo los sueldos por encima de la inflación, fomentó el empleo formal, diversificó el comercio internacional y potenció el interregional". México, dijo Sader, siguió otro camino y "en mi opinión, se ha suicidado".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ruta mexicana al suicidio, según Sader, se inició con un tratado de libre comercio que le condujo a una dependencia extrema de Estados Unidos en su comercio exterior más su liga al Fondo Monetario Internacional (institución a la que Brasil no le pide prestado sino le presta), la "gravísima" corrupción y, finalmente, un clima de violencia extrema (Público Internacional, 13 de noviembre). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un suicidio asistido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay pueblos y países que, en ciertas coyunturas, parecieran suicidarse. El ejemplo moderno más dramático es el de Alemania. Al final de una brutal guerra mundial desatada por una política nacionalista y agresiva en extremo, el pueblo alemán obedeció la irracional orden de su Führer, Adolfo Hitler, de resistir al enemigo aunque ya no hubiera ninguna esperanza de triunfo. El examen de las causas que llevaron a los alemanes a proseguir en ese camino sin salida nos muestra que realmente los países no se suicidan, sino que "los suicidan" unas dirigencias enloquecidas o irresponsables o estúpidas o egoístas en extremo o corruptas o todo ello junto. Son los líderes los que llevan a una sociedad atada por su estructura institucional a una situación de catástrofe y, en el caso específico de México, de pérdida de su tiempo histórico, oportunidades y energía colectiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desastre en una nuez&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La resistencia al cambio a fondo cuando aún había tiempo, allá por los 1960 -precisamente cuando los modelos político y económico dominantes empezaron a mostrar sus limitaciones-, y la mediocridad del liderazgo hicieron que bajo Luis Echeverría y José López Portillo el autoritarismo se empecinara en sus prácticas disfuncionales hasta que la balanza de pagos y el monto de la deuda externa desbarrancaron al país. Miguel de la Madrid y Carlos Salinas modificaron sustancialmente el modelo económico pero no el político. Abrazaron al neoliberalismo a ultranza e hicieron pagar el costo del cambio a las clases populares, a la pequeña y mediana industria y a la clase media. Ese neoliberalismo se introdujo sin su contraparte: la competencia real (y leal) en lo político o lo económico. El resultado fue el espejismo de suponer que ese México neoliberal y autoritario ya había ingresado al primer mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el 2000 el priismo no tuvo más remedio que soltar la Presidencia, aunque se mantuvo en control de la mayoría de los estados y municipios. La conducción del proceso pasó a manos de un panismo que compartía con el PRI la visión neoliberal de la economía y con él ya había aprendido a negociar desde 1989. El PAN tardó un abrir y cerrar de ojos en acostumbrarse al poder, pero ni quiso ni supo usar su legitimidad inicial para impulsar ese cambio de fondo al que se había comprometido como abanderado de la democracia. Temió que la izquierda pudiera desplazarlo del goce del poder, sus honores e ingresos, y alegando la existencia de "un peligro para México" pactó con el PRI -pactó con el pasado- y reafirmó el rumbo fallido por el que ya iba el país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así se desvaneció el supuesto cambio histórico de hace nueve años. Hoy, y según encuestas como la que acaba de levantar el CIDE (La Jornada, 16 de noviembre), el 2000 no pareciera ser otra cosa que el inicio de un simple interludio de dos sexenios en el que el PAN perdió su inocencia y el PRI se recicló para intentar volver por sus fueros con ese toque de legitimidad "democrática" que le hacía falta para afianzarse mejor en su "segunda época", la que, si no hacemos algo, se puede iniciar en el 2012.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; El indicador de 'Forbes'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La revista norteamericana que periódicamente selecciona a las personas más acaudaladas del planeta acaba de inaugurar otra lista: la de los 67 individuos más poderosos del mundo de acuerdo con cuatro indicadores: el número de personas sobre las que influyen, su capacidad de proyectar poder más allá de su esfera de acción inmediata, su acceso a recursos y la intensidad con que ejercen ese poder (Reforma, 12 de noviembre). Pues bien, en esa lista están presentes un par de mexicanos que ya estaban listados entre las mayores fortunas del mundo: el ingeniero Carlos Slim (sexto lugar) y el narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo (en el cuarentaiunavo lugar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La distinción que otorga Forbes a esa pareja de mexicanos dice mucho de ambos pero dice mucho más sobre la naturaleza de la sociedad y del sistema político sobre el que Slim y Guzmán Loera han montado su impresionante fortuna y poder. Y esto es más evidente cuando se comparan los otros nombres de la lista. Los tres primeros son políticos de grandes potencias: Barack Obama, Hu Jintao y Vladimir Putin, el cuarto, un tecnócrata, Ben Bernanke, presidente de la Reserva Federal de una potencia, Estados Unidos, sólo las otras dos figuras que comparten el quinto lugar son empresarios, Sergey Brin y Larry Page, responsables del poderoso buscador Google.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Forbes no considera poderoso a ningún político mexicano, y en eso tiene plena razón. Los mexicanos realmente influyentes son sólo dos empresarios: uno domina en la economía legal y el otro en la ilegal. Lo notable no es que en México el poder político ya no sea fuente de gran poder en el sentido Forbes sino que una economía anémica, que desde hace 27 años no levanta cabeza, haya servido para levantar una riqueza y un poder de nivel mundial como el que concentra Slim. Para Forbes la explicación es que Slim domina el 90 por ciento de la telefonía fija y móvil de México. Esa poca competitiva concentración del mercado de telecomunicaciones en México tiene en su origen una explicación más política que económica: los términos en que Carlos Salinas privatizó Teléfonos de México a favor de Slim, y que con esa base ha podido incursionar con éxito en otras áreas económicas y en otros países. Como sea, no son pocos los que hoy asocian la falta de dinamismo de la economía mexicana a la presencia de fuerzas monopólicas como las de Slim. Ahí se tiene un elemento explicativo del "suicidio" mexicano del que habla Sader.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La violencia del crimen organizado y del Estado es otra característica que el secretario de Clacso asocia con el fracaso mexicano. Y es ahí donde aparece Joaquín Guzmán Loera. Para El Chapo, la economía mexicana es un factor secundario, pues su gran mercado está al norte del Río Bravo, nutrido por una economía capaz de sostener sin ningún problema el consumo de sustancias prohibidas por un monto que, a precios de menudeo, se calculó a inicios de este siglo en 60 mil millones de dólares (The Economist, 28 de julio, 2001). La base del poder del capo sinaloense no es una distorsión del sistema económico mexicano sino la de su sistema de justicia, especialmente de sus estructuras policiacas y sus agencias de seguridad, aunque no nada más ahí, pues la falta de voluntad de las autoridades por atacar los circuitos del dinero del narcotráfico también es parte del problema. La raíz del poder de El Chapo es la enorme corrupción del gobierno de México. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro Indicador&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los miembros más connotados de la élite política actual, el abogado y ex candidato presidencial del PAN, Diego Fernández de Cevallos, acaba de destruir parte de una nogalera con ejemplares de más de 100 años de edad, propiedad de una familia humilde en el municipio de Apaseo el Alto, Guanajuato, para trasladar, sin autorización de la autoridad correspondiente, los árboles a su hacienda "La Barranca" para hacer más agradable el ambiente en esa su finca de 480 hectáreas y con una casa de 21 recámaras, El Universal, 13 y 14 de noviembre). En contraste, tenemos a Jesús León Santos, un campesino indígena de la Mixteca Alta que desde hace años ha organizado a sus coterráneos para rescatar con técnicas tradicionales y mediante el tequio la ecología de la región sembrando 4 millones de árboles y, por ello, ganó el prestigiado Goldman Prize 2008, pero ningún reconocimiento interno (&lt;a href="http://www.goldmanprize.org/"&gt;www.goldmanprize.org&lt;/a&gt;). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni vuelta de hoja: el "suicidio" de México está íntimamente relacionado con sus estructuras reales de poder, que no representan, ni de lejos, los intereses de la mayoría, los intereses de la nación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-6828985697536613868?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/6828985697536613868/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=6828985697536613868&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6828985697536613868'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6828985697536613868'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/11/mexico-se-suicido-o-lo-suicidaron.html' title='México: ¿se suicidó o lo suicidaron?'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-7074255570476679083</id><published>2009-11-12T11:48:00.002-06:00</published><updated>2009-11-12T11:53:42.122-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 -11'/><title type='text'>El muro, la Guerra Fría y nosotros</title><content type='html'>La Guerra Fría también tuvo un "frente mexicano" y sus consecuencias aún se dejan sentir&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tesis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La conmemoración de la caída del Muro de Berlín hace 20 años es, entre otras cosas, la celebración del fin de una larga y peligrosa pugna entre las dos grandes superpotencias vencedoras del Eje en 1945 y, también, el reconocimiento del triunfo del "capitalismo real" sobre el "socialismo real". Y lo de "real" significa que ninguno de los dos sistemas fue lo que sus respectivos teóricos supusieron que deberían haber sido, aunque la distorsión del socialismo fue la más terrible. El fin de la llamada Guerra Fría disminuyó el peligro de un holocausto nuclear, pero el mundo no pareciera haber mejorado mucho desde entonces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El recuerdo de lo ocurrido hace 20 años en la capital alemana pudiera parecernos algo relativamente ajeno porque nuestro país nunca llegó a ser escenario de un choque frontal entre el Este y el Oeste. Al inicio de ese conflicto México ya se encontraba plantado firmemente dentro de la esfera de influencia norteamericana y ahí ha permanecido desde entonces. Sin embargo, ese conflicto nos atañe porque tuvo efectos indirectos pero decisivos en nuestro proceso político y las reverberaciones del choque EU-URSS aún se sienten.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ejemplo, la Guerra Sucia y la campaña del miedo que caracterizaron la contienda electoral del 2006 se explican, entre otras razones, porque el terreno en que se dio entonces el choque entre izquierda y derecha reactivó prejuicios y mecanismos que databan de la época en que la atmósfera de la Guerra Fría envolvió a México, desde el final de los 1940 hasta inicios de los 1990.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frente mexicano&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El temor a la destrucción mutua, en caso de un conflicto directo, hizo que Estados Unidos y la URSS sólo transformaran su Guerra Fría en caliente en ciertas zonas del mundo subdesarrollado y siempre dentro de límites, pues nunca usaron sus armas atómicas (aunque hubo la posibilidad) ni sus ejércitos chocaron directamente sino con los aliados del otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;México, aunque formaba parte del amplio mundo periférico, nunca fue teatro importante de la pugna Este-Oeste y se salvó de experiencias terribles como las de conflictos locales convertidos en pruebas de fuerza entre Washington y Moscú, como ocurrió en Grecia, Corea, Vietnam, Cuba, Angola, Afganistán o Centroamérica, por sólo mencionar algunos ejemplos notables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México, la rivalidad "Bloque Capitalista"-"Bloque Socialista" fue asunto que involucró directa y sistemáticamente apenas a un puñado de actores extranjeros. Las embajadas de la URSS y las de los países de la Europa del Este y Cuba tuvieron más personal del que se justificaba para atender el poco comercio y contactos con México. Por su parte, la embajada americana, y su red de consulados, siempre contó con un personal numeroso y explicable en función de la vecindad y el intercambio de bienes y personas entre el sur y el norte del Río Bravo, pero Washington también montó en México un enorme aparato para vigilar y actuar no sólo con relación a soviéticos, cubanos y agentes de la Europa del Este, sino para mantenerse en contacto con los aparatos de inteligencia mexicanos y seguir de cerca las actividades de la izquierda mexicana, desde el general Lázaro Cárdenas y Vicente Lombardo Toledano hasta miembros del Partido Comunista Mexicano pasando por personalidades, movimientos y publicaciones con actitudes más o menos progresistas y nacionalistas. A quien quiera echar una mirada rápida a la Guerra Fría en México, le puede servir acudir a libros como el de Jefferson Morley y Michael Scott, Our Man in Mexico. Winston Scott and the Hidden History of the CIA (University of Kansas, 2008).  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las raíces La lectura de los archivos norteamericanos, especialmente los del Departamento de Estado, deja bien en claro que en el arranque de la Guerra Fría, la embajada norteamericana deseaba que el sucesor de Ávila Camacho fuera una gente de su entera confianza: el secretario de Relaciones Exteriores, Ezequiel Padilla. La posibilidad de que finalmente el secretario de Gobernación, Miguel Alemán, fuera quien llegara a la Presidencia fue muy mal recibida por el embajador norteamericano George Messersmith porque éste sospechaba de las relaciones de Alemán con la izquierda y de la corrupción del personaje, ya desde entonces reconocida. La sospecha se basaba en el apoyo de la CTM de Lombardo Toledano y del general Cárdenas -ambos, según la embajada, vinculados con la URSS- a la candidatura de Alemán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Plenamente consciente de la posición del embajador norteamericano, Alemán, en su calidad de candidato oficial, buscó que sus emisarios aseguraran al diplomático que su anticomunismo y su simpatía hacia Estados Unidos eran genuinas y tan de fondo como el que más. En cuanto Alemán asumió la Presidencia, maniobró para expulsar a Lombardo de la CTM y dejarla enteramente en manos de ese perfecto ejemplo de oportunismo que fue Fidel Velázquez. El cardenismo fue alejado de los corredores del poder, la izquierda fue vigilada y hostilizada. En reciprocidad, Alemán fue recibido con un entusiasmo sin precedentes por Harry S. Truman en Washington. Luego, las empresas petroleras norteamericanas volvieron mediante los llamados "contratos riesgo". Una relativa armonía reinó entonces en la relación Washington-México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sucesor de Alemán no fue el general Miguel Henríquez Guzmán -de nuevo sospechoso a ojos de la embajada norteamericana de simpatías por la izquierda y el cardenismo- sino Adolfo Ruiz Cortines (ARC). Eso no impidió que ARC fuera objeto de la presión norteamericana por su inclinación a apoyar a ciertas empresas estatales en vez de a la inversión privada. También se le hizo saber a ARC que a Washington no le agradaban sus titubeos frente a una Guatemala que pretendía un mayor grado de independencia y el desarrollo de políticas agrarias no muy diferentes de las que había seguido la Revolución Mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al final, México simplemente vio con impotencia cómo los últimos jirones de la Buena Vecindad se los llevaban entre las patas los caballos de la intervención de Estados Unidos al sur del Suchiate en contra del gobierno legítimo de Jacobo Árbenz. Adolfo López Mateos (ALM) debió caminar en el filo de la navaja porque en los 1960 la Guerra Fría llegó aún con más fuerza a las fronteras mexicanas como resultado del giro a la izquierda de la Revolución Cubana. ALM golpeó con dureza a la izquierda -destrucción del vallejismo, encarcelamiento del muralista David Alfaro Siqueiros y el asesinato de Rubén Jaramillo y su familia- pero eso no impidió que Washington viera mal su nacionalización de la industria eléctrica y le obligara a tener que hacer malabarismos para decir "sí, pero no" y "no, pero sí" en relación con el principio de no intervención en el caso cubano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Gustavo Díaz Ordaz su anticomunismo le valió que al final de octubre de 1968 el presidente norteamericano, Lyndon Johnson, le felicitara por la buena organización de los Juegos Olímpicos, que no dijera una palabra en relación con la masacre de estudiantes el 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas y que diera por buena la tesis oficial mexicana de que el 68 había sido una conspiración y una provocación comunista pese a que los reportes internos de la CIA no avalaron esa versión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis Echeverría irritó mucho al gobierno norteamericano con su retórica tercermundista, pero, según lo señaló en su libro de 1975 el ex agente de la CIA, Philip Agee -Inside the Company: CIA Diary (Bantam Books)-, Echeverría también era Litempo 14, un informante de los servicios de inteligencia norteamericanos desde su época de secretario de Gobernación. La Guerra Fría, como muchas otras, fue un terreno ideal para actuar en varias pistas. La Revolución Nicaragüense llevó a José López Portillo a hacer jugar a México el papel de "potencia intermedia" respaldada por su petróleo, pero la dureza de Ronald Reagan y la crisis económica de 1982 hicieron que tal empeño concluyera en desastre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el penúltimo año de la Guerra Fría, el PRI y la derecha mexicana, con el apoyo explícito del embajador norteamericano, Charles Pilliod, montaron con éxito en 1988 la defensa del fraude electoral que había impedido a Cuauhtémoc Cárdenas, cabeza de una izquierda muy moderada, llegar al poder y que, en cambio, se afirmaran en la Presidencia Carlos Salinas y el neoliberalismo. Salinas se convirtió en el arquitecto de un tratado de libre comercio con Estados Unidos que ligó, como nunca antes, nuestra economía a la norteamericana.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Guerra Fría nos atañe directamente porque también se libró en el frente mexicano y contribuyó mucho a conformar el México de la segunda mitad del siglo XX. A 20 años de distancia aún vivimos con su legado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-7074255570476679083?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/7074255570476679083/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=7074255570476679083&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/7074255570476679083'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/7074255570476679083'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/11/el-muro-la-guerra-fria-y-nosotros.html' title='El muro, la Guerra Fría y nosotros'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-3160675295677846627</id><published>2009-11-05T10:46:00.003-06:00</published><updated>2009-11-05T10:50:03.147-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 -11'/><title type='text'>'Política o quién consigue qué, cómo y cuándo'</title><content type='html'>Pocas veces se puede ver de manera tan clara lo que es la esencia de la política como en la batalla por los impuestos. Ganó la minoría y perdió la mayoría&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pérdida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una situación de crisis es, desde luego, una donde la normalidad se pierde y con consecuencias muy negativas. Sin embargo, esa desaparición de la normalidad también puede servir para intentar crear una situación nueva, superior a la perdida. Eso pudo pasar en México en materia fiscal, pero no pasó. El hacer frente al desastre de las finanzas públicas pudo llevar al gobierno, en un acto de desesperación, a intentar la "huida hacia delante" o sea a una reforma fiscal de fondo, pospuesta desde hace medio siglo. Desafortunadamente ni el gobierno federal, ni los gobernadores, el Congreso, los partidos o los "poderes fácticos" estuvieron a la altura. Así, nuestro desastre económico sólo sirvió para reafirmar lo que ya estaba mal. De nuevo, la clase política mexicana no estuvo a la altura de sus circunstancias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La naturaleza de la política en la práctica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que acabamos de presenciar en el Congreso en torno a la elaboración y aprobación de la Ley de Ingresos para el año próximo no es más que un indicador, pero muy significativo, de lo que es la esencia de la política aquí o en cualquier otro lugar y tiempo. Y si el espectáculo resultó grotesco de principio a fin y su resultado altamente insatisfactorio para el ciudadano común, ello se debió a que la naturaleza misma de la política mexicana es igualmente grotesca, insatisfactoria, corrupta y abiertamente sesgada en favor de las minorías privilegiadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más resultó evidente que para quienes tienen el control de las estructuras de poder en México lo más importante -lo único importante- es el corto plazo y la ganancia personal o, cuando más, la del pequeño grupo con el cual libran la dura lucha por el acceso a los puestos públicos y el manejo de los dineros gubernamentales. Ahora, además, en la manufactura de la política fiscal también son importantes los premios o castigos que puedan dar los grupos de interés y de presión a aquellos legisladores que actúen o se resistan a sus demandas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una definición&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1935 Harold D. Lasswell, un politólogo norteamericano, publicó -en plena Gran Depresión y como reflejo de la misma- un libro cuyo título fue, también, una definición: Política o quién consigue qué, cómo y cuándo. Un par de decenios más tarde, David Easton, politólogo canadiense de la Universidad de Chicago, elaboró otra definición de política muy parecida pero dentro de un marco teórico -el análisis de sistemas- y que hoy viene como anillo al dedo para explicar lo que está pasando con la política fiscal mexicana. Desde la perspectiva eastoniana, la política es ese conjunto de procesos en virtud de los cuales quienes controlan las instituciones de autoridad pública deciden cómo se han de asignar o repartir los recursos escasos de que dispone una sociedad. Desde esta perspectiva, es la política y no la economía la que resuelve qué es lo que se deja para que el mecanismo del mercado -la supuesta mano invisible- asigne y qué es lo que la muy visible mano del Estado distribuye directamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los recursos a distribuir por la autoridad son, básicamente aunque no exclusivamente, materiales. Sin embargo, lo más enconado de la lucha política tiene lugar en el proceso por extraer directamente una parte de la riqueza de la sociedad -Ley de Ingresos- para entregarla a la autoridad para que ésta la use -el presupuesto- para su manutención y reproducción y el remanente lo convierta en bienes y servicios para la colectividad a fin de obtener su apoyo. Obviamente, en este proceso siempre hay quienes ganan más de lo que pierden y viceversa: ése es justamente el corazón de la política, de la lucha por el poder y de la siempre vigente lucha de clases. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto de partida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el contexto mexicano actual, y para entender lo descarnado de la política fiscal, se tiene que empezar por el hecho de que una parte de la sociedad -minoritaria pero significativa- sigue sin reconocer la legitimidad de aquellos que tienen a su cargo la iniciativa para la elaboración del esquema de recaudación de impuestos. El origen de ese rechazo a la estructura de autoridad fue la forma en que se llevaron a cabo las elecciones presidenciales del 2006, que no correspondió ni a la letra ni al espíritu de una competencia electoral leal. El tiempo ha pasado pero la parte agraviada sigue sin aceptar el resultado de la elección, de ahí la dureza de su oposición al paquete fiscal que se presentó al Congreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro elemento determinante para explicar lo que acaba de ocurrir en las Cámaras legislativas es que el fisco mexicano es particularmente débil. Si se descuentan los recursos petroleros, los impuestos apenas si llegan a representar el 10 por ciento del PIB, proporción muy baja en el contexto mundial. Es por eso que desde fines de los 1970 un recurso natural estratégico y no renovable, el petróleo, se ha estado empleando de la peor forma posible: para financiar el gasto corriente. Sin embargo, la baja producción y precios del petróleo han llevado a que éste ya no aporte lo que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La incapacidad del fisco para hacer frente a sus obligaciones -le faltan alrededor de 300 mil millones de pesos anuales- también se debe a los desastrosos efectos en la economía mexicana de la gran crisis mundial que estalló en el 2008. Y esos efectos -una caída del PIB del 7 por ciento este año- han sido tan duros por varias razones, entre ellas la decisión de Carlos Salinas de Gortari de unir a México a un solo mercado internacional: al estadounidense. Cuando en 2008 la economía norteamericana se vino a pique, la mexicana, ya muy dañada, le siguió pero magnificando el desastre por su debilidad intrínseca y por el mal manejo de un gobierno que la creyó "blindada" (?). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justicia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El decidir quién paga o deja de pagar qué impuestos depende de la relación de fuerzas dentro del sistema político. Hoy el control del gobierno federal por el PAN, el predominio del PRI en los gobiernos estatales que cada vez absorben más recursos fiscales (el 38 por ciento) y el control del PAN y el PRI del Congreso hacen que esos dos partidos, que desde hace tiempo representan los intereses de los grupos económicamente poderosos, hayan decidido hacer recaer el peso de un aumento de impuestos en las clases y grupos política y económicamente más débiles: en la enorme mayoría. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Igualdad para los desiguales y algo más&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gobierno propuso y consiguió después de algunos forcejeos que el PAN y el PRI aceptaran un aumento en el IVA -un impuesto inequitativo porque lo pagan igual los desiguales pero relativamente fácil de cobrar y administrar-, un aumento en el ISR y algunos más. Pero lo realmente importante fue que, sorpresivamente, en medio del debate, Felipe Calderón aceptó públicamente lo que desde hace tiempo había ya señalado Andrés Manuel López Obrador (AMLO): que cuatro centenares de grandes conglomerados pagan poco o nada de ISR, haciendo uso de una legalidad injusta, puesto que sólo puede ser usada por el gran empresario y no por contribuyente común: aglutinar las ganancias de unas de sus empresas con las pérdidas de otras para salir "tablas" y, además, diferir por años el pago de impuestos hasta lograr, en algunos casos, su condonación. Calderón no dio nombres pero AMLO sí, usando datos de la BMV: Cemex, Carso, Televisa, Maseca, Banamex, Bancomer, Banorte, HSBC, Inbursa, Kimberly Clark, Bimbo, Walmart, FEMSA, etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Calderón hizo la denuncia de la falta de solidaridad de los muy ricos, pero hasta ahí se quedó, pues no propuso remedio alguno, él que puede y debe hacerlo. Por otro lado, se siguieron acentuando los privilegios al proponer los legisladores que a aquellos que se van a beneficiar de las nuevas concesiones del espectro radioeléctrico -un bien que nos pertenece a todos- no se les cobre nada en un primer momento, con lo cual se les regalan más de 5 mil millones de pesos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En teoría, el pago de impuestos debe hacerse, en primer lugar, como un deber moral del ciudadano: un acto de solidaridad con la comunidad, donde el que más tiene es el que más contribuye. Sin embargo, en México ese argumento es imposible de sostener. En primer lugar, por la ineficiencia y corrupción de las autoridades. En segundo lugar, porque la estructura impositiva misma es, al igual que la distribución del ingreso, un anuncio de -un monumento a- la falta de solidaridad colectiva. Un indicador que nos dice que a 200 años de haberse iniciado el movimiento de Independencia, la esencia de la etapa colonial se mantiene casi intacta, y que México es una estructura de carácter social, político y económico diseñada, en primer lugar, para la explotación de los muchos por los pocos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-3160675295677846627?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/3160675295677846627/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=3160675295677846627&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/3160675295677846627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/3160675295677846627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/11/politica-o-quien-consigue-que-como-y.html' title='&apos;Política o quién consigue qué, cómo y cuándo&apos;'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-8686668357922190275</id><published>2009-10-30T11:38:00.002-06:00</published><updated>2009-10-30T11:42:13.539-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 10'/><title type='text'>¿México un modelo? ¿Para quién?</title><content type='html'>Ahora resulta que lo único políticamente interesante de México es su pasado, pero moralmente éste es inaceptable&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A quién le puede interesar nuestro ejemplo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tamaño del fracaso político del México de hoy lo da el hecho de que nadie considere al actual proceso mexicano como un caso a imitar. Sin embargo, resulta que en algún lado a alguien le parece interesante reexaminar, de cara al futuro, el modelo anterior, ese que creíamos deslegitimado y superado: ¡el priista y autoritario! Lo anterior se desprende de una pequeña pero reveladora referencia aparecida en la prensa extranjera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su tiempo, el México de la Revolución y su régimen fueron considerados fuente de inspiración por algunas corrientes nacionalistas y progresistas de América Latina. La posrevolución atrajo el interés del otro extremo, de la derecha, como resultado de la aparición de la Revolución Cubana. Entonces ciertos círculos norteamericanos vieron en el México de los 1960 una alternativa frente a Cuba, pues su sistema se presentó como revolucionario pero democrático, con una mezcla adecuada de economía de mercado y estatal y con una política exterior independiente. Hoy no hay nada semejante. Ni a la derecha ni a la izquierda o a lo que está entre ambas les parece que haya algo original y positivo en un país que llegó tarde a la transición democrática y que lo hecho a partir de entonces carece de calidad e incluso viabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente, los mexicanos que se interesan en lo que sucede allende las fronteras tienen plena conciencia de que nuestro país ya no puede ser visto como paradigma por nadie y, en cambio, miran con interés y cierta envidia el proceso brasileño. En realidad, esa envidia mexicana que aflige desde empresarios hasta ciudadanos de a pie frente al éxito brasileño ya se nota y mucho. Por ejemplo, The Economist (17 a 23 de octubre) señala con algo de sorna que hoy "En México la envidia con relación a Brasil es más intensa que nunca". Y es que si bien el gigante sudamericano tiene muchos de los problemas que nosotros tenemos, en él domina el optimismo y un proyecto de futuro, en tanto que acá campea el pesimismo y una sensación de ir a la deriva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La raíz de la diferencia de actitudes en Brasil y México se explica no sólo porque mientras la economía del primero va hacia adelante la nuestra retrocede, sino también porque Brasil cuenta con un liderazgo político de gran calidad y México no. En el reinicio de su vida democrática los brasileños se toparon con un gran fracaso llamado Fernando Collor de Melo -de derecha y corrupto-, pero que pudo ser superado mediante su destitución en 1992. Luego, el par de presidentes que desde 1994 ha habitado en el Palacio do Planalto -Fernando Henrique Cardozo y Luis Inácio Lula da Silva- ha resultado excepcional. El primero, un académico de fama mundial que se convirtió en hombre de acción; el segundo, un líder obrero sin educación formal pero con una personalidad y sensibilidad formidables que le permitieron llegar a una posición hasta entonces vedada a los de su clase. Ambos resultaron figuras a la altura de sus desafíos históricos. En contraste, los dos últimos jefes del Ejecutivo mexicano simplemente sorprenden por la mediocridad de su personalidad, su idea de la política y sus colaboradores, por su falta de sensibilidad social y su tolerancia de la corrupción e injusticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las condiciones actuales, nuestro país no puede ser interesante para nadie. Y sin embargo, el Financial Times (19 de octubre), al abordar el caso de otro país que fue modelo para muchos pero que hoy ya no lo es -Rusia-, señala que en ese enorme país al que actualmente lo mantiene a flote su riqueza petrolera y el duro puño de Vladimir Putin hay quienes se interesan por estudiar el exitoso modelo chino -un partido comunista que mantiene el control total de la política y un sistema económico exitoso, mezcla de capitalismo salvaje y estatismo. Ahora bien, además del modelo chino, al círculo de Putin le interesan otros dos casos: Japón, donde un solo partido -el Liberal Democrático- dominó la escena política desde 1955 hasta hace apenas unas semanas, y el México del PRI, donde también un solo partido dominó la vida política desde su creación en 1929 hasta el 2000. Se trata, como lo señala el diario británico, de un par de países donde, bajo una apariencia democrática, funcionó un sistema de partido único: ¡el ideal de Putin!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo ejemplar de México: su autoritarismo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta del inicio: ¿quién se puede ocupar del modelo mexicano?, tiene como respuesta: los interesados en el sistema que prevaleció en México hasta antes del 2000; ese viejo modelo aún despierta interés entre los autoritarios. Y es que el sistema priista fue uno de los no democráticos más longevos y, en ese sentido, más exitosos del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El grupo que crearía al PRI en 1929 llegó al poder 13 años antes, por la vía armada y montado en el triunfo del carrancismo. En virtud de lo anterior, se puede afirmar que monopolizó el poder por 84 años ininterrumpidos, hazaña no igualada en el siglo pasado por ningún otro grupo político en el mundo. Los bolcheviques rusos, por ejemplo, se hicieron del poder a fines de 1917, es decir, un poco después que los carrancistas y lo perdieron en 1991, nueve años antes que los herederos del carrancismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la perspectiva anterior, la longevidad del autoritarismo priista es mayor que la del totalitarismo soviético, de ahí el comprensible interés de algunos en el círculo de Putin por conocer la naturaleza del sistema político mexicano del siglo pasado. Y ese interés debería aumentar si los rusos toman en cuenta que, mientras el PC soviético dejó de existir al perder el poder, el PRI no, pues en más de la mitad de los estados ha sobrevivido intacto. Finalmente, los interesados en desen- trañar los secretos de autoritarismos de carrera larga se impresionarán más por el caso mexicano si toman en cuenta la recuperación del PRI en las elecciones del 2009 y, sobre todo, si el viejo partido creado por Plutarco Elías Calles recupera el poder en 2012. Y es aquí donde el tema cobra gran importancia ya no para los rusos sino para los mexicanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El PRI o el pasado como futuro?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se comprende que en la Rusia actual se pueda considerar un avance pasar de la estabilidad totalitaria de Stalin o Breshnev a una posible estabilidad de corte autoritario, pero en México eso significaría un retroceso. Sin embargo, el triunfo electoral del PRI en las elecciones intermedias de este año, combinado con la debilidad de una izquierda dividida, abre la posibilidad de que una mayoría ciudadana, por ahora sólo relativa, decida reaccionar al fracaso panista aceptando como verdad un viejo proverbio conservador: "más vale malo por conocido que bueno por conocer".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible que en las 13 o 14 eleccio- nes estatales del año entrante el PRI avance en su recuperación. Sin embargo, lo verdaderamente dramático -y traumático- sería que esa circunstancia fuera el anuncio de que esa mayoría relativa dará su voto a quien gane la contienda interna priista en curso. Y es que a estas alturas todos los precandidatos del PRI para el 2012 -Enrique Peña Nieto, Manlio Fabio Beltrones, Beatriz Paredes, etcétera- fueron forjados en la antigua fragua antidemocrática. La derrota del 2000 no llevó al PRI a cambiar su esencia. El que fuera un partido de Estado sigue comportándose acorde a su naturaleza original. Una prueba de ello se tiene al examinar cómo procesaron sus crisis políticas los actuales gobiernos priistas de Puebla y Oaxaca. Mario Marín y Ulises Ruiz actuaron en sus respectivas coyunturas críticas de la misma manera en que lo hicieron antaño todos los gobiernos priistas. En Veracruz o el estado de México -otro par de notables feudos priistas- la política cotidiana no presenta diferencias mayores respecto de lo que era la norma nacional antes del 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad que si dentro de tres años el PRI llegara a recuperar el poder a nivel nacional, su conducta como responsable del gobierno ya no podría ser una exacta réplica del pasado porque tendría que actuar en un entorno político distinto al existente en la época del priismo clásico. Sin embargo, no hay que confiarnos. Las grandes instituciones de la democracia como el IFE o el IFAI ya no son lo que fueron: han perdido calidad. Y la sociedad mexicana, con una cultura política moldeada por una historia no democrática e influida por unos medios de información electrónicos de igual naturaleza, no necesariamente estaría en la posibilidad y con la voluntad de impedir el retorno de las prácticas tradicionales priistas, sobre todo si éstas se le presentan como precondición para recuperar lo perdido: seguridad, empleo, estabilidad y proyecto de largo plazo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-8686668357922190275?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/8686668357922190275/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=8686668357922190275&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/8686668357922190275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/8686668357922190275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/10/mexico-un-modelo-para-quien.html' title='¿México un modelo? ¿Para quién?'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-5908073864121444728</id><published>2009-10-15T11:33:00.002-05:00</published><updated>2009-10-15T11:51:53.211-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 10'/><title type='text'>Los spots que cambiaron una votación</title><content type='html'>La herencia del 2006 no es sólo la profundización de las grandes divisiones políticas sino el incentivo para ganar el 2012 vía la creación de un "pánico moral"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heridas y cicatrices&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por sí mismos y en condiciones normales, dos spots televisivos no pueden dividir a una sociedad. Sin embargo, en condiciones de confrontación, distorsión informativa y debilidad institucional, sus efectos pueden ser demoledores y México es un ejemplo perfecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la memoria política de los individuos y de las colectividades, los agravios pasados siempre dejan cicatrices; es inevitable y es parte del proceso de aprendizaje. Esas cicatrices -por ejemplo, la causada en la memoria colectiva mexicana por la guerra con Estados Unidos- forman parte de su historia, de su personalidad y, a veces, hasta de su orgullo o vergüenza pero no impiden su desarrollo normal. No obstante, cuando el agravio aún es herida abierta, entonces es un obstáculo para la convivencia normal y constructiva. Ése es todavía hoy el caso del proceso electoral del 2006 en México. Para la izquierda mexicana, o simplemente para aquellos que realmente se consideran comprometidos con los principios y objetivos de la democracia política, se van a requerir años y algo más para hacer de esa herida -la manera en que se llevó a cabo la campaña electoral y la forma en que se procesó la elección- una mera cicatriz. En cualquier caso, el evento y sus consecuencias quedarán registrados en la memoria histórica de nuestro proceso político de manera similar a lo ocurrido en 1988 en el caso de Cuauhtémoc Cárdenas, en el de Miguel Henríquez en 1952, en el de Juan Andrew Almazán en 1940 o de los acontecimientos potosinos de 1961 y 1991 en torno al movimiento democrático encabezado por el doctor Salvador Nava.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La historia como juez &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces el paso del tiempo convierte los momentos traumáticos en historias que se refuerzan en su juicio. En otras ocasiones, los juicios son contradictorios, haciendo que la lucha se perpetúe. Lo publicado en torno a los eventos de 1968 es ejemplo de lo primero, y lo producido como resultado del levantamiento zapatista de 1994 lo es de lo segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El humo y el polvo que produjo el choque electoral del 2006 aún no se asienta del todo pero lo ocurrido entonces ya está reflejándose en la página escrita. Por ejemplo, el libro de Luis Carlos Ugalde, Así lo viví, es un intento de justificación de lo ocurrido en el 2006. En contraste, 2006: hablan las actas: las debilidades de la autoridad electoral mexicana es la investigación de José Antonio Crespo sobre los resultados asentados en las actas electorales de la jornada de ese año -únicos documentos de acceso al público pero que de manera indirecta nos acercan a lo que pudo ser el resultado real de la elección. En este trabajo, Crespo contradice a Ugalde pero sin apoyar ni la posición del ganador -Felipe Calderón- ni la del principal perdedor -Andrés Manuel López Obrador (AMLO)-, sólo demuestra que, con los datos disponibles -las actas-, es imposible saber quién ganó y quién perdió en las urnas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este año acaba de aparecer otro trabajo, el de Javier Treviño Rangel, que ahonda en el análisis del 2006 por otra vía: la del examen y consecuencias del tipo de campaña electoral que se realizó entonces y cuya característica central fue la creación, mediante el uso de la televisión, de una atmósfera de miedo ante la posibilidad de que, como lo indicaba el grueso de las encuestas de opinión, triunfara la opción de izquierda encabezada por AMLO. El trabajo se titula "Pánico moral en las campañas electorales de 2006: la elaboración del 'peligro para México'", Foro Internacional (No. 197, Vol. XLIX, 2009 [3], pp. 638-689).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto de partida es claro: Vicente Fox como candidato pudo tomar el aeropuerto de Guanajuato, amenazar con no reconocer una derrota que fuera menor del 10 por ciento, exigir a Ernesto Zedillo no intervenir en la campaña electoral, llamar a su adversario "chaparro" o "mandilón" y al conjunto priista "tepocatas" o "víboras prietas" y amenazar con una movilización de panistas si los órganos electorales le atribuían a su adversario una victoria por un margen menor al 3 por ciento. Esta posición no fue motivo de escándalo. En contraste, cuando AMLO llamó "chachalaca" a Fox y le exigió no ser activo en la lucha electoral, se le vino el cielo encima y se le calificó de "peligro para México". ¿Por qué raseros tan distintos del electorado para actitudes políticas similares?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;'Pánico moral' &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de pánico moral (PM) es el instrumento que Treviño Rangel utiliza para explicar la exitosa construcción de AMLO como un "peligro para México". El concepto fue propuesto por Stanley Cohen y empleado para entender por qué ciertos tipos de músicos de Rock generaron temor sin fundamento en los sectores más conservadores de la sociedad británica en los 1960.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los PM, señala Treviño, "emergen en las sociedades cuando un episodio, persona o grupo son definidos como una amenaza a ciertos valores o intereses sociales. Suponen un miedo irracional fuera de control [y] su naturaleza se presenta a través de los medios de manera estereotipada. Políticos, periodistas u otros actores interesados (obispos o empresarios) comienzan una cruzada moral, un despliegue de mecanismos de control social, para detener la amenaza. Expertos acreditados socialmente (editorialistas y académicos) emiten diagnósticos y distintas soluciones. Ulteriormente, el pánico desaparece dando paso a otros temas..." (pp. 644-645). Como se ve, hoy esto del PM está asociado a las actividades de los medios masivos de información, especialmente a la televisión, fuente del conocimiento político de más del 60 por ciento de la población.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como muestran los indicadores -encuestas de opinión- citados por Treviño, desde 2000 hasta marzo de 2006, AMLO llevaba la delantera en la lucha por suceder a Fox en la Presidencia. Sin embargo, entre los días 12 y 18 de ese mes, sin que nada objetivo hubiera cambiado pero manipulando muy bien el calificativo de "chachalaca" que AMLO había usado contra Fox para exigirle que cesara en el uso ilegal de la Presidencia para fines partidistas, los calderonistas crearon un muy efectivo PM que terminó por reducir o anular la ventaja de AMLO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El PM del 2006 se montó sobre ideas preestablecidas muy conservadoras, especialmente entre la clase media, y las reactivó con un par de spots de televisión (el de los ladrillos cayendo y el que vinculó a AMLO con Hugo Chávez, el mandatario venezolano y previamente demonizado) sin importar que las acusaciones contenidas en esos mensajes no fueran avaladas con algún tipo de sustento empírico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes manufacturaron y presentaron los spots contra AMLO sabían bien tres cosas que los estudios al respecto habían ya demostrado: a) la información negativa es más sobresaliente que la positiva, b) la retención de los eventos negativos es mayor que la de los positivos y c) el efecto de las campañas negativas se mantiene por más tiempo en el público. Esos mismos estudios también han demostrado que "el que pega primero pega dos veces", es decir, la evidencia disponible muestra que, en cualquier contienda electoral, los primeros spots negativos son los que tienen mayor influencia y, de hecho, quien primero ataca por esta vía marca la agenda posterior. La respuesta del atacado puede ser similar pero ya no tiene el mismo efecto en la imaginación colectiva. Este efecto irreversible de lo negativo inicial hace que si la autoridad electoral, el IFE en nuestro caso, decide obligar al atacante a retirar sus spots, esa decisión ya no tenga importancia, pues el efecto inicial, el que cuenta, ya operó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los efectos de la campaña del miedo en torno a AMLO fueron magnificados por un manejo premeditado de las noticias de la televisión, donde el marco en que se presentaba la información electoral había quedado establecido por las premisas y efectos de la campaña negativa. Era problema del acusado -de AMLO- demostrar que era inocente, que no era el monstruo en que se le había convertido, y eso le resultó imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Efectos futuros &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La campaña panista aprovechó bien la naturaleza conservadora de la sociedad mexicana y los grandes sedimentos que dejó la Guerra Fría. El PAN se mantuvo en el poder "haiga sido como haiga sido". Sin embargo, esa peculiar forma de revertir lo que parecía una victoria de la izquierda afectó a la endeble democracia mexicana; no la fortaleció, la debilitó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es seguro que la campaña del 2012 partirá de las lecciones que a todos dejó la de seis años antes. Nadie intentará darse el lujo de pretender ganar "por la buena". Ya están los incentivos para crear otros "pánicos morales". Todo permite suponer que dentro de tres años, y gracias a la herencia panista, de nuevo podrá ganar no el mejor a secas sino el mejor "apanicador" de los mexicanos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-5908073864121444728?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/5908073864121444728/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=5908073864121444728&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/5908073864121444728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/5908073864121444728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/10/los-spots-que-cambiaron-una-votacion.html' title='Los spots que cambiaron una votación'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-6513373596196757634</id><published>2009-10-08T11:55:00.002-05:00</published><updated>2009-10-08T11:58:41.625-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 10'/><title type='text'>La izquierda</title><content type='html'>Alguien sugiere que el socialismo está muriendo. Exagera, pero no hay duda de que necesitamos uno muy diferente del pasado&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Datos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado domingo, la izquierda ganó las elecciones en Grecia y no hace mucho también en Portugal, aunque no de manera holgada. En contraste, los socialistas en España están a la defensiva, el laborismo británico extravió rumbo y perdió emoción y el corazón geográfico de Europa Occidental -Alemania, Francia e Italia- está dominado por la derecha, y así lo confirmaron las últimas elecciones alemanas. Los liderazgos de Angela Merkel, Nicolas Sarkozy e inclusive de Silvio Berlusconi no parecieran tener competidores viables. En la Europa del Este, y como reacción a la época soviética, la izquierda es particularmente débil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En América Latina, Brasil es el país que destaca por su dinamismo y lo ambicioso de su proyecto nacional, ahí se mantiene bastante bien un gobierno de izquierda encabezado por Luiz Inácio Lula da Silva. En la periferia de Brasil dominan varios tonos de izquierda aunque todos enfrentan problemas serios, desde Venezuela hasta Bolivia, Ecuador, Uruguay y Paraguay y, a la distancia, Chile. Es difícil clasificar a la Argentina de los Kirchner, pues como es propio del peronismo, sus gobiernos tienen elementos de todo el espectro político. Como sea, y en contraste, el eje claramente de derecha en la región va de Colombia a México con la Honduras de los golpistas en medio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y Estados Unidos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un buen tiempo a nadie se le planteaba dónde colocar políticamente a Estados Unidos. Desde la muerte de Franklin D. Roosevelt y el inicio de la Guerra Fría, el gobierno de Washington y el mundo político norteamericano fueron, por definición, la patria del anticomunismo y de la derecha. Con el triunfo norteamericano sobre la URSS tras una pugna que duró casi medio siglo, y con la desaparición de esta última, la situación se modificó. Pero con el triunfo en el 2000 de George W. Bush y su equipo de republicanos neoconservadores -Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Condoleezza Rice o Paul Wolfowitz, entre otros-, todos dispuestos a hacer realidad el llamado proyecto del "Nuevo Siglo Norteamericano", se reafirmó el carácter de Estados Unidos como el centro político e intelectual del pensamiento y de la política mundial de derecha. Sin embargo, con el sorprendente triunfo electoral de Barack Obama en el 2008, y de su plataforma donde el tema social resaltó por sobre cualquier otro (véase su libro autobiográfico Los sueños de mi padre y el que específicamente contiene su proyecto político, La audacia de la esperanza), y con nombramientos de personajes como la portorriqueña Sonia Sotomayor a la Suprema Corte, los Estados Unidos de hoy ya no pueden ser simplemente clasificados como el corazón geográfico o ideológico de la derecha. Si a lo anterior se agrega la ferocidad con que los republicanos y los conservadores norteamericanos están atacando el proyecto de Obama de reforma al sistema de salud al grado de calificarlo de socialista, entonces se puede concluir que, en términos de la propia historia política norteamericana, Obama encabeza una administración de centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dónde estamos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto a la distancia, el panorama político de las dos orillas del Atlántico pareciera indicar que hay una especie de empate: la derecha domina en la Europa Occidental y el centro-izquierda en América. Entonces, y dependiendo de las preferencias, el vaso puede verse medio lleno o medio vacío. Sin embargo, hay algunos observadores de la escena europea que no dudan en apuntar a los conservadores como la fuerza en ascenso pues de lo contrario, ¿cómo explicar que hoy, a pesar de que el anticomunismo ha dejado de ser la fuerza política que movía a medio mundo -hace ya 20 años que se derribó el Muro de Berlín- y de que el capitalismo vuelve a atravesar por una de sus peores crisis como resultado de sus abusos y excesos, los partidos de derecha estén firmes e incluso hayan avanzando en países tan centrales como Alemania, Francia o Italia? En un análisis de Steven Erlanger en el International Herald Tribune (29 de septiembre), el autor incluso aventura la hipótesis de la muerte del socialismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta de Erlanger va sostenida por un argumento: en los países europeos de capitalismo avanzado, grandes demandas que fueron banderas socialistas después de la Segunda Guerra Mundial ya se asimilaron al mainstream político, es decir, son hoy temas que ya dejaron de ser objeto de disputa política porque la derecha que las combatió, ya las aceptó y asimiló. Tal es el caso de los sistemas públicos de salud, el seguro de desempleo, las pensiones, la protección del medio ambiente e incluso una mayor supervisión de los grandes actores financieros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, la izquierda europea simplemente no cuenta hoy con líderes de peso, con figuras carismáticas y sí, en cambio, está llena de algo muy propio de esa corriente desde los inicios mismos del socialismo: las divisiones internas y las rencillas personales que llevan a hacer de aquellos grupos o programas más próximos, es decir, a los "compañeros de viaje", el enemigo a combatir con más denuedo en vez de invertir el tiempo, los recursos y la energía en enfrentar al adversario que está en el lado opuesto del espectro político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este subtítulo fue en 1902 el título de uno de los trabajos más famosos de Vladimir Ilich Lenin (inspirado, a su vez, en el de una novela rusa). En los albores del siglo pasado, cuando el capitalismo aún no se desarrollaba plenamente, Lenin, impaciente, propuso a sus correligionarios de izquierda no dejar que el proceso de cambio siguiera su lento y errático ritmo natural y actuar sobre él: formar un partido de revolucionarios profesionales que forzaran la situación, que fueran el catalizador de una historia que el marxismo suponía predeterminada. Si era inevitable que el socialismo sustituyera al capitalismo, entonces entre más pronto mejor. Su propuesta tuvo éxito y de ella salió, para bien y para mal, la Unión Soviética y todo lo que de ella se derivó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, para la izquierda ese ¿Qué hacer? requiere de una respuesta diferente y en buena medida opuesta. De Lenin hay que tomar sólo la idea de no dejar que las inercias dominen y que los individuos deben de tener la voluntad de actuar, pero nada más. En contraste con Lenin, hoy se está obligado a partir del supuesto que el curso de la historia no está escrito de antemano ni que alguien tiene la clave para saber cómo será ese futuro y que por ello tiene derecho a imponer su proyecto a los demás, incluso por la fuerza. Por otro lado, la historia existe y está llena de errores y horrores tanto del "socialismo real" como de los otros, y el reconocerlos para no repetirlos es un deber moral y una necesidad práctica. A ese pasado se le debe de entender pero no justificar sus lados obscuros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lucha por el poder siempre es brutal, pero debe haber límites. De la historia, la izquierda debe aceptar que la búsqueda de la democracia social sin la democracia política es arriesgarse a volver a incubar el huevo de la serpiente. Una izquierda sin un auténtico compromiso con la ética en su práctica política -lo mismo dentro de su propia organización que en la competencia con los adversarios en las urnas-, simplemente no vale ya la pena el esfuerzo de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Grecia, los socialistas de George Papandreu ganaron en buena medida por la abierta corrupción del gobierno de sus adversarios, el de Kostas Karamanlis, pero la historia de esos socialistas no está exenta del mismo pecado. Y aquí hay un punto central: la corrupción de la izquierda en muchos países, desde luego en México, es inaceptable moral y prácticamente, pues es un error mayúsculo e inexcusable ceder el privilegiado terreno de lo justo y lo honrado a unos adversarios que no tienen ningún título histórico para reclamarlo como propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para concluir, está el reto teórico. El marxismo y sus variantes proveyeron a la izquierda con una interpretación holista del mundo que finalmente llevó a no examinar directamente la realidad, al punto que si ésta no se ajustaba a la teoría -una teoría era realmente exigente- entonces peor para la realidad. En contraste, la ciencia social no marxista, desde la economía hasta la sociología, nunca tuvo plena certeza de sus premisas o conclusiones y por eso pudo manejar mejor la realidad. Por eso también el capitalismo entendió mejor sus fallas y actuó para disminuirlas -que no para eliminarlas-, cosa que no hicieron los marxistas, padres intelectuales de toda la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, que la desigualdad e injusticia sociales están presentes en todas las sociedades, incluso en las más prosperas, y ese solo hecho hace a la izquierda indispensable, pero no a cualquier izquierda, sino a una con capacidad de aprender del pasado y, sobre todo, de tener un compromiso efectivo con sus propios valores.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-6513373596196757634?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/6513373596196757634/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=6513373596196757634&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6513373596196757634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6513373596196757634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/10/la-izquierda.html' title='La izquierda'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-2916769165811941171</id><published>2009-10-01T11:23:00.002-05:00</published><updated>2009-10-01T11:27:13.679-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 10'/><title type='text'>Nuestra guerra actual y las posibles</title><content type='html'>No estaría mal empezar a discutir la utilidad de seguir o cambiar la dirección de la actual guerra contra el narcotráfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prioridades&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde diciembre del 2006 el gobierno mexicano ha empeñado al Ejército en una guerra frontal contra el narcotráfico pero ya es hora de preguntar: ¿tiene sentido continuarla con la misma intensidad y dirección? Sólo en lo que va del sexenio, y hasta mediados del mes pasado, las bajas relacionadas con el crimen organizado sumaban cerca de 14 mil (El Universal, 11 de septiembre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se puede argumentar que conviene plantear o replantear la "guerra contra el narco" porque los muertos ya son muchos, los recursos limitados y hay alternativas más urgentes y legítimas para invertir el esfuerzo colectivo que hoy se emplea contra los cárteles de la droga. De entrada, es mejor empeñar al país en una guerra de fondo contra la pobreza o contra la mala calidad de su sistema de educación y, ni a vuelta de hoja, vendría bien una batalla contra el desempleo, contra la destrucción del ambiente e incluso para transformar la creciente economía informal en formal. Sería verdaderamente popular una auténtica cruzada nacional contra la corrupción pública y la inseguridad, es decir, contra el crimen que afecta al ciudadano común y corriente, y que no es el narcotráfico. En suma, frentes de guerras posibles no faltan, lo que escasean son los recursos y la voluntad de llevarlas a cabo. Por ello hay que cuidar las prioridades, pues a lo mejor en la batalla contra los cárteles de la droga estamos metidos en un conflicto que ni siquiera es entera o genuinamente nuestro y, peor aún, en uno donde no es posible una victoria real y efectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esencia &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Librar con éxito una auténtica guerra implica que la sociedad debe estar dispuesta a soportar que se pongan en tensión máxima todas sus relaciones sociales e institucionales. Ese tipo de guerra entrañaría que el liderazgo del país hubiese elaborado un plan con una idea clara de medios y objetivos, determinar con exactitud quién es el adversario y por qué y qué posibilidades hay de derrotarlo. Por su lado, la sociedad debería aceptar un alto grado de responsabilidad, sacrificio personal y colectivo, y comprometerse con una de las más grandes empresas que se puede imponer a una comunidad. En suma, meter a uno en una guerra es una decisión mayúscula y que debe hacerse con plena conciencia y responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El narcotráfico como  el gran enemigo colectivo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio, no hay duda de que México como país estaría mejor frente a sí mismo y frente al mundo si La Familia, el Cártel del Golfo, el Cártel de Juárez y todo el resto de las organizaciones que trafican con drogas fueran ya historia. Sin embargo, los especialistas en la materia y el propio sentido común nos dicen que mientras existan las fuentes externas de demanda y, por lo mismo, de financiamiento -especialmente si esa fuente es el país más poderoso del planeta- la lucha contra el narcotráfico mexicano tendrá la misma debilidad que se presenta, por ejemplo, cuando un ejército combate a grupos armados que tienen su principal fuente de abastecimiento y apoyo en otro país. Estados Unidos, con el auxilio de la OTAN, no puede derrotar al talibán en Afganistán justamente porque éste puede encontrar refugio y recursos en Pakistán. Para México, el factor externo en su empeño por eliminar al narcotráfico organizado es un obstáculo mayor, pues su capacidad para presionar y obligar a Washington a actuar es infinitamente más limitada que la de Washington para presionar a Islamabad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La llamada Iniciativa Mérida supone que el gobierno mexicano logró un gran compromiso histórico de parte del gobierno norteamericano para realmente actuar contra la demanda y contra el suministro de armas y la transferencia de dinero a los grupos criminales mexicanos. Sin embargo, por razones histórico-políticas las autoridades norteamericanas no pueden impedir que sus ciudadanos adquieran armas y que, algunos de ellos, las transfieran a los cárteles mexicanos. Examinando los rubros del presupuesto, y según un documento de Eric Olson y Robert Donnelly, resulta que, hasta el momento, las dos terceras partes de la suma que el gobierno norteamericano invierte en la lucha contra el narcotráfico están destinadas a combatir la oferta y apenas un tercio a enfrentar a la fuente misma del mal: la demanda ("Confronting the Challenges of Organized Crime in Mexico and Latin America", 2009, Mexico Institute, Woodrow Wilson Center, Washington DC).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lógica &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Felipe Calderón lanzó al Ejército a la guerra contra los narcotraficantes como parte de una jugada a varias bandas. Como en tantas otras estratagemas, uno de sus objetivos -quizá el básico- pareciera haber sido crear una coyuntura que llevara a la opinión pública a colocarse del lado del "líder fuerte" y decidido. Y en ese sentido la maniobra pareciera haber dado fruto, pues el 83 por ciento de los mexicanos apoyan el empleo del Ejército contra los cárteles de la droga (encuesta del Pew Center, publicada el 27 de septiembre). Sin embargo, para Olson y Donnelly, como para muchos otros especialistas, es un hecho que: "pocas veces ha sido posible una victoria en este tipo de guerra, especialmente cuando la demanda por los productos ilegales es alta".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alternativa podría ser, dicen los expertos, simplemente usar selectivamente al Ejército para limitar la influencia del crimen organizado, aumentar el costo de sus negocios en tanto que se actúa en otros campos menos violentos y espectaculares pero mucho más efectivos: impedir el lavado de dinero, reformar o recrear de nuevo el marco institucional -policías, ministerios públicos, tribunales-, educar o reeducar a los posibles consumidores y, sobre todo, hacer que la actividad de las autoridades mexicanas esté condicionada a los avances norteamericanos en materia de control efectivo de armas, de movimientos de dinero y de una baja real en la demanda de drogas de su sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posibilidad &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un investigador alemán, especialista en los factores económicos en la negociación de conflictos dentro de los Estados, Achim Wennmann, ha sugerido explorar la posibilidad de que el gobierno de México entre en negociación con los cárteles usando intermediarios formales y con objetivos muy claros: limitar las zonas de actividad de los cárteles -no operar en centros educativos, no extender sus actividades a otros ramos como el secuestro, trata de personas, etcétera- y limitar su violencia. De lo que se trataría es de dar a los cárteles incentivos económicos para limitar sus actividades y espacios y permitir a la sociedad mexicana una vida más cercana a la civilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio, negociar con el crimen organizado es una idea moralmente repugnante. Sin embargo, tiene un lado ético defendible: una guerra sin victoria posible es una prolongación indefinida de la masacre y la brutalidad. La sociedad mexicana, en particular sus jóvenes con menor posibilidad de movilidad social, simplemente se está acostumbrando a ver la violencia extrema como algo normal y efectivo. El encallecimiento de la conciencia colectiva significa un costo cultural enorme, una hipoteca del futuro. México no tiene por qué pagar una factura que debería quedar enteramente en manos de los consumidores, quienes finalmente son los que hacen posible que la sierra de Sinaloa se haya convertido no sólo en productora de marihuana y amapola sino de personajes totalmente deshumanizados y que están imponiendo estilos de vida, valores y formas de relación extremos entre el crimen organizado y el resto de la sociedad. Italia es un ejemplo de lo difícil que es desarraigar la cultura de la mafia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obstáculos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Negociar con organizaciones criminales no es una solución ideal pero la alternativa es peor. Ahora bien, los obstáculos para lograr un mundo menos malo entre los posibles, son muchos. Por un lado, la "guerra contra el narco" le ha dado dividendos a Calderón y éste no tiene muchas fuentes alternativas de capital político. Por otro lado, Washington tendría objeciones, y si bien ese gobierno no ha sido capaz de disminuir la demanda de su sociedad, tiene recursos de sobra para presionar a México. No deja de ser irónico que Washington sí pueda considerar negociar con el mal -por ejemplo, negociar con unos de sus enemigos talibanes para aislar a otros más intransigentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas, como sociedad tenemos derecho y obligación de plantear alternativas ante un estado de cosas que simple- mente se deteriora con el paso del tiempo. México tiene cosas mejores y más urgentes que hacer con sus recursos económicos, con la vida de sus jóvenes, de sus soldados y sus policías, que estar peleando una guerra sin perspectivas y que, finalmente, sólo en parte es nuestra y en todo caso producto de nuestra vecindad con Estados Unidos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-2916769165811941171?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/2916769165811941171/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=2916769165811941171&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/2916769165811941171'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/2916769165811941171'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/10/nuestra-guerra-actual-y-las-posibles.html' title='Nuestra guerra actual y las posibles'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-1733279027773053917</id><published>2009-09-29T13:37:00.003-05:00</published><updated>2009-09-29T13:47:48.044-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 09'/><title type='text'>Medioevo mexicano</title><content type='html'>La falta de oportunidades para los jóvenes está dejando a México con una estructura social inmovil&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definición&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interpretar la evolución social reciente de México como un proceso que comparte rasgos con la Edad Media europea es una propuesta que tiene sustento tanto en las cifras oficiales -por ejemplo, las de distribución del ingreso- como en lo que cualquier observador atento puede percatarse: el país se encamina hacia una especie de rigidez o congelamiento de su estructura social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para mejor entender el sentido de la afirmación anterior hay que comenzar por la definición. ¿En qué sentido el México del siglo XXI, inmerso en la vorágine de la globalización, podría ser medieval? Hace tiempo Luis Weckmann se embarcó en una magna empresa: descubrir las herencias de la Edad Media que la conquista española trajo a México en el siglo XVI (La herencia medieval de México [1984]). Pero ése no es aquí el punto sino otro muy contemporáneo. En el mundo del medioevo la estructura social era, al menos en principio, inmóvil. Quien nacía de padre pastor se quedaba como tal el resto de su vida e igual destino esperaba a toda su descendencia por más capaces que fueran de desempeñarse bien en otras actividades. De igual manera, quien nacía noble, noble se quedaba para siempre y lo mismo sus hijos y los hijos de sus hijos; no importaba que fueran verdaderos imbéciles, su destino era ser propietarios y recibir el homenaje y servicio de los vasallos, ser líderes sin importar sus capacidades de mando, de ahí lo frecuente del "príncipe idiota", pues al final lo último no quitaba lo primero. En ese mundo apenas si la Iglesia representaba, para algunos pocos poseedores de buena suerte y de una inteligencia notable, la única vía por donde podían escapar a un destino mediocre. Por cierto que esa Iglesia supo cómo hacer de esa peculiaridad del mundo que la rodeaba una de las fuentes de su indudable fuerza en la época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ruptura &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Nueva España no fue precisamente un modelo de movilidad social, aunque la tuvo. Y es que en ese capitalismo colonial un conquistador exitoso o un comerciante podía terminar con un título de nobleza, pero para la enorme mayoría nacimiento y raza eran destino. Sin embargo, la Independencia trajo cambios notables, abrió oportunidades, y el mejor ejemplo de ascenso social lo tenemos en Benito Juárez, personaje que, literalmente, rompió todas las barreras sociales y culturales. Sin tener que pasar por la vía eclesiástica transitó de indígena y pastor a estudiante, a abogado, a gobernador, a ministro y, finalmente, a presidente de la República. Obviamente, Juárez fue un caso raro de gran salto social; en el mundo mestizo los ejemplos fueron más numerosos y el general Porfirio Díaz fue una buena muestra de ello. Sin embargo, el Porfiriato mismo, al madurar como un orden oligárquico y autoritario, llevó a disminuir notablemente la movilidad social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Revolución Mexicana fue, entre otras muchas cosas, ese remolino que "alevantó" a muchos -sobre todo de la pequeña clase media rural, como Obregón, Calles o Cárdenas- y mandó a la oscuridad social y política e incluso económica a buen número de los que todavía en septiembre de 1910 habían visto las cuidadosamente preparadas "fiestas del centenario" desde los palcos de la elite. La tesis de José Iturriaga en su clásico (La estructura social y cultural de México [1951]) no fue otra que mostrar con cifras la gran apertura que significó la Revolución Mexicana -y el administrador de su legado, el PRI- al permitir que personas de la gleba engrosaran el sector medio de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posrevolución con la no reelección, con su partido de masas, con sus programas educativos, con un sector público no muy eficiente y poco honesto pero muy activo (empresas paraestatales, banca de desarrollo, programas de infraestructura, etcétera) mantuvo relativamente abierta la puerta de la movilidad social, especialmente si se le compara con las condiciones de otros países latinoamericanos. Ernesto Zedillo es un buen ejemplo de cómo en los 1960 y 1970 aún era posible, vía la educación pública y los programas de becas, pasar de una baja clase media a la alta tecnocracia oficial e incluso llegar a la Presidencia. Pues bien, todo lo anterior empezó a cambiar rápida y drásticamente con el advenimiento del neoliberalismo y su incapacidad para mantener el dinamismo de la economía (el crecimiento real promedio del PIB a partir de 1982 ha fluctuado entre el 0.5 y el 1 por ciento) y se agudizó a partir de que los panistas se hicieron cargo de lo que quedó del poder político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nueva Edad Media &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy la movilidad social en México se ha reducido de manera notable, tan notable como ha aumentado la concentración del ingreso y de la riqueza. La supuesta democracia política mexicana ha ido de la mano con la desigualdad y la cerrazón sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las altas esferas de la estructura gubernamental se encuentran dominadas menos por aquellos que ingresaron por méritos y de manera competitiva -el famoso servicio civil de carrera- y más por los afines al PAN, que, además, se han asignado unos ingresos fuera de toda proporción con el valor de los supuestos "servicios" que prestan a la sociedad (hoy, tres decenas de funcionarios ganan más de 3.5 millones de pesos anuales [El Universal, 18 de septiembre]). Sin embargo, ya no es el sector público el corazón del sistema económico sino que actualmente es claramente el sector privado -la gran corporación- el que marca el compás -en la medida en que hay compás- de la economía. Y de nuevo, como en el Porfiriato, México se encuentra dominado por una oligarquía propietaria que, rapaz pero completamente incapaz de hacer crecer al país, se ha mostrado extraordinariamente hábil para capturar al gobierno y por ese camino mantener monopolios. Ésta, sólo por excepción, deja entrar a un "outsider" a su exclusivo círculo de hierro -el "Artemio Cruz" imaginado por Carlos Fuentes ya no es posible-, pues le convienen los matrimonios dentro del pequeño y privilegiado mundo de apellidos que aseguran acumulación de riqueza al punto que un México que casi no ha crecido desde 1982 es el hogar de algunas de las mayores fortunas familiares del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reverso de la medalla es una sociedad donde la enorme mayoría de sus ciudadanos tienen derecho a votar pero su elección está mediada por un puñado de partidos que no representan sus intereses, que deben de vivir con servicios públicos entre malos y pésimos, en medio de la inseguridad y sin protección privada. Y lo peor es la falta de empleo y oportunidad para los jóvenes de casi todas las clases sociales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, México está viviendo eso que se ha llamado el "bono demográfico" -el último momento de abundancia de jóvenes en edad productiva antes de que la nota dominante sea el envejecimiento del grueso de la población- pero no puede aprovecharlo por falta de oportunidades de empleo de aquellos que deberían estar ya creando la riqueza que les permita en el futuro retirase con dignidad. Los jóvenes, independientemente de que tengan apenas secundaria o hayan trabajado para conseguir un grado universitario o incluso un postgrado, simplemente no tienen dónde poner a buen uso su energía y conocimientos. Por tanto, están viendo desaparecer las oportunidades, ya no digamos de movilidad social, sino, si provienen de las clases medias, de simplemente de permanecer en la zona de donde surgieron, pues la retribución a su trabajo, en caso de que lo encuentren, no da más que para ir tirando. Para la mayoría de ellos, la mejor opción está en irse de México, a trabajar de indocumentados -posibilidad que ha disminuido debido a la depresión económica en Estados Unidos- o, si tienen preparación y suerte, para trabajar en alguna firma extranjera. En cualquier caso, el país perderá la inversión hecha en ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en la Edad Media unos pocos ambiciosos e inteligentes podían intentar escapar de su destino por la vía de la profesión eclesiástica, hoy una salida para jóvenes con características similares está en su ingreso al mundo del crimen organizado. En el clima de impunidad-corrupción prevalente, en el peor de los casos, lo que el joven que se convierte en sicario puede perder es la prolongación de una vida de pobreza, humillación y sin horizontes, pero en el mejor, es vivir con la intensidad que dan las armas y el dinero abundante. Después de todo El Chapo Guzmán ya ha compartido un lugar con Carlos Slim en revistas internacionales como Fortune y Time.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegar a la "celebración" del bicentenario y del centenario de dos movimientos que echaron abajo estructuras sociales con muy poca movilidad social en una situación similar o peor -económicamente México no estaba estancado en 1810 o 1910- no deja de ser irónico y peligroso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-1733279027773053917?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/1733279027773053917/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=1733279027773053917&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1733279027773053917'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1733279027773053917'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/09/medioevo-mexicano.html' title='Medioevo mexicano'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-2016570612237284523</id><published>2009-09-17T12:14:00.002-05:00</published><updated>2009-09-17T12:19:24.337-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 09'/><title type='text'>Una democracia con muchos adjetivos</title><content type='html'>La democracia realmente existente en México es insostenible. Si no se intenta la "huida hacia adelante" la regresión nos llevará al peor de los mundos posibles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Democracia vulnerada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes del año 2000, y justamente para no crear divisiones innecesarias entre derecha, centro o izquierda, resultó política y moralmente aceptable entre los críticos al sistema político que entonces tenía México demandar simplemente "una democracia sin adjetivos" (Enrique Krauze, 1986). Sin embargo, desde entonces ha corrido bajo el puente mucha agua política, y de lo que hoy se trata es justamente de saber qué tipo de democracia es la que realmente tenemos como paso previo para arribar a la que realmente necesitamos y merecemos. Hoy, una democracia sin adjetivos significaría rehuir al diagnóstico, pues lo que se necesita son adjetivos, tantos como sean útiles para saber cómo podemos salir de la innegable crisis política en que nos encontramos. En cualquier caso, es claro que todos los adjetivos que hoy se pueden emplear para identificar la naturaleza de la democracia que realmente existe en México no son los que imaginamos hace nueve años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acaba de aparecer un libro de Alberto Aziz Nassif y de Jorge Alonso, investigadores del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, titulado México, una democracia vulnerada (CIESAS-Porrúa, 2009). Ahí tenemos ya un primer adjetivo para nuestra democracia: vulnerada, es decir, dañada. Sin embargo, a lo largo de la lectura de la obra en cuestión aparecen otros calificativos como, por ejemplo, democracia incipiente, democracia en problemas, democracia sin inclusión, democracia que no se consolida ni se derrumba, democracia con signos de agotamiento, democracia insatisfactoria, democracia deteriorada y, finalmente, democracia irrelevante. Lo descorazonador, y alarmante, es que cada uno de los términos de este catálogo de características negativas de la situación mexicana está plenamente justificado por el análisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los guardianes que no guardaron &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aziz y Alonso hacen, entre otras cosas, una descripción de los orígenes y de la evolución de los guardianes institucionales de nuestra democracia -IFE, TEPJF e IFAI- que permite concluir que si bien en los inicios esos guardianes -el IFE en particular- estuvieron a la altura de las circunstancias, hace tiempo que dejó de ser el caso, especialmente por los efectos de su comportamiento en las elecciones presidenciales de 2006. Los partidos -instituciones donde los intereses de sus oligarquías dirigentes se impusieron a los valores que, según sus plataformas, debían defender- capturaron y pervirtieron a los guardianes sin que los responsables de preservar la independencia de esas instituciones se resistieran; al contrario, cooperaron con gusto en esa degradación pues el interés personal se sobrepuso al institucional. Sin embargo, el problema central de nuestra democracia -si es que aún califica como tal- se encuentra no sólo en la baja calidad profesional y moral de la clase política mexicana sino también en nuestra estructura social y en la cultura política dominante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluir o no incluir, ésa es la cuestión &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diferencia fundamental entre el régimen autoritario priista y el resto de los autoritarismos que aparecieron en América Latina en la misma época fue que el nuestro era relativamente incluyente y los otros notablemente excluyentes. Esa capacidad que tuvo el PRI para cooptar lo mismo a marxistas que a católicos conservadores y cuasi fascistas, y a toda la gama de ideologías o mentalidades que se pueden encontrar entre esos extremos ideológicos, es lo que en buena medida explica la flexibilidad y adaptabilidad del sistema creado por la Revolución Mexicana. En contraste, el sistema supuestamente democrático que se ha formado tras la salida del PRI de "Los Pinos" ha resultado ser muy excluyente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una parte medular de la obra de Aziz y Alonso está dedicada a explorar un punto de gran importancia teórica y de solución práctica muy difícil: hasta qué punto puede ser democrática una sociedad donde el grueso o una parte importante de sus miembros carecen de los medios materiales y culturales para vivir y desarrollar su condición de ciudadanos y que, en la práctica, se encuentran excluidos de la ciudadanía en su sentido sustantivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo con las últimas cifras oficiales -las publicadas por el Coneval-, la pobreza en México alcanzó un punto muy alto en vísperas del final del régimen priista, en 1996, pero a partir de entonces empezó a disminuir un poco. Sin embargo, en 2006 se dio un punto de inflexión y para el 2008 ya iba de nuevo en ascenso. Las últimas cifras revelan que está viviendo en condiciones de pobreza alimentaria el 18.2 por ciento de la población, en pobreza de capacidades el 25.1 por ciento y en pobreza patrimonial el 47.4 por ciento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Es realmente posible y viable una democracia sin inclusión? Los autores hacen suya la posición de Amartya Sen, economista bengalí y Premio Nobel de Economía de 1998, experto en el tema y que define a la pobreza como una "privación de capacidades". Desde esa perspectiva, los pobres -que en nuestro caso son casi la mitad de la población- simplemente no están en posibilidad de ejercer a fondo esa ciudadanía que, en principio, hoy les ofrece la democracia política. Entonces ¿qué sentido tienen para medio México temas que en este libro se examinan a fondo, como son el sistema de partidos, el Congreso, las reformas electorales, las elecciones, el IFE, TEPJF y demás siglas que se suponen son el corazón del entramado institucional de nuestra democracia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ciudadanía débil &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los autores echan mano de un buen número de indicadores para medir la fuerza, la energía, de la ciudadanía, es decir, de ese factor que es, a la vez, origen y razón de ser de la democracia. Se trata de los índices de votación, de participación en asociaciones, de disposición a la protesta, etcétera. El problema es que todos esos indicadores apuntan al hecho de que en México la ciudadanía es débil, que sólo una minoría se comporta plenamente como ciudadanos. Una minoría que hoy no tan pequeña como la que encontró el historiador Francois-Xavier Guerra en el Porfiriato, pero no tan grande como debería ser para impedir que México experimente en el futuro predecible una regresión en materia democrática. Obviamente, esa debilidad de la participación ciudadana está directamente correlacionada con la pobreza y la exclusión mencionadas y con la ausencia de un Estado de derecho y con una corrupción pública omnipresente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 2006 o el momento clave &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La elección del año 2000 dio lugar a un triunfo electoral pacífico y, sobre todo, legítimo, pero con un entramado institucional muy semejante, la del 2006 concluyó con uno que, de tan diferente, resultó su opuesto: conflictivo y polarizante y que dejó al triunfador, y al sistema mismo, con una legitimidad cuestionada, lo que finalmente ha resultado un obstáculo para la gobernabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Aziz y Alonso, la elección del 2006 -un empate electoral entre izquierda y derecha- resultó ser el momento clave del proceso político mexicano contemporáneo, de ese que en vez de conducirnos a la consolidación democrática y a la estabilidad terminó por desembocar en un callejón sin salida o casi. Y es esa situación de crisis lo que obliga a que los cambios que no se hicieron cuando era relativamente fácil hacerlos -en el gobierno de Fox- se tendrán que intentar ahora, con un gobierno de minoría, cuestionado y en una situación económica angustiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La coyuntura actual se caracteriza por una gran tensión entre tendencias e inercias. "Las primeras pueden tener un perfil democratizador y las segundas [sólo] tienen futuro dentro de una restauración". Pero ¿es posible una restauración? La obra no aborda su propia hipótesis. El México que dio origen al PRI y a su larga y por un buen tiempo semilegítima "dictablanda" ya desapareció. Un intento de restauración de lo viejo en el siglo XXI no llevaría a la "estabilidad autoritaria" del pasado sino a algo altamente disfuncional y terriblemente insatisfactorio. El México político de Calles o incluso de Salinas simplemente ya no es posible, de intentarse restaurar lo que fue, el resultado sería peor de lo que tuvimos entonces o ahora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aziz y Alonso desarrollan una erudita discusión en torno a la naturaleza de la democracia contemporánea. Identifican dos grandes paradigmas. Uno es el minimalista, al estilo de Joseph Schumpeter, donde la democracia es básicamente "un método de arreglo institucional para conseguir decisiones políticas aplicables administrativamente". Otro es el maximalista, a la Thomas Marshall, para quien la razón de ser de la democracia es su compromiso con los derechos civiles, políticos y sociales. En el México de hoy lo mínimo que se le puede pedir a la democracia es que aspire a lo máximo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota: el autor de esta columna sale de viaje y por algunas semanas Agenda Ciudadana no aparecerá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-2016570612237284523?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/2016570612237284523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=2016570612237284523&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/2016570612237284523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/2016570612237284523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/09/una-democracia-con-muchos-adjetivos.html' title='Una democracia con muchos adjetivos'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-8094914874167539288</id><published>2009-09-03T13:22:00.002-05:00</published><updated>2009-09-03T13:26:43.793-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 09'/><title type='text'>La (mala) influencia</title><content type='html'>En México, la verdadera guerra contra el crimen se debería dar en el campo de la educación, pero ahí el enemigo está dentro del propio gobierno&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el fondo, no hubo error&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguien padece dislexia o no pone toda su atención en el texto que está leyendo, puede cometer el error que cometió la profesora Elba Esther Gordillo, presidenta nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el lunes 24 de agosto en la ceremonia de inicio del ciclo escolar y, al momento de demandar una vacuna contra un mal que ya es pandemia, decir influencia en vez de influenza y virus AHLNL por virus A H1N1.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, quizá no hubo error y México, efectivamente, hace mucho que debió vacunar a sus maestros no contra la influenza sino contra la influencia de un viejo virus, el del corporativismo autoritario y corrupto, que en buena medida es el responsable de que hoy el magisterio sea más eficaz como estructura política y grupo de interés que como transmisor de los conocimientos que necesitan los estudiantes de educación primaria y secundaria con urgencia para participar con éxito en un mercado global altamente competitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algunas décadas, Corea del Sur, devastada por la guerra, estaba en una situación de subdesarrollo político y económico similar al de México, pero hoy esa Corea es un país con un PIB per cápita de más del doble que el nuestro y, en buena medida, su éxito se debe a la excelencia de su sistema educativo. En las cifras comparativas publicadas en 2006 por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico sobre los resultados de la prueba diseñada por el Programa para la Evaluación de los Estudiantes o PISA, por sus siglas en inglés, Corea estaba en primer lugar entre 56 países por lo que se refiere a la capacidad de lectura de sus estudiantes de 15 años y en cuarto por lo que se refiere al dominio de las matemáticas, en cambio México estaba en los lugares 43 y 48 respectivamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La importancia económica de la educación &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su edición del 10 al 17 de agosto de este año, la revista norteamericana Newsweek dedica una sección a examinar el problema de la educación a nivel global. La tesis central es impactante: los efectos económicos negativos de una mala educación son peores que los de la recesión o depresión económica que actualmente asuela al mundo. Y el caso ejemplar es Estados Unidos. Según los cálculos aparecidos en un reporte de la empresa McKinsey de abril de este año, el costo anual para la economía norteamericana de que su educación secundaria no tenga la calidad que tiene la de Corea es equivalente al 9 por ciento y 16 por ciento de su PIB. Y si tal es el costo para nuestro vecino del norte, cuya educación en promedio es mejor que la nuestra, ¿cuál será para México? ¿A cuánto asciende aquí el valor de lo perdido por la mala calidad de la educación? No estaría de más que alguna organización o partido interesado en la reforma educativa mexicana le encargara a McKinsey hacer el cálculo, a ver si se encuentra el acicate que nos hace falta para empezar a cambiar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inversión estratégica &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora que el gobierno se propone hacer recortes en el gasto público como resultado de una crisis fiscal, el rector de la UNAM se ha manifestado en contra de cualquier disminución en los presupuestos de las universidades públicas pues sus consecuencias económicas a largo plazo serán superiores al supuesto ahorro, y tiene razón. Sin embargo, lo que el estudio publicado por Newsweek encuentra es que si la inversión en educación en general es un buen negocio para cualquier país, la inversión dedicada a corregir la calidad de la educación elemental es realmente mejor, pero de todas las inversiones sociales, la óptima será la que se haga en la educación de los sectores y zonas marginadas, esas que actualmente tienen la peor educación pública de todas las disponibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;México dedica a la educación más del 5 por ciento de su PIB y, tomando las cifras internacionales del 2005, resulta que ésa es una proporción incluso superior a la que se gasta en la multicitada Corea del Sur, entonces, ¿por qué se obtienen resultados tan distintos? Una parte de la respuesta es que, en términos de dólares, el gasto coreano es el doble que el mexicano pero la respuesta verdadera, de fondo, está en la calidad de los profesores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 2008 se firmó entre el gobierno federal y el SNTE una Alianza por la Calidad de la Educación. Pero ¿de dónde sacar la calidad? ¿Con qué profesores? No hace mucho nos enteramos que tras la aplicación del Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes a 123 mil 856 aspirantes -de los cuales 35 por ciento son profesores en activo- el 74.9 por ciento simplemente no lo aprobó y eso que llegar a aprobar no requirió de un puntaje excesivamente alto. Según la información publicada, entre los examinados había 6 mil 552 que ya eran docentes con más de 20 años de servicio pero que deseaban regularizar su situación. Pues bien, de ese total de veteranos del aula 4 mil 913 de plano no son rescatables o deben de "capacitarse" para conseguir el nivel mínimo aceptable (La Jornada, 24 de agosto). Lo anterior significa que de aquellos que ya habían hecho una carrera docente y fueron evaluados, por coincidencia, también 2/3 partes no resultaron aptos para el puesto. Desde luego que no se pueden extrapolar las cifras de fallas a todo el universo del cual provienen esos más de 6 mil maestros que ya llevan dos decenios educando a niños y jóvenes sin tener los conocimientos adecuados para ello, pero los números no dejan de ser un indicador, y muy revelador, de lo que está detrás de las fallas en las evaluaciones hechas por el PISA. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la 'guerra contra el narco' a la guerra contra la ignorancia &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Del artículo citado del Newsweek destaca una conclusión: una educación de alta calidad no es sólo un buen negocio sino que también es una de las mejores formas de "crear ciudadanía" y combatir la delincuencia en su etapa inicial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde una óptica de ganancia política inmediata, se entiende que apenas llegado a "Los Pinos" Felipe Calderón se vistiera de militar y se lanzara a una espectacular "guerra contra el narco" -la derecha siempre tiene debilidad por la mano fuerte que impone ley y orden- para afianzar una legitimidad prendida con alfileres tras la manera poco clara con que se supone ganó en el 2006. Sin embargo, una forma un tanto menos espectacular pero mucho más efectiva de enfrentar a la criminalidad, y el deterioro social en general, hubiera sido declarar la guerra a la mala educación primaria y secundaria y haber iniciado una auténtica revolución educativa para encaminar a México por la vía coreana. Claro que una "guerra a la mala educación" sólo mostraría resultados visibles a largo plazo, es decir, se trata de una empresa propia de un estadista y no de un simple político, pero hubiera tenido mucha legitimidad entre los padres de familia, muy conscientes del desastre que viven sus hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un combate a la mala calidad de la educación en sus niveles primario y secundario daría ganancias inmediatas al gobierno pero tendría un costo: el enfrentamiento con el SNTE, es decir, sería retar a "la influencia" de una de las fuerzas políticas que hizo posible el tipo de victoria electoral que llevó a Calderón a la Presidencia. Sin embargo, conviene recordar que ya una vez hubo en México un movimiento político de gran envergadura que intentó, con bastante éxito, cimentar su legitimidad, o al menos una parte de ella, mediante la transformación del sistema educativo oficial. Fue con el gobierno del general Álvaro Obregón (1920-1924) y bajo el liderazgo intelectual y político de José Vasconcelos que la Revolución Mexicana inició su etapa verdaderamente constructiva. La batalla por la educación resultó ser una de las vías con que aquellos revolucionarios se presentaron como auténticos transformadores sociales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solución tan obvia como imposible &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los especialistas saben de los enormes beneficios económicos y sociales que puede traer una inversión bien dirigida en el campo de la educación. Sin embargo, en casi todas partes y no sólo en México, los intereses creados, en particular los sindicales, hacen muy difícil modificar las inercias que premian el espíritu burocrático y castigan el innovador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En teoría, los mejores profesores deberían prestar sus servicios no en las escuelas de élite sino en las zonas con los índices de desarrollo humano más bajos. Desafortunadamente eso sólo se ha logrado en momentos extraordinarios, revolucionarios, y por un tiempo no muy prolongado, cuando en nombre de un gran proyecto nacional se apela al sacrificio de los jóvenes y de los mejores, y cuando los líderes ponen el ejemplo. Hoy, en México, ese espíritu es simplemente imposible. La lógica social y política dominante es la poderosa mezcla de corrupción y mercado. De Vasconcelos sólo queda el recuerdo, en el mejor de los casos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-8094914874167539288?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/8094914874167539288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=8094914874167539288&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/8094914874167539288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/8094914874167539288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/09/la-mala-influencia.html' title='La (mala) influencia'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-4873841951573759443</id><published>2009-08-27T11:00:00.003-05:00</published><updated>2009-08-27T11:02:49.144-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 08'/><title type='text'>Visto desde Washington</title><content type='html'>México, visto desde la perspectiva de Washington, es un problema de seguridad que crece pero en torno al cual puede hacer muy poco&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pregunta&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El pasado día 19, tras concluir la sesión dedicada a examinar el estado de las relaciones entre México y Estados Unidos en el Hammer Forum en Los Ángeles, alguien preguntó: "Y qué es lo que Estados Unidos puede hacer para mejorar la relación con México". A una pregunta tan simple sólo puede responderse: no mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una manera de elaborar más sobre el tema es ver a México desde Washington. Conviene partir del hecho que el único interés que importa a cualquier nación es el propio, pues las relaciones de la comunidad internacional están basadas en la política del poder. Bien entendida, esta política puede sacrificar una ganancia inmediata a cambio de obtener otra mayor o a un costo menor en otro lugar o momento, pero eso nunca debe confundirse con solidaridad o altruismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el desastre interno en México fue una gran oportunidad para Estados Unidos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el origen de la relación entre Estados Unidos y la Nueva España convertida en nación independiente, el interés del primero quedó bien servido por la inestabilidad y el desorden político del segundo. Desde Washington, se veía al vecino del sur como un país inviable, con espacio de sobra, con la religión equivocada -la católica-, con la mezcla racial equivocada -la parte indígena era mayoritaria y la minoría europea era de mala calidad (española)- y con una densidad demográfica interesante: fuerte en su lejano centro y muy débil en donde importaba a Estados Unidos: en la frontera común.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los norteamericanos supusieron un "Destino Manifiesto" que les alentó a expandir su civilización a lo largo y ancho de la América del Norte por voluntad de Dios y para ello no tuvieron empacho en aprovechar o fomentar la crisis política de México, ya fuese alentado la separación de Texas, exigiendo que la frontera texana fuese el Río Bravo y no el Nueces, declarándole la guerra al vecino cuando se encontraba sumido en sus disputas internas y, ya derrotado, aprovechar su desunión para ofrecer ayuda a los liberales a cambio de la cesión de Tehuantepec (Tratado McLane-Ocampo) o presionar al débil gobierno conservador presidido por Santa Anna para obligarle a ceder, como mínimo, La Mesilla. Si México no perdió más territorio fue gracias a la gran contradicción interna de Estados Unidos: el norte no quiso dar mayores oportunidades de expansión al sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el desastre interno en México se transformó en problema para Washington &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con su unidad nacional consolidada por el triunfo del norte sobre el sur en 1865, a Estados Unidos ya no le interesó continuar su expansión territorial sino dirigir su esfuerzo al crecimiento material y a fomentar y proteger su interés económico en el mundo externo. En esas condiciones, la falta de orden en México dejó de ser ventaja para convertirse en problema: contrabando, robo de ganado en Texas o incursiones de indios. De ahí la mezcla de amenazas y apoyo al gobierno de Porfirio Díaz para que pusiera orden en la frontera común. Una vez que Díaz estabilizó al país, Washington le dio su apoyo sin importarle su naturaleza dictatorial e incluso le toleró cierto grado de independencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Revolución Mexicana fue un reto al imperialismo que terminó por beneficiar al norteamericano. Por un lado, el nacionalismo revolucionario afectó más los intereses europeos -en particular los británicos- que los norteamericanos. Y es que las dos guerras mundiales convirtieron a Estados Unidos en una superpotencia que pudo recuperar en unos campos lo que la Revolución Mexicana le quitó en otros -el petróleo, las propiedades agrícolas o los ferrocarriles- pero los europeos, debilitados por esos conflictos, ya no tuvieron ni los recursos ni las posibilidades de reconstruir su posición en México. Para cuando se inició la Guerra Fría, México era, en términos de política internacional, zona de influencia exclusiva de Washington. Por otro lado, la Revolución Mexicana dio paso a un régimen autoritario mucho más fuerte y eficiente que el de Porfirio Díaz. La estabilidad conservadora mexicana. Eso jugó a favor del interés norteamericano. Por eso Estados Unidos nunca se molestó por una contradicción obvia: aceptar sin problema a un régimen antidemocrático en México pese a que la bandera de lucha de Washington contra la URSS era la democracia política. Y es que el régimen del PRI resultó, sin estridencias, una garantía de estabilidad y de anticomunismo efectivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacer desde el norte cuando las bases de la estabilidad en el sur se debilitan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en 1989 cayó el Muro de Berlín, el anticomunismo perdió su razón de ser como centro de la política externa de Washington, pero en México se agudizaron las contradicciones y disfuncionalidades del sistema priista y esas fallas del vecino empezaron a afectar al interés norteamericano. Cuando el modelo económico mexicano fracasó y el país pareció entrar en una crisis sin solución, Estados Unidos, para evitar inestabilidades cercanas, aceptó integrar aún más a México a su economía, vía el neoliberalismo y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Sin embargo, y en contra de los supuestos económicos dominantes, esa política no produjo el resultado previsto al punto que hoy la economía mexicana es la menos dinámica de América Latina. La caída del PIB mexicano es mucho mayor que la del norteamericano, lo que no permite crear en México el más de un millón de nuevos empleos que anualmente necesita y sí, en cambio, ser la fuente más importante de migrantes indocumentados a Estados Unidos, que sus organizaciones de narcotraficantes hayan rebasado todas las estructuras policiacas mexicanas y que hayan echado raíces en 230 ciudades al norte del Bravo. Finalmente, el fin del régimen político del PRI no fue sustituido por un sistema más fuerte, menos corrupto y más eficiente que el anterior, lo que ha debilitado las bases de la estabilidad al otro lado de la frontera sur norteamericana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Unos días antes de los ataques de Al Qaeda a Estados Unidos en septiembre del 2001, el presidente norteamericano dijo que para su país la relación con México era la más importante. Sin embargo, a raíz de lo ocurrido entonces, México dejó de ser prioritario para Washington. Hoy, algunos círculos de Estados Unidos están conscientes que su vecino del sur se encuentra en serios problemas, pues si bien aún no es exactamente un Estado fallido, a su Estado le está fallando todo: su economía, sus sistemas político, de seguridad, de justicia, educativo, etcétera. Sin embargo, y pese a que sabe que sin un crecimiento sustantivo su vecino pobre se puede volver un problema serio, la Casa Blanca puede hacer muy poco al respecto. Y es que el gobierno norteamericano ya tiene una agenda interna muy cargada por su propia crisis económica y una externa muy complicada, pues está envuelto en dos invasiones que, para salir bien de ellas, tiene, entre otras cosas, que reconstruir un Estado al que volvió fallido -Iraq- y a otro que desde hace mucho es fallido -Afganistán. En esas condiciones, y salvo una catástrofe, es casi imposible que el Congreso y la opinión pública de Estados Unidos aceptaran involucrarse seriamente en México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, pese a todo y en función de la seguridad de su gran frontera sur, Washington se propusiera auxiliar a México para revertir su involución, no es mucho lo que realmente pudiera hacer por su vecino incómodo -el cómodo es Canadá. Actualmente la pieza más importante del esquema de colaboración México-Estados Unidos es la "Iniciativa Mérida" (IM). Este programa es un auténtico "bomberazo", idea y producto de la impotencia de Felipe Calderón para hacer frente a la multitud de problemas que agobian a su gobierno. La IM busca permitir a los norteamericanos adentrarse en los obscuros laberintos de los aparatos de seguridad y de justicia de México para hacerlos corresponsables de lo que ahí pasa, pero eso no es equiparable al TLCAN de Carlos Salinas que, a su vez, y pese a que el año pasado implicó un comercio bilateral por casi 400 mil millones de dólares, nunca fue capaz de sacar a México del barranco económico en que cayó desde 1982.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los de hoy son tiempos difíciles para la relación entre el sur y el norte de Norteamérica pero pueden empeorar. La actual acumulación de fracasos en México es una amenaza para Estados Unidos, pero tal y como está la agenda política de ese país es poco lo que puede hacer al respecto: no hay apoyo para un TLCAN ampliado ni puede esperarse el fin de la demanda de drogas, apenas si un mayor control de la exportación de armas y no agravar la situación con muros, redadas de indocumentados o violaciones al TLCAN. La lista no es mucho, dado lo mucho que está en juego en ambos países, pero ésa es la realidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-4873841951573759443?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/4873841951573759443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=4873841951573759443&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4873841951573759443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4873841951573759443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/08/visto-desde-washington.html' title='Visto desde Washington'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-1590176036660286463</id><published>2009-08-23T15:37:00.002-05:00</published><updated>2009-08-23T15:40:38.852-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 08'/><title type='text'>Petroestado, narcoestado y Estado fallido</title><content type='html'>Quizá México no es aún un petroestado, un narcoestado o un Estado fallido, pero tiene características de cada uno de ellos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definiciones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún punto del pasado reciente México fue visto como un petroestado aunque en tiempos más cercanos se le ha caracterizado lo mismo de narcoestado que de Estado fallido. En cualquier caso quienes así lo califican lo que buscan es subrayar una imperfección grave en el entramado institucional del Estado. Desafortunadamente, a la estructura política de nuestro país se le puede caracterizar hoy lo mismo por el mal uso de la renta petrolera, por la corrupción, extensión y violencia del narcotráfico que por la disfuncionalidad de su entramado institucional, desde el educativo hasta el de procuración de justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente resulta difícil imaginar que hubo tiempos en que el Estado y el régimen mexicano fueron vistos como fuertes y modelos para su tiempo y espacio. Al consolidarse el sistema político delineado por los liberales decimonónicos, nuestro país se convirtió en el "México de don Porfirio" y entonces más de un observador externo se congratuló de la fortaleza de ese sistema político, pues el orden y la estabilidad construidos por Porfirio Díaz habían dado finalmente forma a un país con hambre de modernización, donde dominaba el crecimiento de la inversión interna y externa, de la red ferroviaria, de la red bancaria, de las exportaciones mineras y agrícolas, del superávit, de la seguridad, etcétera (ejemplos de esta visión se tienen en James Creelman, Díaz, Master of Mexico, Nueva York, Appleton, 1911 o Alec Tweedie, Mexico as I Saw It, Nueva York: Nelson, 1911). Sin embargo, en mayo de 1911, un gobierno que parecía tan fuerte caía frente a un enemigo que hasta entonces parecía tan débil: el maderismo. Muy poco después el régimen mismo se derrumbó y pasó a ser historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De las cenizas del porfiriato surgió un nuevo régimen que para 1940 pareció aún más fuerte que el anterior: el de la Post Revolución Mexicana. El gobierno de Lázaro Cárdenas (1934-1940) creó una impresionante base de masas organizadas y al iniciarse la segunda mitad de ese siglo los observadores externos volvieron a impresionarse con una Presidencia fuerte pero que ya no dependía de un caudillo, que se renovaba cada seis años, apoyada por un partido de Estado que, a su vez, estaba sostenido por organizaciones sociales disciplinadas -CNC, CTM, CNOP y el resto de las siglas priistas- cuyos miembros sumaban millones, por una economía cuyo PIB crecía al 6% anual, por políticas sociales populistas y exitosas, por un Ejército sometido a la autoridad civil, por un nacionalismo que aseguraba una independencia relativa frente a Estados Unidos y muchas cosas más. Ejemplos destacados de esta visión fueron Robert Scott, Mexican Government in Transition (University of Illinois, 1959) o Frank Brandenburg, The Making of Modern Mexico (Prentice-Hall, 1964).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, el régimen priista cayó, pero no como resultado de una rebelión armada sino de algo menos dramático: de un deterioro paulatino cuyos momentos clave fueron la crisis política del 68, la económica de 1982, el fraude electoral del 88, el levantamiento zapatista y el "error de diciembre" del 94, hasta culminar en la "insurgencia electoral" del 2000. Esa última, la rebelión en las urnas, fue simplemente resultado de la acumulación de fracasos y del hartazgo ciudadano con el autoritarismo y la corrupción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cambio del 2000 pudo ser el inicio de un proceso virtuoso pero finalmente no lo fue: la poca inteligencia y la mucha voracidad e irresponsabilidad de la nueva clase política impidieron modificar en lo sustantivo el arreglo institucional heredado. Las fallas del entramado recibido se acentuaron al punto de mantener la caracterización de México como petroestado pero combinada con la de narcoestado y Estado fallido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El petroestado &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto de petroestado fue desarrollado por una latinoamericanista norteamericana, Terry L. Karl, para explicar la evolución política de Venezuela (The paradox of plenty. Oil booms and petro-states, University of California Press, 1997) y aplicado recientemente a México por Tania Rabasa en una tesis de maestría ("Estado y auges petroleros. El caso de México", El Colegio de México, 2009).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tener petróleo y exportarlo en grandes cantidades convierte a un exportador en petroestado sólo si su estructura política y su red institucional no son lo suficientemente sólidas como para impedir que esa abundancia generada por la venta de un recurso estratégico y no renovable capture y dirija las decisiones políticas y económicas del Estado y de su élite del poder. Noruega es el ejemplo de un país petrolero que no es petroestado justo porque cuando descubrió los yacimientos del combustible ya contaba con un gobierno realmente democrático y una burocracia profesional que desde el inicio mantuvieron el control sobre el monto y el destino de la renta petrolera. La abundancia noruega se ha podido administrar de tal manera que no ha distorsionado ni la economía ni la estructura social del país. Los recursos generados por la actividad petrolera noruega han resultado en una notable acumulación de capital público que se administra de cara al futuro, a ese momento en que el país ni tenga ni pueda continuar dependiendo del petróleo.  Frente al caso de Noruega y en contraste, están las experiencias de Venezuela, Indonesia, Irán, Nigeria, Argelia... o México. Éstos son los petroestados, es decir, sociedades nacionales donde la riqueza producto de exportar hidrocarburos llegó cuando el Estado estaba aún en formación o con instituciones débiles y corruptas y en donde la abundancia petrolera "redujo el rango de la toma de decisiones, recompensó ciertas conductas y decisiones en detrimento de otras posibles y moldeó las preferencias de los funcionarios responsables de manera que no favorecieran el desarrollo" (p. xvi). En situaciones de debilidad institucional, el petróleo tiende a corromper el proyecto nacional pues es una fuerza económica enorme y capaz de tomar el control de la política. El petroestado es un Estado débil abrumado por la abundancia, que evoluciona de manera distorsionada y desperdicia un valioso recurso no renovable en beneficio de intereses externos -las empresas petroleras internacionales- y de un puñado de privilegiados nativos. Finalmente el país termina endeudado, políticamente contrahecho y en una situación peor que al inicio en materia de desarrollo sustentable. En nuestro caso los ejemplos recientes de desperdicio, contrahechura y crisis económica y política producto de la exportación de petróleo son el sexenio de López Portillo y la situación posterior al breve auge petrolero que se vivió en la administración de Vicente Fox. En medio de un entramado institucional muy defectuoso y en manos de líderes irresponsables y corruptos -López Portillo, Fox y los suyos-, los veneros de petróleo resultaron ser un regalo del diablo, tal y como lo afirmara en "Suave patria" Ramón López Velarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Narcoestado y/o Estado fallido &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En julio pasado, Roberta Jackobson, subsecretaria adjunta del Departamento de Estado, declaró que México no era ni narcoestado ni Estado fallido (Reforma, 23 de julio). Sin embargo, el que Washington se haya sentido obligado a descalificar públicamente el empleo de esos dos conceptos en el caso mexicano se debió justamente a que esos términos ya llevaban tiempo de estar siendo empleados en los círculos del poder de la potencia del norte para caracterizar los problemas de un país vecino que les mandaba el mayor número de indocumentados y el grueso de la cocaína (The Wall Street Journal, 21 de febrero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si un narcoestado es una sociedad nacional cuya estructura de poder, su economía y su cultura son dominadas por los cárteles de la droga, entonces se está hablando de Guinea-Bissau y no de México. Sin embargo, si el término se usa para destacar un problema de grado y en aumento -un sistema político donde los narcotraficantes cada vez ganan más influencia en las estructuras de gobierno, aumentan su influencia económica y hacen aceptables sus valores culturales-, entonces Colombia y México se acercan a la definición de narcoestados. Obviamente no todos los Estados fallidos son narcoestados, pero lo contrario sí que es verdad: lo narco se explica y se exacerba por lo fallido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El drama &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El México independiente pareció tener un Estado fuerte cuando tuvo una Presidencia fuerte. Sin embargo, ambas presidencias autoritarias -la porfirista y la post revolucionaria- se montaron en una base institucional contrahecha y corrupta. En 1910 esa falla desembocó en una revolución y hoy en rasgos de petroestado, de narcoestado y Estado fallido. ¡Vaya desafío el que enfrenta nuestra recién nacida y ya avejentada democracia!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-1590176036660286463?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/1590176036660286463/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=1590176036660286463&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1590176036660286463'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1590176036660286463'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/08/petroestado-narcoestado-y-estado.html' title='Petroestado, narcoestado y Estado fallido'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-1356663051055050122</id><published>2009-08-13T22:30:00.002-05:00</published><updated>2009-08-13T22:36:01.164-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 08'/><title type='text'>Violencia comparada</title><content type='html'>Aunque lejanos en geografía y cultura, Afganistán y México comparten un problema estructural. La violencia fuera de control&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los violentos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De dónde salen esos individuos que se organizan para imponer sus intereses e ideas a toda una sociedad y que para ello están dispuestos a jugarse la vida y enfrentar con máxima violencia a ciudadanos y Estado? ¿En dónde se forman los miembros de la mafia o los talibanes, los "maras" o los "zetas"? Es posible que ciertos individuos sean naturalmente proclives a la violencia, pero los socialmente importantes son los violentos por formación y organizados como resultado de injusticias, corrupción y fracasos políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Talibanes &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ejemplo actual y extremo de organización violenta surgida del seno de una cultura fuerte son los talibanes (estudiante es la raíz árabe del término), un grupo de raíz religiosa que evolucionó de la lucha afgana contra la ocupación soviética y que hoy está poniendo en jaque a Estados Unidos. ¿En dónde se recluta y se motiva a esos millares que desde la derrota soviética en las montañas de Afganistán en 1989 combaten con ferocidad a su gobierno y a las fuerzas de la OTAN para obligar a su sociedad a adoptar como marco legal a la sharía, es decir, al conjunto de principios que conforman la ley islámica? Es claro que la parte central de la formación de esos combatientes no es su entrenamiento militar sino la concepción del mundo que les llevó a suponer que tienen el deber, el derecho y la posibilidad de imponer su modo de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los talibanes han adquirido su visión del mundo en un tipo de institución religiosa: en escuelas islámicas -madrasas- que recogieron a millares de huérfanos producto de la brutal guerra de los mujahideen contra los soviéticos, y donde, como resultado de la guerra civil y de la ocupación extranjera que destrozaron el tejido social, empezaron a dominar ideas radicales en torno a un Islam "duro", como única vía para regenerar lo destruido. Estas madrasas reclutaron a sus estudiantes de entre los afganos más desprotegidos, a una edad temprana y les dieron una instrucción religiosa ascética e intolerante. El resultado fue su conversión en militantes dispuestos a participar en una lucha armada sin cuartel hasta destruir una sociedad islámica corrupta y, por tanto, a su Estado, y sustituirlo por otro donde la sharia sea el camino para la purificación colectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestros violentos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en México se vuelve a vivir un ambiente de violencia como el que dominó durante épocas largas del siglo XIX, en los peores momentos de la guerra civil revolucionaria (1910-1920), durante la "guerra cristera" o cuando la "guerra sucia" asoló a Guerrero y a ciertas zonas urbanas. Esta nueva violencia mexicana está ligada al crimen organizado, en especial al narcotráfico, va en ascenso, causa enorme consternación interna y ya es tema de preocupación fuera de nuestras fronteras (ejemplos recientes son: Newsweek en Español, 27 de julio, o The Washington Post, 28 de julio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ámbitos nacionales y extranjeros se subraya que en lo que va de la actual administración las víctimas de la lucha entre las organizaciones del crimen organizado o del choque entre éstas y las fuerzas del gobierno ya superaron los 12 mil muertos. Se trata de un enfrentamiento que hace mucho rebasó las capacidades de las policías local o federal y que ahora involucra por necesidad a la última línea de defensa del Estado: al Ejército y a la Armada. En algunos ámbitos ya se habla de una "narcoinsurgencia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fuente de la violencia &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo talibán surgió de la destrucción brutal y la descomposición de una sociedad tradicional que ya no fue sustituida por nada equivalente. Es más, surgió de una sociedad donde la descomposición se dio de la mano del cultivo del opio, una de las pocas formas disponibles de los afganos de engancharse con los mercados externos, con la globalidad. Y todo ello enmarcado por una creciente intolerancia religiosa que justificó la continuación del terror preexistente como la forma natural de imponer un pensamiento único a una sociedad víctima, por un lado, de gobernantes corruptos y, por el otro, de potencias extranjeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México, la violencia actual también tiene atrapada a la sociedad en un entramado formado, de un lado, por una estructura social caracterizada por una desigualdad tradicional y creciente, dominada por una élite del poder dispuesta a defender por todos los medios sus privilegios y sin importar su inequidad, dirigida por una clase política corrupta e inepta y, por el otro, por un crimen organizado cada vez más empoderado, que secuestra, asesina y tortura haciendo gala pública de brutalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Madrasas a la inversa &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el caso mexicano el tejido social no lo ha destruido ninguna guerra civil o de intervención, sino algo menos dramático pero igualmente efectivo: un rotundo fracaso económico cuyo origen se remonta a principios de los 1980, una corrupción pública y privada sistemática y creciente, una pobreza endémica en ascenso, un mercado externo gigante para drogas ilícitas y un sistema político que, pese al supuesto cambio de autoritario en democrático, sigue sin ligar a la sociedad con la autoridad y sin dar un sentido a la vida colectiva. Por otro lado, la religión organizada tampoco ha podido o querido jugar un papel significativo como motor de algún tipo de cambio cultural o social.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México, la violencia organizada es netamente criminal y no es producto de nada que se parezca a un proyecto político a la talibán, pero bien visto, resulta que sí hay un cierto equivalente en las instituciones que preparan a los jóvenes para la vida extrema y violenta, aunque juegan ese papel no tanto por lo que se proponen hacer sino por lo que no hacen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que en México el sistema educativo oficial, especialmente al nivel masivo, el que encuadra al grueso de los jóvenes que provienen de las clases populares, es tan ineficaz para trasmitir los conocimientos que son su supuesta razón de ser -en parte por falta de recursos y en parte por irresponsabilidad y corrupción- que en la práctica forma a jóvenes que salen sin la preparación que les permita su ascenso social. Y esto ocurre en un escenario de falta de empleo y de un crecimiento económico que de raquítico pasó a ser un decrecimiento espectacular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los indicadores nos dicen que en 2005 México tuvo un gasto anual por estudiante en todos los niveles académicos de 2,405 dólares, lo que equivalió apenas a un tercio de la media de los países de la OCDE. Ese monto no estaría tan mal si el sistema educativo tuviera una calidad equivalente, pero la prueba PISA del 2006 nos dice que entre los 31 países medidos por la OCDE en su capacidad de lectura, matemáticas y ciencias nuestros estudiantes estuvieron en el 10% más bajo. Esos estudiantes mal preparados salen a un mundo donde la economía formal simplemente no los puede absorber y donde la informal, que es su salida más realista, ya está saturada. La migración indocumentada a Estados Unidos ha sido desde hace años la alternativa de trabajo -los mexicanos constituyen el mayor número de migrantes internacionales en el orbe-, pero ahora está disminuyendo su importancia por efecto de los obstáculos que le ponen el gobierno y la crisis de los norteamericanos. Si la migración neta en el 2006 fue de 547 mil, la del año pasado apenas llegó a 203 mil, según el Pew Hispanic Center. Todo esto, combinado con desigualdad y pobreza crecientes -lo dicen las cifras oficiales del INEGI- más un grado notable de impunidad (menos del 5% de los crímenes denunciados se resuelven) y un narcotráfico que mueve sumas impresionantes -entre 8 y 30 mil millones de dólares anuales-, termina por constituir la "tormenta perfecta" para que muchos jóvenes decidan que su mejor opción es vivir violentamente, unirse al crimen organizado y ser parte de la "narcoinsurgencia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cifras oficiales aseguran que además de los miles de asesinados, la "guerra contra el narcotráfico" ha desembocado en más de 76 mil arrestos durante el gobierno de Calderón (The Washington Post, 28 de julio). El número es alto pero, a la vez, insignificante si se le compara con los millones de desempleados o mal pagados de los que el crimen organizado puede echar mano. Quizá nuestra violencia no es tan grave como la afgana, pero su raíz y solución son complejas. Al final, tanto Osama bin Laden o El Chapo Guzmán siguen operando porque una parte de la sociedad los ha hecho suyos y los protege.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las condiciones que crearon y sostienen a talibanes o narcos son de carácter estructural y casi imposibles de modificar a corto plazo. Sin embargo, es obligación de nuestra época intentar desmontar este tipo de embrollo y para ello hay que echar mano de algo más realista que la mera fuerza militar. La solución debe ser política, social y económica.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-1356663051055050122?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/1356663051055050122/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=1356663051055050122&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1356663051055050122'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1356663051055050122'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/08/violencia-comparada.html' title='Violencia comparada'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-3059760400461545804</id><published>2009-08-06T11:27:00.002-05:00</published><updated>2009-08-06T11:31:20.116-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 08'/><title type='text'>Estados Unidos, Rusia... y ¡México!</title><content type='html'>Ya se pronostica una guerra México-Estados Unidos, pero no hay que preocuparse, faltan 80 años&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Troika&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchas maneras de abordar la siempre conflictiva relación Rusia-Estados Unidos y la siempre complicada México-Estados Unidos, pero ¿dónde hay lugar para una relación significativa entre los tres, más allá de ese momento del siglo XIX cuando un México aún sin pérdidas territoriales tuvo frontera al norte no sólo con Estados Unidos sino también con Rusia (Sonoma mexicana estaba cerca del fuerte Ross ruso) o de ciertos eventos secundarios y algunas fantasías en el teatro mexicano de la Guerra Fría del siglo XX? No, la relación a que hace referencia el título es indirecta, corresponde al futuro y está centrada en la política del poder y en la demografía. Para llegar ahí hay que empezar por la tensión actual entre Rusia y Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visión norteamericana del poder ruso &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A propósito de la visita reciente del presidente norteamericano Barack Obama a Rusia y de la posterior y muy provocativa del vicepresidente de ese país, Joseph Biden, a dos vecinos con los que Moscú tiene problemas -Ucrania y Georgia-, George Friedman, de la firma de inteligencia Stratfor, de Austin, Texas, señala que la política de Estados Unidos hacia la ex Unión Soviética consiste en negarle el derecho a tener una esfera de influencia propia (Geopolitical Intelligence Report, del 27 de julio, 2009, "The Russian Economy and Russian Power").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La decisión de Washington de apoyar a Georgia, país al que hace un año Rusia le dio un severo golpe militar, y a Ucrania ha ofendido a Moscú y le ha confirmado que Estados Unidos amenaza su seguridad (The New York Times, 1o. de agosto). Esta interferencia con la política rusa hacia sus vecinos se basa en las consideraciones que el vicepresidente Biden esbozó en una entrevista reciente (Wall Street Journal, 26 de julio) en la que afirmó que Rusia es ya una potencia débil, pues "su base demográfica se está contrayendo, su economía está atrofiada y su sector bancario difícilmente sobrevivirá a los siguientes quince años".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Friedman, Estados Unidos supone que Rusia, bajo el liderazgo de Putin, ya optó por un futuro que equivale a un retorno al pasado en lo económico y lo político: busca sostener una economía sin mucho dinamismo pero adecuada para sobrellevar un gobierno autoritario y un Ejército fuerte, como fue el modelo bajo Stalin o los zares. Para entorpecer y retardar este proyecto, dice Friedman, los Estados Unidos de Obama parecen dispuestos a seguir la misma política diseñada por Ronald Reagan y que tan buen resultado le dio: presionar políticamente a Moscú y mantener fuera de balance su esfuerzo por consolidar una esfera de influencia alrededor de sus fronteras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y México?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta aquí todo gira en torno a la vieja rivalidad ruso-americana pero ¿dónde entra México? Pues en la demografía. Según Friedman, uno de los grandes talones de Aquiles de Rusia es su población: ese país tiene una geografía inmensa -17 millones de kilómetros cuadrados- pero una población de apenas 143 millones y que ya no va a crecer mucho más. En contraste, Estados Unidos tiene una superficie de 9.3 millones de kilómetros cuadrados y casi 300 millones de habitantes pero que puede también fallar en su ritmo de crecimiento. Y en esta coyuntura, México cobra importancia como fuente de energía demográfica para su vecino del norte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un libro que acaba de publicar (The Next 100 Years. A Forecast for the 21st Century [Nueva York: Doubleday, 2009]), Friedman, en su papel de futurólogo, sostiene, entre otras muchas cosas, que a partir de los años 2030 los imperativos económicos y demográficos obligarán a varios Estados a dar todo tipo de facilidades a la migración, y aunque la gran potencia se abrirá a todo el mundo, su proveedor principal de trabajadores será México. El factor mexicano -ese que ya el profesor Samuel P. Huntington definió en su libro Who Are We? (Nueva York: Free, 2004) como la gran amenaza para la identidad norteamericana- ayudará a la economía norteamericana a contar con la mano de obra necesaria para superar sus crisis de la primera mitad del siglo actual. Es en ese sentido que México -sus trabajadores- impedirá que Estados Unidos siga el camino de Rusia y de otras sociedades europeas: enfrentar el futuro con una población estancada, envejecida y donde la población económicamente activa será cada vez menor en términos relativos y absolutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, según este analista, eso que desde hace buen tiempo la economía norteamericana procesa muy bien pero que Estados Unidos rechaza en términos jurídicos y políticos -la mano de obra indocumentada pero barata de mexicanos y de otros países del Tercer Mundo- para los 2030 no será combatida sino alentada por una legislación muy generosa con los migrantes. Y esos recién llegados tienen y seguirán teniendo una tasa de reproducción mayor que el promedio norteamericano. Esta escuela de pensamiento sostiene que esos millones de inmigrantes serán clave para que a Estados Unidos no le pase lo que a Rusia y mantenga su centralidad económica y política. Para Friedman, la gran ventaja geopolítica norteamericana es que su masa continental le ha permitido dominar las dos grandes rutas del comercio -la del Atlántico y la del Pacífico- y que en las guerras por venir podrá proteger desde el espacio. Es la combinación de economía, tecnología, geografía y demografía -"uno de los conjuntos de mano de obra más dinámicos de las economías industriales avanzadas"-, lo que hace a Friedman sostener que el siglo XXI será un siglo norteamericano más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El costo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todo tiene un costo. Estados Unidos pagará un precio por la aceptación de la migración mexicana masiva. Según su pronóstico, la población de origen mexicano en Estados Unidos no se dispersará sino que se mantendrá concentrada en donde hoy lo está: en esas áreas que en el pasado fueron mexicanas. "Para el 2060, tras treinta años de alentar la migración... áreas que [en el 2000] eran 50% mexicanas se transformaran en casi totalmente mexicanas y áreas que entonces eran 25% duplicarán el porcentaje" (p. 226). La frontera política seguirá siendo la actual pero la frontera cultural se habrá desplazado hacia el norte. En esta visión hay ecos de los temores expresados ya hace un lustro por el profesor Huntington.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gran choque &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alrededor del 2080, el uso intensivo de energía solar y la robótica estarán tan avanzados en Estados Unidos que su economía ya no requerirá de tanta mano de obra como en el pasado y se experimentará algo que no podrá ocurrir en otras economías avanzadas: habrá trabajadores ya no deseados y eso perjudicará sobre todo a los que llegaron de fuera a partir de los años 2030, es decir, a los de origen mexicano. En contraste con la situación actual, dentro de 70 años, la economía mexicana estará en condiciones relativamente buenas pues gracias, entre otras cosas, a su proximidad con Estados Unidos será una potencia económica -ya habrá incluso digerido el dinero del narcotráfico en actividades legales- pero sus diferencias políticas con Estados Unidos no habrán desaparecido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para analizar las relaciones México-Estados Unidos de hoy y del futuro, Friedman parte de un supuesto: que "las tensiones USA-México son permanentes" (p. 238); que su oposición de intereses datan de la guerra de 1848 y que para el 2080, sin que ninguno de los países se lo haya propuesto, surgirá un conflicto de fondo "de manera orgánica de la realidad geopolítica" (p. 239). Y esta realidad implicará que en los 2080 habrá un movimiento dentro de Estados Unidos para forzar el regreso a México de millones de trabajadores que ya no serán necesarios. Sin embargo, en la franja formada por los estados fronterizos de ese país, surgirá un movimiento contrario que verá en esa expulsión un intento de la cultura dominante del norte por destruir a la minoría cultural en el sur.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Friedman aborda la complejidad de este hipotético conflicto en parte interno y en parte internacional para pronosticar una nueva guerra México-Estados Unidos, guerra que ganará el segundo pero a costa de crear una gran inestabilidad en su propia franja fronteriza. Y, aquí, el autor deja ya de pronosticar: simplemente dice no tener elementos para ello y deja al conflicto como un "impasse gigante".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ciencias sociales son notorias por su deficiencia predictiva, pero lo interesante de los pronósticos de Friedman es el papel vital que asigna a la migración mexicana para preservar el papel dominante de Estados Unidos a mediano plazo. En cuanto a la posible futura guerra México-Estados Unidos, lo aconsejable es no preocuparse pues antes hay montañas de otros problemas que resolver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-3059760400461545804?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/3059760400461545804/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=3059760400461545804&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/3059760400461545804'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/3059760400461545804'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/08/estados-unidos-rusia-y-mexico.html' title='Estados Unidos, Rusia... y ¡México!'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-2357784494530086661</id><published>2009-07-30T12:20:00.002-05:00</published><updated>2009-07-30T12:24:27.850-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 07'/><title type='text'>La (falta de) 'química' en agosto</title><content type='html'>En la relación Obama-Calderón difícilmente habrá buena "química", pero ése es el menor de los problemas que enfrentan los nexos entre los dos gobiernos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mes próximo se reunirán, en la "Cumbre de la América del Norte" en Guadalajara, Felipe Calderón, Barack Obama y Stephen Harper. ¿Para la relación México-Estados Unidos importa que sus respectivos jefes de Estado tengan biografías y personalidades tan diferentes y sigan políticas internas tan distintas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La química en tanto ciencia de las propiedades de las substancias es certera. Sin embargo, la "química" como forma de explicar la relación entre personalidades, particularmente al más alto nivel de la política internacional, no. Es verdad que algunos autores acuden al factor personal como parte de la explicación de la colaboración anglo-americana durante la Segunda Guerra Mundial (buena "química" entre Roosevelt y Churchill) o de la tensa relación hispano-alemana en el mismo conflicto (mala "química" entre Hitler y Franco tras su único encuentro en 1940). En realidad, la explicación de fondo de la política internacional puede prescindir de la "química" pero, en determinadas circunstancias, la buena relación personal, al nivel más alto de las decisiones, puede facilitar la colaboración. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos políticas y políticos muy diferentes &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, la gran crisis económica golpea con fiereza a los dos países que tienen al Río Bravo por frontera. En México estamos condenados a seguir adelante con una administración federal muy desgastada, sin ninguna idea nueva, capturada por los intereses oligárquicos y conducida por un equipo del que están ausentes "the best and the brightest". En contraste, la gran potencia norteamericana está encabezada por una administración que, en su contexto, es de centro-izquierda, llena de energía gracias a una elección sin mancha, encabezada por un Presidente particularmente inteligente, bien educado, cuya biografía le permite tener empatía con el "hombre común" y, finalmente, si en su gabinete no todos son los "mejores y los más brillantes", todos cuentan con credenciales que van de adecuadas a excelentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La actual crisis económica mundial ha obligado a los gobiernos de Estados Unidos y México a actuar y el contraste es notable. El norteamericano reaccionó rápido, con energía y dispuesto a usar el gasto público como estímulo para la economía. Siguiendo el espíritu keynesiano, Washington ha decidido incurrir en un déficit fiscal equivalente al 13% del PIB para alentar la recuperación vía el gasto en infraestructura, educación y salud. En contraste, en México, sus autoridades, siguiendo el desacreditado modelo neoliberal, han optado por lo opuesto: reducir el gasto público en 85 mil millones de pesos, mantener un déficit de menos del 4% del PIB y esperar a que la recuperación estadounidense saque a México de su depresión. Cada gobierno está mostrando así sus preferencias ideológicas y compromisos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El contraste entre las orientaciones políticas al sur y norte del Río Bravo es patente y podría augurar una relación difícil. Sin embargo, la experiencia histórica en este campo es ambigua. Entre jefes de Estado políticamente coincidentes hay ejemplos lo mismo de buena que de mala relación pero también hay casos de una buena relación entre líderes de México y Estados Unidos pese a lo contrastante de sus personalidades y orientaciones políticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejemplos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los 1930 coincidieron en el poder en México y Estados Unidos dos presidentes -Lázaro Cárdenas y Franklin D. Roosevelt- que por convicción o necesidad se orientaron a modificar sus sociedades en un sentido progresista. Entre ellos no hubo un contacto personal pero el embajador norteamericano en México, Josephus Daniels, jugó el papel de intermediario personal. Daniels tenía una relación muy cercana con Roosevelt -había sido su jefe- y una evidente simpatía por Cárdenas y su proyecto. Daniels tradujo a Cárdenas para Roosevelt -definió el Plan Sexenal cardenista como "el New Deal mexicano"- y eso facilitó que los dos gobiernos salieran bien de la prueba que significó la expropiación petrolera de 1938.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejemplo contrario también existe. Durante los gobiernos de Vicente Fox y George W. Bush, la similitud de ideologías y personalidades en Los Pinos y la Casa Blanca no desembocó en una relación política particularmente productiva. Vicente Fox asumió la Presidencia mexicana en diciembre del 2000 y Bush la norteamericana menos de dos meses después. Fue así que dos administraciones conservadoras, de derecha, coincidieron en el tiempo en México y Estados Unidos. Más de un observador supuso que eso ayudaría a tener una coincidencia de intereses y fluidez en la comunicación. No fue el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inicialmente, Fox, siguiendo un sendero que ya se había empezado a trazar, decidió hacer del cambio de política hacia Cuba -criticar abiertamente su falta de respeto a los derechos humanos- el eje de una convergencia con Estados Unidos. El distanciamiento de México con Venezuela y otros gobiernos de izquierda de la región buscó subrayar el viraje. Los Pinos esperaban que el cambio no sólo produjera lo que el presidente Bush declaró frente a Fox el 5 de septiembre de 2001 -que para Estados Unidos y en materia internacional, la relación con México era la más importante-, sino que además Washington diera una respuesta pronta y positiva a la demanda mexicana de llegar a un acuerdo que permitiera la legalización de la mayoría de los aproximadamente 5 millones de mexicanos indocumentados que, se calculaba entonces, se encontraban trabajando en Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El deseo del gobierno de Fox de lograr establecer un tipo de relación especial con Washington, basada en la nueva legitimidad democrática mexicana y en la comunidad de puntos de vista conservadores entre los presidentes, se vino abajo dramáticamente como resultado de las acciones de un tercer actor: los ataques de los islamistas de Al Qaeda a Nueva York y Washington el 11 de septiembre del 2001.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo con el entonces embajador de Estados Unidos en México, Jeffrey Davidow, la reacción mexicana al ataque terrorista no mostró el grado de solidaridad que esperaba Washington y eso se tomó en cuenta. A partir de entonces la política exterior norteamericana se centró en la "guerra contra el terrorismo". La supuesta "buena química" entre Fox y Bush no logró que unos Estados Unidos volcados en los temas de seguridad y en sus acciones militares en Afganistán e Iraq, le dieran importancia a las cuestiones planteadas por México; éstas simplemente desaparecieron del radar político de Washington. Cuando en 2003, el representante mexicano en la ONU no apoyó incondicionalmente la invasión de Iraq, la indiferencia de Bush hacia México se acentuó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La relación Lyndon Johnson-Gustavo Díaz Ordaz puede ser un ejemplo de relación personal relativamente buena -así lo muestra la correspondencia en la biblioteca de Johnson en Austin, Texas. Internamente Johnson fue la fuerza tras el Acta de Derechos Civiles de 1964 que puso fin a formas de discriminación racial y fue también el creador de la "Gran Sociedad", una política encaminada a "acabar con la pobreza y la injusticia" en Estados Unidos. En contraste, Díaz Ordaz fue un político de derecha, autoritario y sin sensibilidad social. Lo anterior no impidió que, no obstante la matanza del 2 de octubre de 1968, Johnson le enviara a Díaz Ordaz una carta personal felicitándole a nombre de la humanidad por haber llevado a cabo los juegos olímpicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto central &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La naturaleza misma de la relación entre México y Estados Unidos tiene sus raíces y razones en los niveles más profundos de sus respectivas historias nacionales y, sobre todo, en la enorme asimetría de poder entre los dos. Desde esta perspectiva, resultan de importancia relativamente secundaria las diferencias o coincidencias de las ideologías y de los rasgos personales de quienes estén al frente de cada uno de los dos gobiernos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La necesidad norteamericana de tener en su frontera sur un sistema político y social estable, hace que finalmente la mejor defensa del interés mexicano sea una política doméstica que no dé problemas, que cuente con un apoyo local sólido, con una legitimidad adecuada, con un proyecto político y económico aceptable y con un entramado institucional eficiente. Desafortunadamente eso es lo que hoy no existe. Teniendo como trasfondo el "haiga sido como haiga sido" del 2006, la caída brutal de la economía, el aumento de la pobreza y la desigualdad y el dudoso éxito de la "guerra contra el narcotráfico", Estados Unidos está preocupado por la viabilidad de México (ver la primera plana del Washington Post del 28 de julio). Así, la falta de "química" en el próximo encuentro de Guadalajara es una mera anécdota, lo realmente importante es el fracaso mexicano en su frente doméstico.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-2357784494530086661?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/2357784494530086661/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=2357784494530086661&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/2357784494530086661'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/2357784494530086661'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/07/la-falta-de-quimica-en-agosto.html' title='La (falta de) &apos;química&apos; en agosto'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-4333997466297140840</id><published>2009-07-23T11:04:00.002-05:00</published><updated>2009-07-23T11:09:45.015-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 07'/><title type='text'>La pequeña guerra que creció</title><content type='html'>El enfoque original de la "guerra contra el narcotráfico" fue norteamericano. ¿No sería útil uno mexicano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El principio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente, tanto el discurso oficial como las crónicas sobre el conflicto entre el Estado mexicano y las organizaciones de narcotraficantes se refieren al mismo como una guerra. Si por ésta se entiende un estado de hostilidad intensa entre fuerzas opuestas, entonces se debe concluir que hace tiempo nuestro país es escenario de una guerra entre las instituciones de gobierno -Ejército, Armada y policías- y los cárteles de la droga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Generalmente es posible saber cuándo y por qué se inician las guerras. Una peculiaridad de este caso es que resulta difícil fijar con precisión la fecha en que una mera serie de operaciones rutinarias de la autoridad contra productores y traficantes de sustancias prohibidas se transformó en una guerra que, en su última fase -los 32 meses del gobierno de Felipe Calderón-, ya ha cobrado la vida de más de 12 mil mexicanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inicio &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el inicio, la naturaleza y característica de la lucha fueron determinadas por Estados Unidos, cuya presión dio origen a la convocatoria para formar una Comisión del Opio en Shanghai en 1909 y la Convención Internacional del Opio celebrada en La Haya en 1912. Ahí, 11 gobiernos acordaron prohibir el comercio del opio, la cocaína y la heroína.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad, Inglaterra y Francia habían creado el problema que pretendían resolver con ilegalizar lo que antes habían fomentado al obligar a China a comprar y consumir opio a lo largo del siglo XIX -un comercio del que también se benefició Estados Unidos. Sin embargo, al inicio del siglo pasado, esas potencias se alarmaron al comprobar que su codicia había dado vida a un monstruo dentro de ellas mismas. Hoy la lucha sigue sin que ninguna autoridad nacional o internacional haya atinado a resolver realmente un problema que ya es universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;México &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta los 1960 la producción, consumo y comercio de las drogas prohibidas, que ya incluían la marihuana, eran un problema menor entre nosotros. La exportación de drogas al mercado norteamericano era una operación modesta, básicamente en manos norteamericanas. El carácter actual del problema se inició en los 1970; cuando México, empujado por el gobierno de Washington y sin darse cuenta del tipo de conflicto en el que entraba, inició "la guerra". Froylán Enciso, un estudioso del tema, ha calificado lo que sucedió a partir de entonces como "la fundación de una cultura y un estilo de vida que, con el tiempo, mermó la imagen del gobierno mexicano" ("Drogas, narcotráfico y política en México: protocolo de hipocresía" en Una historia contemporánea de México, T. 4, pp. 183-245).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México, ha sido siempre la presión norteamericana la que ha marcado el ritmo e intensidad con que se ha desarrollado la guerra contra el narcotráfico. Ante el incremento en el consumo de drogas en Estados Unidos, en junio de 1969, México se comprometió con su vecino del norte a combatir el "problema global de las drogas". Pero, como Washington no pudo resistir explotar la ocasión, de manera políticamente espectacular y absolutamente unilateral, en septiembre puso en marcha la "Operación Intercepción" (OI) que, con el pretexto de interceptar las drogas provenientes de México, dislocó la vida de la frontera común y humilló a un gobierno particularmente cooperador con Estados Unidos: el de Gustavo Díaz Ordaz. Lo que la OI buscó fue dejar en claro que la raíz de la drogadicción estaba en sistemas políticos como el mexicano, que por su ineptitud y corrupción, no detenían la producción y el tráfico de los estupefacientes que corrompían a la juventud norteamericana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inicio de una 'espléndida pequeña guerra' &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"A Splendid Little War" llamó John Milton Hay, entonces secretario de Estado, a la guerra que libró Estados Unidos contra España en 1898. A juzgar por los propios documentos norteamericanos, en Washington quisieron creer que algo similar tendría lugar en México si se obligaba a su gobierno a resolver por la vía de la acción armada el problema que presentaba la producción de marihuana y cocaína para el mercado norteamericano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El 15 de agosto de 1975, se presentó un reporte interno del gobierno norteamericano sobre la oferta de heroína elaborado para la Drug Review Task Force (Declassified Documents Reference System, N° CK3100097267). México, aseguró ese documento, era ya la fuente principal de heroína -77 por ciento- para el mercado norteamericano al punto que ya había sustituido a la "conexión franco-turca" en ese campo. Hacía ya 30 años que México cultivaba amapola y procesaba la heroína para el mercado estadounidense, por eso pudo sustituir a los proveedores asiáticos y franceses. Ya en 1947, las agencias norteamericanas habían detectado la existencia de 10 mil campos de amapola al norte de Culiacán. Sin embargo, por mucho tiempo la tarea de localización y destrucción de esos plantíos nunca estuvo a la altura de la extensión del problema (en los 1950 apenas se destruyeron anualmente entre 40 y 80 hectáreas de amapola y en el decenio siguiente 400). Y es que en los 1960 sólo se habían empleado en la tarea de localización de plantíos dos helicópteros y tres aviones ligeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un memorándum elaborado cuatro meses antes, el 15 de abril de 1975 (Declassified Documents Reference System, N° CK3100112800), el Departamento de Estado ya había señalado el camino a la "solución final" del problema. Partía del supuesto que, pese a la tensión causada, la "Operación Intercepción" había valido la pena porque México ya "estaba siguiendo un vigoroso programa de destrucción de narcótico". El resultado final del programa dependía simplemente de poder transportar "a tiempo" a los policías federales y efectivos del Ejército que debían destruir los plantíos de amapola y marihuana. A la embajada realmente le entusiasmaba que el gobierno mexicano estuviera dispuesto a instalar retenes en los caminos de las zonas productoras e imponer penas de cárcel no menores a cinco años a los acusados de narcotráfico. Lo mejor de todo, según tan optimista informe, era que el vecino del sur destinaba ya ¡24 millones de dólares anuales en el programa de erradicación! aunque para la otra cara del problema, la prevención y tratamiento de adictos mexicanos, apenas se gastarían 1.6 millones de dólares. Obviamente las prioridades en la materia eran más norteamericanas que mexicanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la esperanzada perspectiva que hace 34 años dominaba en Washington, el obstáculo a superar para que un México cooperador dejara de ser el proveedor creciente de "substancias narcóticas ilegales" para el mercado norteamericano era algo realmente sencillo: acabar con "la insuficiencia de material y personal entrenado [para usarlo] en México". Era ahí donde debía entrar la "ayuda" norteamericana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los documentos citados implicaban que la estrategia básica -identificación, destrucción del cultivo y cárcel para los responsables- consistía en que México pondría a los combatientes y Estados Unidos los aparatos. Por otra parte, apenas si hubo una mención sobre qué hacer con los campesinos implicados en la economía de la producción de drogas y ésta consistió en recomendar algo tan simple como irreal: un programa educativo para alentar la sustitución de ¡amapola por frijoles y maíz! Obviamente una recomendación de esa naturaleza sólo buscaba llenar el expediente pues la estrategia real se basaba en el unilateralismo: si lo básico era poner fin a la oferta, el camino más simple y directo era el de la fuerza. Cómo se iba a resolver en México el problema de cambiar la economía campesina de la amapola y la marihuana por la del maíz y el frijol, era algo que realmente a Washington no le importaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una solución que no lo fue &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para 1975 Estados Unidos creyó haber encontrado la manera de terminar con el narcotráfico mexicano por la vía de la mera intensificación de la destrucción de plantíos y aumento de las penas a los infractores. Desde entonces han transcurrido más de 30 años y la estrategia sigue siendo básicamente la misma, la diseñada por Washington, pero el problema no se ha resuelto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La "espléndida pequeña guerra" imaginada hace 34 años se ha convertido en un fracaso interminable que obliga a repensar el problema desde una perspectiva más compleja y realista por lo que se refiere a la ética, a las economías del consumo y producción de lo prohibido y a las debilidades institucionales de los gobiernos involucrados. Primero se deben identificar las estrategias que cuadren a los intereses de México como nación y sistema político, independientemente de lo que convenga a Estados Unidos. Después, y sólo después, se tendría que negociar la fórmula que hiciera compatibles esos intereses nuestros con los de la gran potencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-4333997466297140840?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/4333997466297140840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=4333997466297140840&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4333997466297140840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4333997466297140840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/07/la-pequena-guerra-que-crecio.html' title='La pequeña guerra que creció'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-3306024715772960514</id><published>2009-07-16T12:09:00.002-05:00</published><updated>2009-07-16T12:12:30.304-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 07'/><title type='text'>Las crisis de México, la de 1946 y la de ahora</title><content type='html'>El verdadero "peligro para México" se encuentra en la quiebra moral de sus dirigentes, sean políticos, económicos o religiosos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diagnóstico&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ningún país podrá crear riqueza si el manejo de su economía tiene como fin el enriquecimiento de sus líderes o si la policía puede ser comprada por los narcotraficantes. Ningún empresario querrá invertir en un lugar en donde desde el gobierno le 'descreman' el 20% de sus utilidades o donde el encargado de las aduanas es un corrupto. Ninguna persona desea vivir en una sociedad donde el imperio de la ley es sustituido por el imperio de la brutalidad y del cohecho. Eso no es democracia, eso es tiranía, incluso si de tarde en tarde se tiene una elección. Hoy es el momento de que ese estilo de gobernar llegue a su fin" (The New York Times, 11 de julio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta cita es del discurso pronunciado en Ghana por el presidente norteamericano, Barack Obama, con motivo de su primera visita oficial al África al sur del Sahara. Visto desde nuestro país, Obama no le hubiera tenido que cambiar ni una coma a su alocución si hubiera decidido pronunciarla en México. Claro que aquí hubiera ofendido, pero gracias al origen africano de su padre y la ayuda que ha prometido para el continente que en siglos pasados proveyó de esclavos imprescindibles a la economía norteamericana, el presidente Obama recibió no un reproche sino una ovación. Son pocas las ocasiones en que el líder de un imperio puede darse el lujo de dar un discurso que fuese, a la vez, certero, crítico, oportuno y bien recibido por sus anfitriones. Obama lo hizo. Hay que ver si la retórica corresponde a las acciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sea, lo relevante es que el diagnóstico para África es también válido para nosotros. México tendrá un ingreso per capita superior al del grueso de los países africanos, pero sufre de los mismos problemas de "gobernanza" a los que se refirió el presidente norteamericano; por ejemplo, en materia de corrupción México está peor que Ghana (Transparencia Internacional, 2008 Corruption Perceptions Index). Y ése es el corazón de nuestra tragedia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solución que Obama sugirió a los africanos se podrá aplicar también al caso mexicano: "lo que se necesita no son hombres fuertes sino instituciones fuertes". Cierto, pero resulta que una solución tan fácil de formular es muy difícil de poner en práctica sea en África o aquí, aunque como Obama señaló: "hoy es el momento" y "sí se puede". Sin embargo, en términos operativos, ¿cómo "mandar al diablo" las pésimas instituciones que tenemos y reemplazarlas por las que necesitamos? ¿Cómo lograr tener una policía que efectivamente proteja a los ciudadanos, unos partidos políticos que sí representen a sus electores, un IMSS que realmente vigile los servicios que subrogó, un Ministerio Público que indudablemente defienda al público y no lo extorsione, un Ejército que no viole los derechos humanos cuando busca sicarios, un magisterio que en verdad dé al alumno la enseñanza a la que tiene derecho o un fisco que sea, a la vez, efectivo, justo y redistributivo? Incluso si empezáramos hoy, que no es el caso, la tarea de rehacer el entramado institucional requiere de una o dos generaciones para lograr el resultado buscado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crisis anterior &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1946 Daniel Cosío Villegas, tras reflexionar sobre las perspectivas que se abrían para México al concluir la Segunda Guerra Mundial, llegó a la conclusión que nuestra comunidad nacional estaba en medio de una gran crisis, una crisis de futuro y que la razón era básicamente una falla moral de las élites.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Cosío, México no debía dejar su destino en manos de los intereses del poderoso vecino del norte, so pena de abdicar no sólo de su soberanía sino de su sentido mismo de comunidad histórica. Tampoco podía ya confiar en su clase política -la priista-, pues examinando al país en 1946, Cosío veía a la clase gobernante como irremediablemente tocada por la corrupción y por un escaso compromiso con el programa social, político y cultural que, se suponía, había sido la razón de ser de la lucha de Madero y sus sucesores. Y por lo que hacía a las alternativas, la situación era igual de desoladora: la izquierda había representado lo mejor de la Revolución pero ya estaba agotada y la derecha, el PAN, los empresarios y la Iglesia, eran incapaces de trascender sus intereses de clase en aras de un proyecto que tuviera sentido para una mayoría que desde siglos había sido encajonada en una cultura de la pobreza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La nueva crisis &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crisis de México fue un diagnóstico que se efectuó hace 63 años, pero con unos cuantos cambios pudiera haber sido escrito hoy. El origen del problema, dijo Cosío, "proviene de que las metas de la revolución se han agotado". Hoy no sólo siguen agotadas las metas del viejo régimen, también lo están ya las del supuesto nuevo régimen ¡el que se inició hace apenas nueve años! En menos de dos sexenios, la vitalidad del cambio se consumió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La Revolución Mexicana, dijo Cosío, nunca tuvo un programa claro" pero, en la práctica, acometió tres grandes tareas: ensanchar el espacio de la libertad política, modificar la injusta tenencia de la tierra (acabar con el México de las "cien familias") y dar protección al obrero. Del propio ensayo se desprenden dos más: hacer que la educación formal llegara a las clases populares y dar contenido al nacionalismo. La Revolución nunca pudo cumplir plenamente esas cinco metas, pero al menos lo intentó. Hoy, el programa del panismo en el poder ha sido, si cabe, menos claro que el de la Revolución y sus logros aún más pobres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el 2000 se anunció urbi et orbi que México entraba en la etapa del "cambio", ¿pero cuál? No hubo modificación al modelo económico formulado por la troika priista De la Madrid-Salinas-Zedillo. El crecimiento de esa economía apenas si fue perceptible y hoy estamos en franca recesión. La histórica y profunda desigualdad social se ha mantenido sin variación y la ausencia de una auténtica reforma fiscal sigue siendo una de las razones de la debilidad del Estado. No ha habido avance en la lucha contra la impunidad o la corrupción. Tampoco una corrección de fondo en el desastroso sistema educativo. Por lo que a seguridad se refiere, estamos hoy tan mal o peor que antes (12 mil ejecutados en lo que va del presente sexenio). Las violaciones de los derechos humanos van en aumento. Las elecciones presidenciales del 2000 fueron aceptables pero ya no las del 2006 y, según una encuesta del 2008, sólo el 43% de los mexicanos realmente apoyan a la democracia como la mejor fórmula política, es decir, 14 puntos porcentuales menos que el promedio latinoamericano (&lt;a href="http://www.latinobarometro.org/"&gt;www.latinobarometro.org&lt;/a&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Refiriéndose a la calidad del liderazgo de la Revolución hecha gobierno, Cosío dijo que en 1946 ya había llegado el momento en que "[l]o humanamente imposible era conservar la fe en un gobernante mediocre y deshonesto. Así, una corrupción administrativa general, ostentosa y agraviante, cobijada siempre bajo un manto de impunidad... [Todo esto] ha dado al traste con todo el programa de la revolución". Pues bien, sustitúyase "programa de la revolución" por "programa de los gobiernos panistas del cambio" o como se le quiera llamar y entonces se tendrá una explicación, entre otras cosas, del desastre electoral sufrido el 5 de julio pasado por el partido del gobierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"[H]a sido la deshonestidad de los gobernantes revolucionarios, más que ninguna otra causa, la que ha rajado el tronco mismo de la revolución mexicana". Sin duda que lo mismo puede decirse del sistema actual. Respecto del PAN, Cosío escribió hace 63 años: "me parece claro que Acción Nacional cuenta con tres fuentes únicas, aunque poderosísimas, de sustentación: la Iglesia católica, la nueva plutocracia y el desprestigio de los regímenes revolucionarios". Pues bien, esta última ya se anuló al punto que una parte importante de los mexicanos que fueron a las urnas en las últimas elecciones optó por los herederos de los "regímenes revolucionarios" y contra los herederos de Gómez Morin. Incluso es posible que, por su pobre desempeño, la plutocracia ya esté reconsiderando su apoyo al PAN.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi al final de su ensayo, Cosío hace referencia a la izquierda. Dice que por 30 años ésta llevó a la Revolución hasta donde llegó para, finalmente, perder su autoridad moral y política. Por tanto "es indudable que las izquierdas tendrían que purificarse o morir". Hoy, la categórica afirmación es tan válida como entonces y es el gran desafío para la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, como afirmó Cosío en 1946, el postcardenismo fue el ahogo moral de México, hoy registramos una situación similar pero más aguda. El posible retorno del PRI al poder pudiera administrar el problema, puesto que él lo creó, pero no lo resolverá. Necesitamos una opción auténtica, distinta, radical.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-3306024715772960514?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/3306024715772960514/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=3306024715772960514&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/3306024715772960514'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/3306024715772960514'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/07/las-crisis-de-mexico-la-de-1946-y-la-de.html' title='Las crisis de México, la de 1946 y la de ahora'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-8622347144240822585</id><published>2009-07-09T11:29:00.003-05:00</published><updated>2009-07-09T11:32:52.378-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 07'/><title type='text'>Vencieron ¿pero convencieron?</title><content type='html'>El desencanto con la democracia es común, lo que ya no es común es que la frustración lleve al ciudadano a abrir la puerta para el retorno al viejo sistema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguimos casi igual&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, pasó la elección intermedia y ya están electos seis nuevos gobernadores, aunque uno -Sonora- está en disputa, 500 nuevos diputados federales, los representantes en la Asamblea de la capital más un buen número de diputados locales y presidentes municipales. Los partidos ya tienen al grueso de "su gente" en sus puestos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo una auténtica sorpresa: en términos generales ya se preveía la caída del PRD y del PAN, y el triunfo del viejo PRI, aunque este último se dio con más enjundia de la esperada -"El PRI aplasta al Presidente", anunció el titular de un diario nacional (Milenio Diario, 6 de julio)-, con lo que una vez más se confirmó entre nosotros el dictum de William Faulkner cuando en Réquiem para una monja (1951) el novelista hizo decir a uno de sus personajes: "el pasado nunca muere. Ni siquiera es pasado". El México actual es faulkneriano: desde los 1940 la oposición ha hecho un buen número de intentos para superar el sistema priista vía elección, rebelión o movilización, pero hoy seguimos casi en lo mismo: el PRI y, sobre todo, su espíritu -la búsqueda del poder por el poder mismo- parecen dominar de nuevo nuestro horizonte político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los partidos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría se repartió entre la abstención (55 por ciento) y el voto anulado (5.8 por ciento), aunque sin efecto formal en la elección de gobernadores, alcaldes o congresistas. Con el apoyo explícito de una minoría de los ciudadanos (dos quintos del total) las dirigencias de los partidos seguirán recibiendo el gran subsidio público, los diputados cobrarán sus dietas, pronunciarán discursos, emitirán declaraciones y harán o modificarán leyes como si tuvieran efectivamente el respaldo entusiasta de la mayoría ciudadana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que hace a la posición de las nuevas autoridades electas y a la de la clase política en general, conviene recurrir a otro clásico. Esta vez a un español, a un vasco, a Miguel de Unamuno, filósofo y novelista que el 12 de octubre de 1936 en su calidad de rector de la Universidad de Salamanca se encontró en una situación límite: con la Guerra Civil en marcha, en el paraninfo de la universidad y en presencia de un franquista duro -el general Millán Astray-, los fascistas denunciaron a Cataluña y al País Vasco como parte de una anti-España a la que se debía extirpar por la fuerza. Unamuno reaccionó y la síntesis de su respuesta fue: "Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta; pero no convenceréis, porque convencer significa persuadir".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todas las salvedades del caso, lo mismo se le puede decir aquí y ahora a los partidos y a la clase política mexicana: vencieron y efectivamente están al frente de las estructuras de poder, pero en medio de un México polarizado y desmoralizado y muy lejos de haber convencido a sus conciudadanos -incluidos muchos de los que votaron- de su utilidad, capacidad y derecho a ser "los que mandan".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Hacia dónde y en qué condiciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la elección y el reacomodo relativo de las fuerzas partidistas -el PRI muy recuperado, el PAN disminuido y el PRD en un lejano tercer lugar-, la clase política tratará de volver a la "normalidad", es decir, a negociar el presupuesto, hacer cambios en la legislación electoral, administrar el día a día cada vez más mediocre y violento y confiar en que las fuerzas económicas internacionales (Estados Unidos) superen su actual crisis y de ahí surja la recuperación del PIB mexicano. Y así, mientras esperamos que el "factor externo" nos vuelva a insuflar vitalidad, los políticos y los administradores de lo público, que en lo individual tienen asegurada su confortable forma de vida, pueden concentrarse en los tres próximos años en su gran pugna de cara a la elección presidencial del 2012.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este escenario inercial, lo más probable es que el futuro inmediato resulte muy parecido al pasado inmediato y al presente. A lo más a que podríamos aspirar es a que la inseguridad no siga aumentando, a que la economía formal deje de hundirse, a que la economía informal absorba parte del desempleo creciente, a que las remesas no caigan más y que esos envíos de la diáspora mexicana más los programas asistenciales continúen paliando la pobreza aunque sin tocar sus raíces, a que la corrupción se mantenga pero evite llegar al escándalo, a que los caciques sindicales mantengan el orden en sus gremios y, en fin, a que la resignación y la preocupación por la salvación individual impidan que el grueso de los mexicanos se ocupen de la cosa pública, que no se movilicen para exigir y romper las inercias que nos impiden salir del círculo vicioso en que se ha convertido nuestro proceso político.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En relación con ese futuro inmediato hay varias incógnitas. El PRI, apoyado política y económicamente por sus 19 gobernadores va a tratar de negociar sus diferencias internas y preparar el camino de su candidato presidencial, que puede ser Enrique Peña Nieto pero también Beatriz Paredes o, incluso, Manlio Fabio Beltrones. El PAN, por su parte, va a tener que ocuparse de apoyar a su "jefe nato", a Felipe Calderón, que con esta derrota de mediados de sexenio corre el peligro de transformarse en un zombi político -un muerto viviente- que va a tener que hacer enormes concesiones a los priistas para negociar cualquier medida política fuera de la rutina e incluso la rutina misma. Si Fox trató de "cogobernar el cambio" con Roberto Madrazo, Felipe Calderón se verá obligado a "cogobernar la rutina" con las varias cabezas nacionales y locales del PRI y que buscarán dirigir la rutina como un largo preámbulo de su retorno a Palacio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la oposición de izquierda, lo importante será la medida en que el gran movimiento social que encabeza Andrés Manuel López Obrador (AMLO) logre afirmar y acrecentar sus raíces en el "México profundo". Para volver a la carga en 2012, el lopezobradorismo deberá aprender de sus errores políticos y de organización de seis años atrás. En cualquier caso, AMLO tendrá que enfrentar esa gran coalición de derecha que siempre preferirá el retorno del PRI a "Los Pinos" a cualquier intento por modificar la estructura social mexicana. Para los "poderes fácticos" el PRI en la Presidencia ofrece la seguridad que se desprende de una relación entre conocidos y, llegado el caso, volverá a intentar parar el movimiento social de AMLO "a como dé lugar".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los tres años por venir, el choque entre las fuerzas políticas legales se puede y se debe conducir por los imperfectos canales institucionales que existen. Izquierda y derecha saben que cualquier otra ruta entraña enormes peligros. Sin embargo, hay una fuerza creciente que cada vez se muestra más desafiante de la precaria institucionalidad y que, ella sí, es efectivamente el gran peligro político para México. Se trata del crimen organizado, ése que un estudio norteamericano ya definió como "narcoinsurgencia" (El Universal, 5 de julio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hace años se planteó con ánimo entre especulativo y socarrón la cuestión "1810, 1910, ¿2010?", nadie pensó que efectivamente en el aniversario del bicentenario y centenario del inicio de dos grandes movimientos armados que marcaron la historia mexicana el país estaría en medio de otra lucha entre las Fuerzas Armadas del gobierno por un lado y paramilitares fuertemente armados, financiados y organizados por los cárteles de la droga que desafían al orden establecido por medio de una eficaz combinación de corrupción y terror. Y lo peor es que no se vislumbra la salida militar o política de éste, nuestro laberinto del crimen organizado, construido a partir de decisiones tomadas hace decenios, justamente bajo los gobiernos priistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resultado de las elecciones intermedias de 2009 abre la posibilidad de tener al pasado como futuro. Una parte de la sociedad mexicana simplemente pareciera haber desistido de su interés por el cambio vía una derecha dura que resultó tan corrupta como la del pasado pero más ineficaz y más alejada del ciudadano común. Los electores priistas se han resignado al "más vale malo por conocido que bueno por conocer" y buscan refugio en un tipo de política que si bien se ha caracterizado por el autoritarismo y la corrupción, ha ofrecido un mínimo de seguridad y "profesionalismo" en la gestión de lo público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas condiciones, quien enfrenta el reto mayor es la izquierda real. Hoy y en los años por venir tendrá que enfrentar la oposición de la elite del poder -los grandes intereses creados- y el desaliento y desencanto de muchos mexicanos ante la oferta de un cambio de fondo. Sin embargo, ése es el camino que aún nos queda por intentar para superar la mediocridad e injusticia históricamente dominantes en nuestro país.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-8622347144240822585?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/8622347144240822585/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=8622347144240822585&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/8622347144240822585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/8622347144240822585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/07/vencieron-pero-convencieron.html' title='Vencieron ¿pero convencieron?'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-7173681279796399452</id><published>2009-07-02T11:34:00.002-05:00</published><updated>2009-07-02T11:38:26.353-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 07'/><title type='text'>El voto nulo o consecuencias de la inconsecuencia</title><content type='html'>El rechazo actual a la clase política viene de la desilusión del ejercicio democrático una vez que se logró la alternancia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El "Voto en Blanco" y la política negra&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gran cambio político del 2000 -el hipotético inicio de la consolidación de la democracia electoral- ha resultado básicamente un hecho inconsecuente: nada realmente sustantivo ha cambiado en la dirección esperada. Al contrario, por lo que hace al sentido de rumbo, confianza, crecimiento económico, gobernabilidad, seguridad, combate a la corrupción, confianza en las instituciones, calidad de la educación y otros temas similares estamos igual o peor que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La inconsecuencia del supuesto parteaguas del 2000 ya tiene consecuencias; una de ellas es el rechazo activo de una parte de los ciudadanos a la clase política usando su boleta electoral este 5 de julio para negarle su apoyo a todos los partidos registrados y dejar constancia de su total inconformidad con la situación existente. El objetivo de depositar la boleta en blanco, anularla o votar por un candidato sin registro es actuar dentro del marco institucional para hacer patente la ausencia de alternativas auténticas o, lo que es lo mismo, la falta de contenido real de la fórmula electoral. Se tratará, en cualquier caso, de un acto con claro contenido político aunque su significado está sujeto a su importancia cuantitativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el proceso político actual tuviera sentido -si el votante pudiera decidir entre programas realmente contrastantes y encarnados por políticos con carreras que confirmaran su honestidad y eficacia-, entonces el llamado a anular el voto, otorgarlo a un candidato sin registro o depositarlo en blanco, sería una estupidez, un sinsentido. Sin embargo, la innegable ineficacia, deshonestidad e impunidad de la actual clase política mexicana -existen excepciones notables pero son pocas y sistemáticamente neutralizadas por la mayoría dominante- son lo que hace que, pese a todo, el destino del voto de protesta sin referente partidista sea hoy el más digno y el menos malo de los posibles. Así de dañados nos encontramos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un voto que los partidos se ganaron a pulso &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que en los 1980 se inició la insurgencia electoral mexicana, la parte más viva y emprendedora de la ciudadanía empezó a imaginar que el voto, hasta entonces un instrumento históricamente deleznable frente a las posibilidades de la violencia y la revolución, había modificado su naturaleza y por fin la vía pacífica podría llegar a tener sentido, a tener consecuencias. El descalabro que fue el fraude salinista de 1988 no acabó con este sentimiento de esperanza, aunque sí lo hizo más realista. En los 1990 un grupo cada vez más numeroso de ciudadanos se entusiasmó con la posibilidad de estar viviendo y protagonizando un cambio histórico. Esta sensación de haber encontrado una razón de ser del ciudadano alcanzó su cima con la expulsión pacífica del PRI de "Los Pinos" en el año 2000. Sin embargo, muy pronto una parte del electorado se vio obligada a llegar a la conclusión de que su esperanza había vuelto a naufragar, que la clase política volvía a estar por debajo de las circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La razón de fondo de la actual desilusión ciudadana es el estancamiento e incluso el retroceso de lo que podría llamarse el proyecto mexicano. Y una de las fuentes de esa ausencia de horizontes es la incapacidad de los partidos de tomar en cuenta, de asumir como propios y transformar en políticas efectivas los intereses de la mayoría. Aunque los términos crisis y permanencia son, en principio, contradictorios, en muchos círculos domina la sensación que el país está sumergido en una "crisis permanente". Domina la sensación, por un lado, de que en el último cuarto de siglo el desarrollo material del país se ha estancado y, por el otro, de que una minoría abusiva ha prosperado de manera tan notoria que resulta obscena y, finalmente, de que hay una relación de causalidad entre lo uno y lo otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las razones más inmediatas y concretas del descontento prevalente está el sistema electoral. Las encuestas de opinión muestran que una mayoría de ciudadanos ve al sistema de partidos como un conjunto de organismos no confiables ni respetables. Desde la izquierda, el agravio es mayor por la negativa de las autoridades electorales, apoyadas por el grueso de los partidos y de los "poderes fácticos", de nulificar la elección del 2006 y ordenar su reposición como resultado de la interferencia ilegal y reconocida en el proceso electoral del presidente Vicente Fox y del Consejo Coordinador Empresarial. En el mismo sentido opera la negativa a proceder con el recuento de los sufragios para dar certeza a un resultado donde la diferencia entre el supuesto ganador y su rival más cercano fue de apenas medio punto porcentual y con muchos errores en las actas. La certidumbre de que en la actualidad los dados electorales están tan cargados como en el pasado se afirma al ver que la composición de la directiva del IFE se integra no con representantes de los ciudadanos sino de las dirigencias de los partidos o de feudos tan notables como el SNTE y que en el TEPJF sucede lo mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falla de la legitimidad &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienes ganaron en el 2000 el control de las estructuras del poder político decidieron mantener la Presidencia en 2006 bajo la divisa de "haiga sido como haiga sido". Consideraron entonces que "Los Pinos" bien valía los costos que implicaba primero el desafuero de Andrés Manuel López Obrador, el líder de la izquierda, luego una campaña electoral basada en el miedo y finalmente el desgaste de las instituciones electorales que hicieron de lado su supuesta neutralidad y privaron al proceso de su necesaria pulcritud y certidumbre en sus resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 2006 el tema de la legitimidad fue relegado a un plano secundario por los supuestos triunfadores de la contienda y lo mismo volvió a ocurrir en la lucha interna de un PRD ya muy polarizado por la derrota electoral. Sin embargo, es justamente ese tema de la legitimidad -de la ausencia de legitimidad en el sistema político- lo que ahora da sentido a la conducta de quienes rechazan al conjunto de los partidos y sus políticas. Mediante ese rechazo se pretende desaprobar la naturaleza misma del poder imperante y poner la base de otro donde la legitimidad tenga posibilidades de ser lo que siempre debió ser: su columna vertebral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tema de la legitimidad política es fundamental en cualquier sociedad y época. Todo ejercicio del poder necesita justificarse a los ojos de aquellos que están sujetos a sus dictados. Max Weber identificó tres formas históricas básicas de autoridad legítima: la tradicional, la carismática y la legal-racional. En los Estados modernos, esta última debe ser la dominante aunque no la única. Como bien lo señaló Seymour Martin Lipset -uno de los grandes politólogos del siglo XX- este tipo de legitimidad implica "que el sistema político imperante tiene la capacidad de engendrar y mantener la idea que las instituciones políticas existentes son las más apropiadas para la sociedad en cuestión" (Political Man: The Social Bases of Politics, 1963). Sin embargo, es justamente eso lo que no sucede hoy en México: nuestra estructura institucional es cuestionada por muchos y, de nuevo, las encuestas lo prueban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que simplemente echando una mirada a lo que nos rodea, se llega a la conclusión de que las instituciones, desde la Presidencia, pasando por la economía hasta llegar a las guarderías para niños de madres trabajadoras, están fallando de forma espectacular o trágica. Felipe Calderón pidió el voto definiéndose como "el presidente del empleo" pero con la caída de 8 por ciento del PIB lo que domina es el desempleo. La violencia relacionada con el crimen organizado no disminuye sino aumenta 67 por ciento respecto al mismo periodo que el año pasado. El director general de la Oficina de Naciones Unidas para la Droga y el Delito no ha vacilado en admitir que "México es un caso extraordinariamente violento y una situación sin par en el mundo" (El Universal, 25 y 30 de junio). Por su parte, el Banco Mundial, en su Indicador de Gobernabilidad Global 2009 reprobó a nuestro país en cuatro de los seis índices que lo forman: a) estabilidad política y ausencia de violencia, b) Estado de derecho, c) rendición de cuentas y participación ciudadana y d) control de corrupción. Sólo lo aprobó, y no por mucho, en: a) calidad regulatoria (calidad de la burocracia) y b) efectividad de gobierno (Reforma, 30 de junio). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Conclusión &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La próxima elección tendrá ganadores y perdedores formales. Sin embargo, los resultados de las urnas deberían de leerse e interpretarse a la luz de la abstención, de las diferentes modalidades del voto nulo y, sobre todo, de las fallas en la legitimidad del poder político como un todo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-7173681279796399452?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/7173681279796399452/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=7173681279796399452&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/7173681279796399452'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/7173681279796399452'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/07/el-voto-nulo-o-consecuencias-de-la.html' title='El voto nulo o consecuencias de la inconsecuencia'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-6746196276076208665</id><published>2009-06-25T14:49:00.002-05:00</published><updated>2009-06-25T14:54:13.107-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 06'/><title type='text'>El foxismo-panismo ¿fase superior del priismo?</title><content type='html'>En México el cambio ha sido más de forma que de contenido; aún no hay un régimen realmente nuevo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Definición&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La interrogante o propuesta que da título a esta columna la formuló un colega, José Luis Reyna, el pasado día 19 en un seminario donde se presentaron los cuatro tomos que forman Una historia contemporánea de México (Océano-Colegio de México, 2003-2009). La propuesta es una clara referencia a la famosa definición leninista del imperialismo como fase superior del capitalismo (1916). Obviamente, la caracterización de la naturaleza del actual sistema político mexicano como un tipo superior de priismo apela, en la forma, a nuestro sentido del humor, pero tiene un fondo muy serio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veamos más de cerca y con reflexión la definición sugerida por Reyna. Para empezar, supone, y con razón, que el foxismo no es sinónimo de panismo, y que pese a que han desembocado en lo mismo, para propósitos de análisis, conviene no subsumir al primero en el segundo. El foxismo fue una especie de populismo de derecha impulsado por el carisma de un personaje que se colgó del PAN para llegar al poder pero que también requirió y obtuvo otros apoyos. Los "Amigos de Fox", por ejemplo, fueron parte fundamental del foxismo inicial y aunque se trató de una fuerza de derecha, resultaron ser distintos del panismo. Por otro lado, bajo el lema del "voto útil", Fox apeló con éxito a los votantes independientes e incluso a antipanistas y simpatizantes de la izquierda, deseosos todos de poner fin al largo monopolio priista como una condición necesaria para proceder a introducir a México al auténtico pluralismo democrático. Con Felipe Calderón el elemento carismático desapareció por entero y ya fue el PAN propiamente dicho -el PAN duro- la fuerza que llegó a la Presidencia. Ahora bien, ese PAN que sustituyó al foxismo poco tenía que ver ya con el original, con el de Manuel Gómez Morin y sus "místicos del voto". El panismo contemporáneo, al que encarnan, además de Calderón, personajes como Diego Fernández de Cevallos y Germán Martínez, lo mismo que Manuel Espino o el desaparecido Juan Camilo Mouriño, es uno ya transformado por las "concertacesiones" con el gobierno de Carlos Salinas en los 1990 así como por el ejercicio del poder. Se trata de un partido que ha aprendido bien y a fondo cómo y para qué negociar con los priistas desde la oposición primero y desde el poder después y que, en el proceso, se fue haciendo cada vez más parecido al PRI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el capítulo publicado por Reyna en el tomo 3 de Una historia contemporánea de México -"El sistema político: cambios y vicisitudes"- se muestra que desde hace ya algunos años nuestro país cuenta con las condiciones mínimas necesarias para avanzar en la construcción de una efectiva democracia política, pero que para empezar a andar ese camino con paso firme es necesario -en realidad indispensable- proceder a desmantelar la vieja estructura autoritaria. Sin embargo, eso es justamente lo que no ha sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El foxismo y el panismo llevan ya más de ocho años ejerciendo el poder desde la Presidencia, en varios estados y un buen número de municipios, pero ni el uno ni el otro han mostrado auténtica disposición a abatir el viejo arreglo. Al contrario, lo encontraron conveniente a punto que más bien pareciera que el proyecto de ambos -y ésta es su coincidencia fundamental- es remozarlo por la vía de la alternancia entre PRI y PAN y de un cambio en el discurso, pero sin tocar el arreglo fundamental, el heredado, salvo por lo que toca al viejo arreglo del PRI con el narcotráfico. En enero de 1989 Salinas buscó "ganar la Presidencia desde la Presidencia": usar al Ejército para dar un golpe espectacular a un viejo cacicazgo sindical -el petrolero-, para luego volverlo a recrear a su imagen y semejanza. Calderón decidió hacer algo parecido en diciembre del 2006 pero de una manera mucho más arriesgada: usar al Ejército para declararle "la guerra" al narcotráfico; la moneda calderonista aún está en el aire pues en su caso no ha logrado el equivalente del "Quinazo". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambiar la forma sin tocar el contenido &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy ya no vivimos bajo el signo de un "sistema de partido" sino que tenemos un sistema de partidos, cuya forma no es muy distinta de la que es común en muchas democracias efectivas: dos partidos grandes, uno mediano y cinco pequeños más algunos regionales. Como consecuencia de ese cambio, se modificó de manera sustantiva la característica distintiva del viejo régimen priista: la gran concentración del poder en manos del Presidente. Esta transformación se inició en la fase final del priismo clásico. Como bien lo muestran Rogelio Hernández, Luisa Béjar o Arturo Alvarado, en otros tantos capítulos de la obra sobre el México contemporáneo ya citada, y que fijan la atención en los cambios en las arenas de los partidos, los gobiernos estatales, el federalismo, los congresos y los municipios. Las reformas administrativas y los cambios económicos de los 1980 y 1990 fueron el arranque de la migración de una parte del poder histórico de la Presidencia hacia los partidos, gobiernos estatales, municipales y los congresos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, ¿esas modificaciones de las formas en el ejercicio del poder han significado, también, un cambio en sus contenidos? Aquí la respuesta tiene que ser: no mucho. El sistema electoral está lejos de ser transparente y sin manipulación. En un buen número de estados, el PRI sigue aumentando cuentas a su rosario de años de dominio ininterrumpido sobre el Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial: en Veracruz, Puebla, estado de México, Oaxaca y muchos más, ese monopolio ya ha cumplido 80 años y va por más. La relación entre el gobierno federal y los grandes cacicazgos sindicales -SNTE, STPRM, CTM- es hoy tan estrecha o más que en la época priista. La muy buena asociación que el priismo post-revolucionario estableció con el gran capital fue reforzada durante el salinismo y hoy se mantiene a ese nivel, no en balde, por ejemplo, el Consejo Coordinador Empresarial rompió en el 2006 la legalidad con tal de apoyar de manera efectiva a Felipe Calderón en el momento electoral crucial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La corrupción es un campo donde se esperaba un cambio natural y sustantivo al ocurrir la transferencia de poder del priismo al foxismo-panismo, pero no fue el caso. Desde la persistencia de monopolios o cuasimonopolios a pesar de su prohibición constitucional hasta el tráfico de influencias, los contratos inflados entre gobierno y proveedores pasando por las tristemente célebres subrogaciones sin control efectivo y la omnipresente cooptación de autoridades por el crimen organizado, el lavado de dinero o la trata de personas. Y la lista puede seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La impunidad, característica central del régimen autoritario priista, era otra de las arenas donde se suponía que era posible y obligado el cambio de fondo. Sin embargo, ningún "pez gordo" cayó durante el foxismo ni después. Obviamente el respeto a los derechos humanos fue letra muerta en el régimen que nos dio la "Federal de Seguridad", el 68 y el 71 -entre otros- y que se empeñó en "guerras sucias" contra sus enemigos armados, desde los cristeros hasta los neozapatistas. Sin embargo, la situación no ha cambiado mucho desde el 2000 hasta nuestros días, como lo demuestran las acciones y juicios injustos contra dirigentes de la APPO o de Atenco o con activistas como Lydia Cacho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El campo más importante en la medición de los efectos del juego político en el mundo del ciudadano promedio es el social, el de la distribución de los costos y los beneficios de las actividades productivas. Echando mano de los cálculos sobre la distribución del ingreso monetario en los hogares mexicanos elaborados por Gerardo Esquivel -"The Dynamics of Income Inequality in Mexico since NAFTA" (PNUD, 2009)-, se puede constatar que la desigualdad social se acentuó en nuestro país a partir de la crisis del modelo económico a inicios de los años ochenta del siglo pasado y que luego disminuyó, pero sólo para volver a tener casi la misma forma que cuando el priismo clásico entró en crisis al final del gobierno de José López Portillo. Veamos las cifras; en 1984 el ingreso del 10% de los hogares más ricos equivalía a 31.9 veces el del 10% de los más pobres, pero en 1998 la cifra aumentó a ¡54.8 veces! Ahora bien, para el final del foxismo, en 2006, ese 10% de los hogares más afortunados disponían de un ingreso "sólo" 34.3 veces mayor que el del 10% de los más pobres. Esto significa que, en materia de distribución del ingreso, tras un periplo de más de 20 años, apenas si logramos retornar a donde estábamos en la etapa final del priismo clásico. Recordando un título de Shakespeare, el cambio político en México pareciera haber sido "mucho ruido y pocas nueces".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-6746196276076208665?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/6746196276076208665/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=6746196276076208665&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6746196276076208665'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6746196276076208665'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/06/el-foxismo-panismo-fase-superior-del.html' title='El foxismo-panismo ¿fase superior del priismo?'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-611993977588540590</id><published>2009-06-18T12:24:00.002-05:00</published><updated>2009-06-18T12:35:27.509-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 06'/><title type='text'>Fallido</title><content type='html'>Lo que ha fallado no es sólo el Estado, sino el régimen y el proyecto mismo que da sentido a la comunidad nacional&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indicadores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es obvio que han estado fallando de manera sistemática muchas cosas en México. De seguir por donde vamos, el resultado es tan predecible como inaceptable: una nueva pérdida de la oportunidad histórica, al estilo de lo ocurrido entre los 1810 y los 1870. Indicadores del mal camino que llevamos sobran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La guerra contra el crimen organizado es hoy el centro de la agenda del gobierno pero cada vez más el conflicto se parece en su desarrollo al que hace 80 años tuvieron el gobierno y los cristeros: ninguno de los bandos pudo imponerse de manera contundente y al final todo quedó como al inicio sólo que con un montón de horrores y vidas segadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de 1994, el Tratado de Libre Comercio de la América del Norte aumentó notablemente las exportaciones mexicanas pero no hizo crecer mucho la economía en su conjunto y finalmente no pudo evitar la desindustrialización del país: hoy México es, en términos relativos, un país menos industrializado de lo que era hace 20 años. Y lo que es peor, en el último cuarto de siglo el crecimiento real del PIB es de los más bajos en América Latina y este año puede caer entre 6 y 8 por ciento. Desde fines de los 1970 el país dejó de reservar para sí su petróleo y volvió a ser proveedor para el exterior de un recurso natural estratégico y no renovable. Pero esa exportación sólo se ha traducido en gasto burocrático, en paliativos de los efectos de la pobreza y, sobre todo, en sustituto de una reforma fiscal auténtica. La renta petrolera no ha dejado inversiones significativas para el bienestar futuro del grueso de los mexicanos. La privatización y subrogación de los servicios del Estado han desembocado en monopolización o disminución de la calidad de esos servicios a la vez que la supuesta lógica del mercado -objetivo teórico del proceso- se ha visto distorsionada por los efectos de la corrupción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La democracia electoral tiene apenas nueve años de funcionar, consume recursos fiscales excesivos y ya está sumida en una crisis de credibilidad. Existe un sistema de partidos pero sus componentes, hinchados de dinero público, naufragan en un mar de ilegitimidad proveniente de su ineficacia, alto costo y falta de representatividad. La importancia que ha adquirido en las últimas semanas una campaña a favor del voto en blanco, nulo o por candidatos sin registro es la medida de la desilusión ciudadana, en particular de los jóvenes, con los partidos y la clase política. Y la lista de indicadores del mal rumbo que lleva el país se puede alargar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nivel &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿En qué plano se encuentra la acumulación de elementos que componen lo fallido del México actual? ¿En el de la clase política, del gobierno, del régimen, del Estado o de plano del proyecto nacional mismo? En realidad, todo apunta a una bancarrota sistémica que, por tanto, abarca todos los niveles mencionados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El proyecto nacional, es decir el conjunto de grandes ideas motrices que le dan sentido histórico a la comunidad nacional, a la acción cotidiana de ciudadanos, líderes e instituciones, simplemente no existe. Nadie lo ha reformulado de manera efectiva después del rápido fracaso del neoliberalismo salinista que, a su vez, no fue otra cosa que diluir y subordinar el proyecto mexicano al norteamericano. El dejar que, en una sociedad terriblemente desigual, las supuestas fuerzas impersonales del mercado global decidan quién, dónde, cuándo y cómo se distribuyan, se inviertan o se consuman los recursos económicos ha sido el equivalente a abandonar, en beneficio de unos cuantos, la aspiración histórica colectiva de un desarrollo justo y con autonomía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin un proyecto propio y efectivo de largo plazo, el régimen político ha quedado un tanto a la deriva. Por régimen se entiende aquí el conjunto de valores e instituciones que regulan la lucha y el ejercicio del poder. Se supone que vivimos en un régimen presidencial y democrático. Sin embargo, un poder caciquil sindical como el de Elba Esther Gordillo y su Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se hace cargo lo mismo de la Secretaría de Educación y de su política educativa, que del ISSSTE o de la Lotería Nacional. Justamente por transferencias de poder como ésta queda claro que son poderes fácticos y no la Presidencia quienes definen al régimen. Igualmente, al declarar Felipe Calderón en 2006 que "haiga sido como haiga sido" él ganó la contienda presidencial, se hace patente que no son ya los valores democráticos los que hacen latir el corazón del régimen. Y qué decir de las instituciones y la democracia si en una elección tan cerrada como la de 2006 el IFE se negó a recontar los votos a pesar de que las inconsistencias en las boletas electorales arrojaron un número mayor que la diferencia oficial de votos recibidos por Calderón y su rival, Andrés Manuel López Obrador. Desde luego que también entra en esta descomposición institucional el Tribunal Electoral, que por un lado reconoció la falta grave en materia de imparcialidad del presidente Vicente Fox en 2006, pero acto seguido se declaró incapaz de encontrar remedio a una falla que reconoció mayúscula.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación está igualmente malograda por lo que se refiere al Estado mismo, es decir, al conjunto de instituciones que dentro de un territorio delimitado organizan la dominación, en nombre del interés general, y con el respaldo que les da su control sobre los medios de la violencia. Por un lado, el Ejército -el centro del monopolio estatal de la supuesta "violencia legítima"- se encuentra una y otra vez en lucha abierta con policías locales como resultado del enorme poder de corrupción que ejerce el crimen organizado. Un resultado de ésa y otras contradicciones que impiden al Estado enfrentar con eficacia a los productores de la "renta criminal" es que un líder político del municipio más rico del país y miembro de la elite del poder de Nuevo León -Mauricio Fernández Garza, candidato panista a la alcaldía de San Pedro Garza García- admitió hace poco ante un grupo de sus pares que la clave para mantener la tranquilidad en zonas como la que él pretende gobernar no está en la acción de las instituciones del Estado, sino en llegar a un acuerdo con los grupos criminales que, de tiempo atrás, ya viven en medio de las clases poderosas y también demandan zonas de tranquilidad para sus familias: los narcotraficantes (El Universal con datos de Reporte Índigo, 12 de junio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un largo reportaje aparecido en Le Monde diplomatique, México (junio), David González y Jean-François Boyer documentan la imposibilidad del Estado de garantizar la seguridad de los periodistas de Tamaulipas, los cuales simplemente no pueden publicar nada que disguste a los dirigentes del cártel del Golfo, al punto que la prensa local ha eliminado de su vocabulario términos como "cártel del Golfo", "Zetas" o "crimen organizado" para no irritar a los aludidos. La ley que impera en ese estado ya no es la del Estado Mexicano ni la del "Estado Libre y Soberano de Tamaulipas", sino aquella impuesta por los narcotraficantes que, entre el 2000 y el 2009 han asesinado entre nueve y 11 comunicadores, dependiendo de la fuente consultada. Como sea, actualmente el crimen organizado es tan organizado en Tamaulipas que ya cuenta con un representante dentro de casi todos los periódicos locales y ese personaje es consultado por el editor al momento de decidir si una noticia se debe o no publicar. En temas de narcotráfico, la censura sobre la prensa tamaulipeca es hoy tan o más efectiva que esa que ejercía Gobernación o los gobernadores en materia política en la época del supuesto "antiguo régimen", el autoritario priista. Como bien lo señalara en Nuevo León Mauricio Fernández, si se quiere vivir en paz en Tamaulipas, el ciudadano no debe obedecer tanto a la autoridad formal sino a esa que cada vez gana más espacios: a "La Compañía", que es como los narcos exigen que se les llame en ese estado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desánimo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mediocridad material y espiritual que hoy caracteriza a nuestro país es lo que le da el tono de marcado desánimo a la época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cortedad de miras y corrupción de la clase política, la mediocridad de la elite del poder nos hicieron perder la oportunidad de renovación que se abrió con el cambio político del 2000, y eso condujo al desánimo de hoy. Ningún dedo de Dios escribió nuestro destino. Estamos obligados a demostrarnos que no nos merecemos el sistema de autoridad que tenemos, a repensar de manera radical nuestro modelo de desarrollo y hacer de nuestro siguiente encuentro fundamental con las urnas, que ya no puede ser el de ahora sino el del 2012, la nueva gran oportunidad de cambiar de dirigentes y rumbo. De lo contrario el fracaso se convertirá en crónico.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-611993977588540590?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/611993977588540590/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=611993977588540590&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/611993977588540590'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/611993977588540590'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/06/fallido.html' title='Fallido'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-6978724181430281089</id><published>2009-06-11T14:10:00.003-05:00</published><updated>2009-06-11T14:19:56.749-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 06'/><title type='text'>El voto sin partido o cómo usar la crisis</title><content type='html'>No aceptar nada de lo que la clase política nos ofrece es poner a esa clase en su justo sitio&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se va a echar de menos la presencia de Javier Wimer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Razón&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una buena razón para ir a las urnas el próximo mes pero sin darle el voto a un partido, la resume un titular: "La clase política contra el voto nulo. Las dirigencias partidistas califican de peligroso el sufragio en blanco" (El Universal, 5 de junio). Para aquellos ciudadanos más que insatisfechos con la actual clase política y sus partidos -de todos sus partidos-, la irritación de la elite del poder -políticos, empresarios, Iglesia Católica, etcétera- ante la idea de anular el voto o mejor aún, dárselo a un personaje sin registro usando para ello la casilla en blanco de las boletas, es todo un incentivo para seguir adelante con ese propósito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oportunidad &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El título de esta columna está inspirado en una propuesta que se le atribuye a Rahm Emanuel, el astuto y realista jefe de Gabinete del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. La gran crisis económica y política que Obama heredó de la administración de George W.Bush, dentro de la calamidad que era, tenía un lado bueno: facilitaba reencauzar el desarrollo general del país. El estado de emergencia económica, el fracaso de la invasión de Iraq y el triunfo electoral de los demócratas habían destruido buena parte de los argumentos y capacidades de las fuerzas conservadoras que se oponían a una reestructuración a fondo del sector financiero, a un cambio en el unilateralismo que dominaba la política exterior de Washington, a proteger de manera efectiva al medio ambiente, a una redistribución más justa del ingreso, a una mejora a fondo del sistema educativo, a un mayor gasto en ciencia y tecnología, etcétera. Así, la crisis era o podía ser la vía para deshacerse de lo malhecho e iniciar su reconstrucción. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La(s) crisis &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En términos relativos, en México tenemos una crisis más profunda que la norteamericana. Nuestra crisis general lleva decenios y se compone de una gama de atolladeros sin salida fácil, de fracasos rotundos. Para empezar está el económico, que lleva ya un cuarto de siglo y que, a su vez, puede subdividirse en laboral, financiero, industrial, agrícola, fiscal, turístico, etcétera; seguido por el de seguridad, de representación política, de impartición de justicia, el educativo y finalmente, englobándolos y resultado de todos, el atasco moral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo mismo las encuestas que la experiencia individual, muestran que en el México actual hay una buena cantidad de ciudadanos insatisfechos -algunos muy insatisfechos-, con el estado que guarda nuestra vida pública, que se sienten encolerizados por la persistencia de la corrupción a todos los niveles, desde la ventanilla hasta la Presidencia, defraudados por la forma en que se llevó a cabo la última elección presidencial, burlados por el comportamiento de cada uno de los partidos políticos y por la no representatividad del sistema en su conjunto, decepcionados con todas y cada una de las instituciones que se supone regulan la vida partidaria y defienden la legalidad del voto -IFE, Trife, FEPADE, los institutos electorales estatales-, irritados con la forma en que se comportan los supuestos representantes populares -los legisladores locales y federales-, desesperados por la ineficacia de las burocracias, temerosos y contrariados por la imposibilidad de contar con una adecuada protección policiaca, desalentados por la ausencia de un proyecto nacional y por la pérdida de oportunidades al tiempo que países como China, India o Brasil parecen dirigirse con confianza a un mejor futuro. Todo este conjunto de inconformidades y más caracterizan la crisis actual mexicana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una oportunidad de pasar simbólicamente la factura a unas elites prepotentes, corruptas e irresponsables &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para hacer de una gran crisis una gran oportunidad de reconstrucción se necesita lo que hoy tiene Estados Unidos pero de lo que México carece: un liderazgo con poder, con un gran proyecto, con una visión generosa, con enorme legitimidad, respaldado por un gabinete seleccionado de entre los mejores y por un partido -el Demócrata- que ganó claramente la mayoría en las urnas y no como resultado de una campaña de miedo -esa corrió a cargo de sus adversarios- sino de una propuesta imaginativa para rediseñar el capitalismo norteamericano sometiéndolo a reglas, poniéndole límites a las fuerzas del mercado y reviviendo el papel del Estado en beneficio de la mayoría, al estilo de Franklin D. Roosevelt hace poco más de 70 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy en México, simplemente no existe ninguna de esas condiciones. Ningún partido registrado, de izquierda, centro o derecha, tiene un liderazgo que esté mínimamente a la altura de las circunstancias. Todas las oligarquías partidistas son notables por su mediocridad moral e intelectual, su voracidad y corrupción. Sin embargo, forzados por un calendario implacable e ineludible, esa clase política dividida en tres grandes partidos -con un grupo de rémoras- tiene que convocar a la ciudadanía para que, en las urnas, emita un juicio sobre el resultado de sus acciones, sobre los frutos de su conducta tanto reciente como histórica. Se trata, pues, de un México convocado a elecciones intermedias en medio del desastre y del desánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es ahí donde los ciudadanos podemos tener una oportunidad de emitir una evaluación, de deslegitimar un arreglo cupular trágico y pasar así una factura, aunque sea simbólica, a las elites políticas y del poder e intentar abrir una brecha por donde, más adelante y con mayor esfuerzo, pueda introducirse el cambio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El verdadero voto de castigo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este momento, las urnas no le ofrecen al ciudadano eso que constituye el sentido mínimo de la democracia electoral: la posibilidad de elegir entre proyectos realmente alternativos. El PRI se mantiene básicamente fiel a su esencia oportunista original: tiene intereses no ideología y ni siquiera ha cambiado al grueso de sus cuadros dirigentes. Y cuando aparecen líderes jóvenes, éstos resultan ser, en su esencia, una copia casi fiel de sus ancestros. Un buen ejemplo es el caso del gobernador del estado de México, formado en la escuela de Isidro Fabela, continuada por Carlos Hank González y seguida sin cambio hasta Arturo Montiel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el sexenio de Miguel Alemán el PRI se escoró a la derecha y justo cuando adoptó el neoliberalismo como proyecto a fines de los 1980, se encontró con la posibilidad de forjar una gran alianza con un PAN que había nacido en la derecha. En esas circunstancias, PRI y PAN trocaron características y papeles: a cambio de un apoyo indispensable tras el desastre de la elección de 1988, el PRI integró al PAN al círculo del poder y ya una vez ahí y por la vía de la negociación, el PAN dejó fuera su compromiso histórico con la democracia y la honestidad administrativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, la izquierda, tras la enorme frustración producto de dos derrotas a la mala en las urnas, llevó sus divisiones originales a sus últimas consecuencias en medio de una guerra interna dominada por la pasión fratricida. En esa lucha, el ala más "negociadora" o "moderna" contó con la simpatía y ayuda del gobierno, de los medios de comunicación, y de toda la gama de intereses que conformaron el gran frente antilopezobradorista del 2006. En esas condiciones, el PRD dejó de ser opción para quedar simplemente en una burocracia más, alimentada por los subsidios que dispensa el IFE, y que no se distingue en nada sustantivo de las del PRI y el PAN excepto por tener una cuota de poder menor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacer?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solución de fondo es una nueva fuerza electoral pero en la coyuntura actual sólo queda el rechazo al arreglo existente. La mejor vía no es la abstención electoral porque se confunde con la simple desidia e indiferencia. Hay que mostrar voluntad yendo a las urnas y demandar lo que aún no existe: una auténtica opción. Una forma de hacerlo es votando en blanco o anulando el voto. Desde que en 1997 los votos más o menos se cuentan, este voto promedia el 2.76 por ciento; cualquier porcentaje que supere la cifra anterior sería un claro indicador de protesta. Otra posibilidad aún mejor es hacer uso del espacio en blanco de la boleta y poner ahí, de puño y letra, el nombre de un personaje real o ficticio que encarne nuestra esperanza o frustración; la autoridad electoral está obligada a registrarlo y dejar constancia que no fue una equivocación del votante sino un acto consciente de rechazo a la calidad de la vida política mexicana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actuar el 5 de julio de manera contraria a lo que nos pide la elite del poder mexicana podría ser un paso, modesto si se quiere, en la deslegitimación de un sistema partidista que no cumple con su función y, por eso mismo y si hay suerte, una oportunidad para empezar la construcción, de nuevo y desde abajo, de algo mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-6978724181430281089?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/6978724181430281089/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=6978724181430281089&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6978724181430281089'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/6978724181430281089'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/06/el-voto-sin-partido-o-como-usar-la.html' title='El voto sin partido o cómo usar la crisis'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-4080773534417561364</id><published>2009-06-04T13:33:00.004-05:00</published><updated>2009-06-04T13:38:12.356-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 06'/><title type='text'>Poderes tras el trono</title><content type='html'>La existencia de "poderes tras el trono" es un indicador más de la debilidad institucional de nuestra política&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El contenido del concepto "el poder tras el trono" es tan viejo como la política misma. Se refiere a la persona o grupo que sin tener un cargo de autoridad formal -sin sus prerrogativas y responsabilidades- es quien, en la práctica, toma las decisiones, ejerce el poder y recibe sus beneficios. Un ejemplo clásico es el cardenal-duque de Richelieu, el fraile capuchino que fue primer ministro de Luis XIII en la Francia del siglo XVII. Richelieu jugó un papel mayor al de primer ministro: influyó en la toma de decisiones al punto de ser él, y no el rey, el verdadero hacedor de la política del Estado francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el tema de los poderes formales y reales en la política mexicana viene al caso por el papel que ha desempeñado el ex presidente Carlos Salinas de Gortari a partir de su retorno de esa especie de exilio que se impuso o le impusieron durante el gobierno de Ernesto Zedillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En varias ocasiones, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) ha sostenido que Salinas fue personaje central en la maquinación para impedir que él, en tanto candidato de la izquierda y favorito en las encuestas, triunfara en la elección del 2006. De acuerdo con AMLO, Salinas sigue siendo uno de "los que mandan" en México. Por su parte, Carlos Ahumada, el ex contratista del gobierno capitalino, describe al detalle en el libro Derecho de réplica, la manera en que Salinas intervino en 2004 para lograr que las videograbaciones hechas por Ahumada al momento de entregar dinero a personas cercanas a AMLO llegaran al gobierno, a Televisa y se difundieran de manera que lograran hacer el mayor daño a la imagen de AMLO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las últimas semanas los medios -ver, por ejemplo, Reporte Índigo- documentaron la forma como Salinas movió a los suyos dentro del PRI para hacer que el ex presidente Miguel de la Madrid, aduciendo una supuesta incapacidad mental, se retractara públicamente de lo que había declarado a Carmen Aristegui en torno a Salinas y sus hermanos: su falta de honradez en el manejo de los recursos públicos durante el sexenio 1988-1994 y sus posibles ligas con el narcotráfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si fijamos la vista en las élites, una buena parte de la historia política mundial puede explicarse vía la influencia de "poderes tras el trono", a veces como simple resultado de su cercanía al personaje en posición de mando -esposas, amantes o amigos con derecho de picaporte-, reforzada por la mezcla de carácter fuerte del influyente y débil del influido. Así, las grandes decisiones de Justiniano encaminadas a recrear desde Bizancio la grandeza del Imperio Romano en el siglo VI no se entienden si se hace a un lado la influencia que sobre el emperador tuvo Teodora, su dura y astuta esposa. En el siglo pasado, un ejemplo de la cónyuge que asumió el papel de tomadora de decisiones políticas, es Edith Bolling Galt, esposa del presidente norteamericano Woodrow Wilson en la etapa final de su gobierno (1919-1921), especialmente cuando el mandatario quedó recluido, como resultado de un mal cardiaco. A una escala mucho más baja, sin tomar en cuenta la influencia de su esposa, Marta Sahagún, tampoco es posible entender a cabalidad la forma tan irresponsable y mezquina como Vicente Fox desperdició la oportunidad histórica que tuvo de cambiar el carácter de la política mexicana a partir de su triunfo en la elección presidencial del 2000. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra tradición &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siglo XIX mexicano hay abundancia de "poderes tras el trono" justo porque la vida institucional era precaria en extremo. En realidad, la capacidad de ciertos caciques de ejercer poder sin estar investidos formalmente con el manto de la autoridad es un indicador del pobre desarrollo político mexicano de la época. Para empezar, está el caso del ministro norteamericano Joel R. Poinsett, que se convirtió en el líder de la logia yorquina mexicana -el "partido popular"- y su influencia llegó al punto que fue necesario su retiro en 1829. Desde luego, el general Antonio López de Santa Anna pudo, en ocasiones, dejar la Presidencia y el mando del Ejército y retirarse a su hacienda "Manga de Clavo" en Veracruz y desde ahí mantenerse como el verdadero amo del país (en la medida en que había país y que éste permitía algún tipo de amo). Sólo la rebelión de Ayutla pudo sacarle de nuestra historia. A mediados de ese siglo, Mariano Riva Palacio fue el factotum político del estado de México por casi un cuarto de siglo; dos veces fungió como gobernador, pero cuando no lo era siguió ejerciendo el poder. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Porfiriato &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue durante el liberalismo maduro -el Porfiriato- cuando las instituciones del Estado mexicano dejaron de ser meras entelequias para convertirse en marcos más o menos organizadores de la sociedad. Sin embargo, los "poderes tras el trono" de carácter caciquil se mantuvieron. Por ejemplo, en el norte del país los generales Gerónimo Treviño, Francisco Naranjo o Bernardo Reyes ejercieron una influencia que fue siempre más allá de sus cargos formales al punto de subordinar a varios gobernadores de "estados libres y soberanos". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Revolución &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante la guerra civil, cada caudillo ejerció el poder que le permitieron sus armas. Iniciada la institucionalización, la situación cambió pero más en el papel que en la realidad. En el gobierno de Plutarco Elías Calles (1924-1928), la sombra del gran caudillo, Álvaro Obregón, se proyectó al punto de opacar al Presidente y crear una diarquía. Tras el asesinato de Obregón como Presidente electo en 1928, Calles reintrodujo el principio de la "no reelección" y cumplió escrupulosamente con sus términos formales, pero a nadie escapó que el verdadero centro de poder en México no era el Presidente en turno -de Emilio Portes Gil a Abelardo Rodríguez- sino el creador del gran partido oficial (PNR) y "Jefe Máximo de la Revolución Mexicana", es decir, Calles. Sólo cuando, en 1936, el presidente Lázaro Cárdenas expropió al expropiador su capacidad de decidir sobre los asuntos del gobierno, el poder formal y el real volvieron a ser casi equivalentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La autonomía sexenal &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ex presidentes, Cárdenas y en menor medida Miguel Alemán, también proyectaron sombra sobre sus sucesores, pero ya nunca con la intensidad que lo había hecho Calles. A partir de 1940 se logró eso que Porfirio Muñoz Ledo llamó la "autonomía sexenal" del Presidente en turno. Sin embargo, a nivel local persistieron "poderes tras el trono". Ésos fueron los casos, entre otros, de Gonzalo N. Santos en San Luis Potosí o más tarde de Joaquín Hernández Galicia La Quina en la región petrolera del Golfo. Ellos, y otros como ellos, subsistieron en tanto no estorbaran al poder presidencial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La situación actual &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir del 2000, al concluir el priato a nivel nacional e iniciarse el panato, la pérdida relativa del poder presidencial se convirtió en un juego suma cero y parte del gran poder que había ejercido la Presidencia autoritaria abandonó "Los Pinos" y migró a otras zonas y no precisamente ciudadanas. Fue así que los "poderes tras el trono" volvieron por sus fueros. Uno de ellos, como ya se señaló, es Carlos Salinas, jefe de facto de una parte del PRI y con quien están en deuda otros partidos, empresarios de altos vuelos, dirigentes religiosos o sindicales, intelectuales y, sin duda, los dos últimos presidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es ésta la única fuerza que desborda hoy el marco institucional. La maestra Elba Esther Gordillo, líder indiscutible del poderoso SNTE, es otro notorio "poder tras el trono", pues ella es el actor dominante en la Secretaría de Educación, en el Partido Nueva Alianza o en zonas del PRI y del IFE, entre otras. Difícil pensar que en Pemex se puedan tomar decisiones como la construcción de una nueva refinería sin tener la anuencia del líder del SNTPRM, Carlos Romero Deschamps. La misma situación se repite en materia de la legislación sobre radio y televisión; en su momento, la llamada "Ley Televisa" pasó tal y como las dos grandes televisoras privadas quisieron y no como lo hubiera determinado una libre discusión y voluntad de los supuestos representantes de la "soberanía nacional" en el Congreso. Finalmente, si se confirman las causas que llevaron al arraigo de una decena de presidentes municipales en Michoacán, entonces quedaría claro que es el crimen organizado y no la autoridad electa quien realmente maneja la cosa pública en algunas estructuras que forman la base de la organización política mexicana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En materia de responsabilidad política no estamos de regreso al siglo XIX, pero tampoco estamos donde podríamos y deberíamos estar: hoy nos sobran muchos "poderes tras el trono".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-4080773534417561364?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/4080773534417561364/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=4080773534417561364&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4080773534417561364'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4080773534417561364'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/06/poderes-tras-el-trono.html' title='Poderes tras el trono'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-581302486676702822</id><published>2009-05-28T11:09:00.002-05:00</published><updated>2009-05-28T11:12:35.041-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 05'/><title type='text'>Un país de los pocos</title><content type='html'>México sigue siendo un país de millones dominado por los intereses de un puñado, igual que en 1810 y 1910. Conviene sacar en eso una conclusión&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un tema que nos definió de origen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un artículo sobre Carlos Slim que aparecerá en The New Yorker (1o. de junio) Lawrence Wright cita a un corresponsal de The New York Times que, al saber del préstamo por 250 millones de dólares que el magnate mexicano acababa de hacer (enero, 2009) a su periódico -y de las duras condiciones impuestas por Slim al prestigiado pero endeudado diario-, se pregunta si a esa venerable empresa periodística le convenía asociarse con "un monopolista consumado" como Slim. Wright aprovecha la observación para definir al fundador del Grupo Carso como algo más que un monopolista: "nadie en la historia moderna ha dominado una economía de las dimensiones de México -un país de ciento diez millones de habitantes con un ingreso per capita superior a los diez mil dólares- como lo ha hecho Carlos Slim".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ingeniero mexicano de origen libanés es el eslabón más reciente -y el más notable- de una cadena de personajes similares que viene de muy atrás. En realidad, una manera de resumir la historia de México -lo mismo política que económica, social o cultural- es la narración de lo sucedido en un país que siempre ha sido posesión efectiva de un puñado. Desde que hay memoria histórica, a nuestra sociedad se le puede definir como una estructura de poder diseñada para organizar y explotar la desigualdad social extrema. Y esta definición es válida lo mismo para el periodo indígena que para el colonial, el independiente o el actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el pasado profundo, el dominio de los muchos por los muy pocos fue aceptado como natural, como legítimo, pero a partir de la independencia cada vez menos. Esa pérdida progresiva de legitimidad del poder de las minorías en un país estructurado de siglos por y para beneficio de los pocos, es lo que en gran medida explica la dinámica de la historia política de México en su etapa nacional. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bicentenario y centenario &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La propuesta de celebrar el año entrante el bicentenario del inicio de la insurrección de independencia de México y el centenario de la que derrocó la dictadura de Porfirio Díaz representa un problema para nuestra élite del poder. El sentido profundo de ambos acontecimientos -estallidos justos de violencia social- fue el rechazo de los sectores mayoritarios a la permanencia de su estatus como eternos explotados, como meros objetos cuya única razón de ser era el servicio a unos supuestos "superiores naturales". Seguramente es por eso que hoy la maquinaria burocrática encargada de la "celebración" de dichas insurrecciones tiene el perfil más bajo posible. Y es que exaltar el espíritu de rebeldía de los muchos contra los pocos no cuadra bien con los que manejan el poder en el México actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es frecuente en la plática informal escuchar la pregunta (¿el deseo?) de que quizá la magia del número 10 se vuelva repetir en este siglo: "1810, 1910, y ¿2010?". Por un lado, razones sobran para que el mexicano normal considere que siguen presentes en el México actual motivos como los que llevaron a los estallidos que pronto celebraremos. Por el otro, lo probable es que el 2010 pasará a nuestra historia como el año en que simplemente se ahondó la actual crisis económica, social y política y no como el que dio inicio a otra revolución. Y esto último es así porque las revoluciones ya no se ven como solución o porque, como lo señalara hace mucho Crane Brinton (Anatomy of Revolution, Nueva York, 1938), éstas no suelen estallar en sociedades exhaustas, que viven una etapa de depresión, sino en aquellas que combinan un agudo sentido de agravio, de injusticia colectiva con el empuje de una economía en ascenso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México el empuje económico se perdió en 1983 y desde entonces no se ha recuperado pero, por otro lado, el sentido de la injusticia va en ascenso. ¿Cuál de los dos términos de la ecuación de Brinton es más importante? El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, acaba de señalar que debido a los efectos negativos en el empleo de la crisis financiera mundial, "hay riesgo de una grave crisis social" en el sistema global (El País, 24 de mayo). Por otra parte, México y Centroamérica, por depender desproporcionadamente de la economía de Estados Unidos, no saldrán de su depresión hasta que ese país se recupere... y la recuperación norteamericana será muy lenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por mucho tiempo los muchos han vivido sin futuro &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el gobierno y los círculos que le apoyan, se señala que la actual crisis económica viene de fuera y no es culpa de nuestra dirigencia. Sin embargo, el hecho rotundo e innegable es que México dejó de crecer desde 1983. La liga tan estrecha con Estados Unidos no es casualidad sino diseño de Carlos Salinas -el TLCAN- y nunca se tradujo en el crecimiento prometido para el país en su conjunto. La gran exportación hacia el mercado norteamericano nunca se hizo como parte de una cadena productiva ligada al resto de nuestra economía sino a importaciones, de ahí que el saldo comercial haya sido sistemáticamente negativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El TLCAN ha beneficiado sólo al México donde señorean los pocos, el México ligado a las exportaciones, el México ligado al sector financiero (que básicamente es extranjero), el México de las actividades monopólicas o cuasimonopólicas (teléfonos, televisión, cemento, etcétera), el México de la alta burocracia (alimentada por la renta petrolera). Sin embargo, hubo otro México mayoritario que no creció, que no crece porque su mercado, el interno, ha desaparecido o casi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los indicadores sobre la distribución del ingreso del INEGI nos dicen que hoy el 60% de las familias mexicanas se las tienen que haber con el 26% del ingreso disponible mientras el 10% superior dispone del 36% de ese ingreso. El salario, ya sea el mínimo o el promedio, ha caído desde el inicio de la crisis del modelo económico en 1982. Peor aún, los aumentos en la productividad, cuando los hubo, no pasaron mayoritariamente al trabajo sino al capital. Y es que, finalmente, la razón de fondo de la desigualdad creciente es la que señala el economista Ravi Batra de la Southern Methodist University de Estados Unidos ya citado antes por esta columna (23 de abril): el sistema neoliberal actual está expresamente diseñado para que el aumento de la productividad apenas si llegue a los trabajadores y el grueso se quede como ganancia del capital. Este fenómeno lo ha mostrado Enrique Dussel para nuestro país. Por ejemplo, Dussel sostiene en 2004 que en la industria automotriz "el empleo aumentó en 40.1% durante 1988-2001, los salarios reales disminuyeron en 17.3% y la productividad aumentó en 213.2%" (&lt;a href="http://www.jussemper.org/Inicio/Resources/DusselPetersBreviario.pdf"&gt;http://www.jussemper.org/Inicio/Resources/DusselPetersBreviario.pdf&lt;/a&gt;). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y la democracia?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se supondría que con el advenimiento de la democracia política a nuestro país, por primera vez los muchos tendrían en sus manos el instrumento adecuado para empezar a revertir una situación que por siglos (¿milenios?) les ha sido desfavorable. Que mediante el voto, de manera pacífica, sin necesidad de repetir la violencia de hace un siglo y dos, podrían empezar a dar vuelta a la tortilla y hacer de México un país donde la mayoría se reconociera en el gobierno y en sus políticas al punto de hacer de este un país de todos o, al menos, de la mayoría. Sin embargo, no ha sido el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que los partidos y las estructuras dentro de las cuales se empezó a dar el actual juego electoral simplemente fueron capturados por la vieja red de minorías. El sistema de partidos se alejó y distorsionó hasta desaparecer su papel de aglutinador y transmisor de las demandas e intereses de la mayoría. En estas condiciones no extraña, por ejemplo, que en la encuesta de opinión ciudadana llevada a cabo por Reforma hace un año (20 de mayo, 2008) a la pregunta "Diría que su país es gobernado por los intereses de unos cuantos, para su propio beneficio, o es gobernado para el beneficio de toda la gente", el 83% respondiera que esa acción gubernamental está encaminada al beneficio de unos cuantos. Ese resultado sobre la naturaleza de la acción del gobierno se puede complementar con lo que encontró la Encuesta Nacional Sobre Cultura Política que llevó a cabo la Secretaría de Gobernación también en 2008: que apenas el 48% de los ciudadanos consideraba que México vivía en una democracia (&lt;a href="http://www.encup.gob.mx/"&gt;www.encup.gob.mx&lt;/a&gt;). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En suma &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La crisis económica ocupa hoy el centro del debate público. Ayer ese lugar lo tuvo la epidemia de influenza y antier el problema de la seguridad. Sin embargo, nuestra verdadera crisis es la incapacidad histórica para hacer que México transite del país de los pocos al de los muchos. Y ése es el tema, y lección, que nos deben recordar los dos aniversarios que se aproximan.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-581302486676702822?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/581302486676702822/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=581302486676702822&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/581302486676702822'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/581302486676702822'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/05/un-pais-de-los-pocos.html' title='Un país de los pocos'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-4299502590549297809</id><published>2009-05-21T11:37:00.002-05:00</published><updated>2009-05-21T11:42:53.752-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 05'/><title type='text'>El círculo cerrado</title><content type='html'>En esta etapa resulta imposible saber cuándo y cómo se iniciará la regeneración política de México&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sin salida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México, el círculo de lo político pareciera haberse cerrado: lo antiguo no funciona pero persiste porque lo nuevo ni siquiera tuvo la oportunidad de cuajar. El grueso de la sociedad está insatisfecho con el arreglo en que mal operan las instituciones públicas, pero esa insatisfacción carece de salida práctica porque el juego del poder está dominado por un sistema de partidos que no está en capacidad de desempeñar su papel como representante de los intereses mayoritarios. Como conjunto nacional México no avanza, sólo gira sobre un mismo punto, está estancado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestro camino hacia ninguna parte, los comicios en puerta son un ejemplo de esta ausencia de salida. Las elecciones por venir se asemejan insoportablemente a las que hemos tenido desde siempre: votaciones donde no está en juego una disyuntiva real sino un mero recambio de personal. Es por ello que las elecciones son básicamente forma -muy costosa- sin contenido. Ninguna de las oligarquías que controla a los tres grandes partidos tiene la posibilidad y menos la voluntad de ofrecer una solución a la mediocridad, a la decadencia de la vida pública. Para ellas, estos malos tiempos resultan ser muy buenos: disponen de dinero público y, en la práctica, no hay forma de pedirles cuentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vieja legitimidad -aquélla basada en el crecimiento de la economía y el mantenimiento del orden- se agotó hace poco más de un cuarto de siglo y la nueva duró apenas un suspiro. Lo que hoy domina es una clase política sin clase, inmersa en la corrupción por las vías descritas o aceptadas recientemente por el ex presidente Miguel de la Madrid en una entrevista que dio a Carmen Aristegui y donde admitió sin ambages que la impunidad es el elemento indispensable y dominante de la forma prevalente de ejercer el poder en México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es verdad que inmediatamente después de la difusión de lo dicho por De la Madrid, el círculo dirigente priista le obligó a retractarse públicamente, pero las propias circunstancias en que se dio esa retracción -la presión abierta ejercida por los incondicionales del ex presidente Carlos Salinas, a quien De la Madrid acusó de enriquecimiento tan explicable como ilegítimo- y la total ausencia de reacción del actual gobierno ante las acusaciones de un ex Presidente contra otro, simplemente sirvieron para confirmar las sospechas sobre la naturaleza de la oligarquía que domina la vida pública mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, un personaje secundario -el ex contratista Carlos Ahumada-, pero observador participante de la corrupción de las cúpulas políticas mexicanas, acaba de describir con detalle en el libro Derecho de réplica, ese modus operandi. La clase política mexicana está dividida por siglas de partidos y está enfrascada en una lucha interna por el control de las fuentes de riqueza, pero a la vez conforma una elite unida por sus prácticas, sus privilegios y la ausencia de sentido de dignidad y grandeza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El antiguo régimen hizo suyo al nuevo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el año 2000 era válido suponer que en México moría un viejo régimen político y que ese evento histórico -la derrota electoral del PRI y su reconocimiento- llevaría al nacimiento de otro régimen, de otro México. Por algún tiempo, quizá hasta el 2004 o el 2006 hubo elementos objetivos -cada vez menos- para sostener esa interpretación. Sin embargo, a partir de la forma en que se dieron las últimas elecciones presidenciales y de lo ocurrido desde entonces, ya no fue posible sostener con credibilidad el supuesto de que nuestro país vivía en un marco democrático y, como consecuencia, eran posibles la vigencia del Estado de derecho y la consolidación de la democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El contexto cotidiano del México de hoy es uno donde dominan casi todas las características negativas que definieron la vida pública de por lo menos los últimos 70 años pero con agravantes: la inseguridad está peor y la economía simplemente ya no crece. Lo políticamente nuevo -básicamente la pérdida de poder de la llamada "presidencia imperial"- quedó neutralizado por la forma no democrática en que se ejerce ese poder en su nueva locación: en los gobiernos estatales, en el Legislativo o en las zonas de la economía dominadas por los poderes fácticos (los únicos que verdaderamente se han beneficiado del supuesto cambio). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un cambio que se frustró &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autoritarismo político mexicano nunca fue el más brutal de su especie, pero la masacre de 1968 marcó el momento en que las formas de sostenerse se hicieron disfuncionales. A ojos de muchos, un sistema que no encontró otra forma de resolver una protesta estudiantil -de las que hubo tantas en el mundo en ese entonces- que con un asesinato masivo y que, además, hacía lo mismo con la protesta rural, no tenía futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para otros, notoriamente el grupo empresarial, la represión política no era siquiera problema, pero sí lo era el que desde los 1970 y sobre todo a partir de 1982 el sistema se mostrara incapaz de sostener el crecimiento económico rápido. Desde el exterior -Estados Unidos-, el atractivo del régimen mexicano a partir del final de la Segunda Guerra Mundial había sido su eficacia como neutralizador de la izquierda. Pero a fines de los 1980, al terminar la Guerra Fría, esa virtud dejó de ser importante y, en cambio, empezaron a ser evidentes sus inconvenientes, en especial la corrupción, que interfería con el buen funcionamiento del mercado y además abonaba el terreno para la inseguridad y el crecimiento de los cárteles de la droga. Por ésas y otras razones de la misma naturaleza, el sistema priista perdió legitimidad y tanto la oposición de derecha como de izquierda pudieron echar a andar proyectos para reemplazarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En principio, estas oposiciones de ambos extremos del espectro ideológico convergieron en su propuesta de un sistema político moderno, competitivo, pluralista, democrático. Desde la óptica de la izquierda, la revolución ya no era el único camino hacia la justicia social. Desde la visión de la derecha, la democracia política era la vía hacia una economía más dinámica, menos sujeta al chantaje de la burocracia y más asentada en el Estado de derecho. Sin embargo, el encuentro con los privilegios del poder, distorsionó ambos proyectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en "Los Pinos", la derecha panista encabezada por Vicente Fox concluyó que la democracia política no le interesaba si eso significaba la posibilidad de que llegara a la Presidencia Andrés Manuel López Obrador (AMLO) o cualquier grupo político montado en una movilización de las clases populares -a las que desde el siglo XIX habían visto como peligrosas- y proponiendo como centro de su plataforma electoral un Estado más activo y una redistribución del ingreso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resultado de ese temor fue una alianza entre el grupo que llegó a la Presidencia en el 2000 y el que la había tenido desde 1929. A veces esa asociación fue explícita -Elba Esther Gordillo y Fox, por ejemplo- y otras tácita -la que se dio entre el gobierno federal panista y los cuestionados gobernadores priistas de Puebla o Oaxaca. Frutos de esta asociación fueron, entre otros, el desafuero de AMLO en 2004, la composición del IFE o el apoyo a la toma de posesión de Felipe Calderón en 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, no hay duda que si Carlos Ahumada pudo grabar sus devastadores videos sobre los actos de corrupción de René Bejarano, Carlos Ímaz y Gustavo Ponce fue porque antes ya había fallado la fibra moral de partes importantes del PRD. Las fuertes divisiones dentro de la izquierda apenas si lograron mantenerse bajo control hasta julio del 2006, pero a partir de su derrota, esas escisiones se manifestaron de manera espectacular y destructiva. Con apoyo de la autoridad electoral, los adversarios de AMLO tomaron el control del PRD y le negaron apoyo a su esfuerzo de largo plazo por dar forma a un auténtico movimiento social. Hoy por hoy, el grueso del PRD está más empeñado en mantener sus parcelas de poder -puestos y manejo del presupuesto del partido, delegaciones en la capital, gubernaturas, curules, presidencias municipales- que en arriesgarlas para enfrentarse de verdad con la elite del poder en un proyecto de cambio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiempo sin horizonte &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única fuerza política aún empeñada en la búsqueda de una salida al círculo cerrado en que se encuentra el proceso político mexicano es la encabezada por AMLO. Sin embargo, el gran poder de sus adversarios combinado con la desilusión colectiva con la política -con cualquier política- hace que la construcción de la alternativa desde la izquierda y desde la base no logre recuperar el terreno perdido en 2006.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por ahora, el tiempo mexicano es uno donde aún no se vislumbra el horizonte ni es posible saber cuándo ni por dónde se percibirá.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-4299502590549297809?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/4299502590549297809/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=4299502590549297809&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4299502590549297809'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4299502590549297809'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/05/el-circulo-cerrado.html' title='El círculo cerrado'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-8768866405967781691</id><published>2009-05-14T11:07:00.002-05:00</published><updated>2009-05-14T11:11:38.550-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 05'/><title type='text'>Algo está (muy) podrido en la Dinamarca mexicana</title><content type='html'>La corrupción en la Dinamarca de Shakespeare es cosa sin importancia frente a la nuestra. Aquí, ni Hamlet sería inocente&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confirmación&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta columna sostuvo la semana pasada que la recién nacida democracia electoral mexicana había entrado en decadencia sin haber conocido un periodo de apogeo. Y como si la realidad deseara confirmar esa hipótesis, Carlos Ahumada, el tristemente célebre contratista del gobierno capitalino enredado en una red de corrupción, lanzó ese mismo día un libro -Derecho de réplica (Grijalbo, 2009)- donde detalla una trama de escándalo y chantaje en la que él intervino en el 2004 y que sirvió de telón de fondo a la última campaña presidencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es sabido, a mediados del sexenio pasado, Ahumada grabó varias instancias en que él entregó dinero -fajos de billetes en un caso- a dirigentes del PRD -René Bejarano y Carlos Ímaz- o en que captó a Gustavo Ponce, entonces secretario de Finanzas del Distrito Federal, apostando en un casino en Las Vegas. Ahumada explica ésas y otras entregas de dinero o regalos a personajes con poder político en el gobierno del Distrito Federal como parte del modus operandi de un contratista que deseaba mantener sus ligas y contratos en ciertas delegaciones del Distrito Federal. Sin embargo, al no lograr que el gobierno capitalino presidido por Andrés Manuel López Obrador (AMLO) respondiera como él deseaba -dándole el contrato para el "segundo piso" del Anillo Periférico-, decidió, con la mediación de un líder panista, Diego Fernández de Cevallos, vender ese material de escándalo al ex presidente Carlos Salinas, archienemigo político de AMLO, aspirante a la candidatura presidencial del PRD.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en manos de Salinas, el valor de esas grabaciones dio un salto cualitativo. A cambio de una fracción de lo que Ahumada pretendía obtener -apenas el 9 por ciento de los 400 millones de pesos demandados-, Salinas terminó por hacer una negociación que, de ser cierta, bien podría ser digna de los famosos casos de estudio de la Business School de Harvard. Y es que el ex Presidente, según Ahumada, logró que a cambio de hacer públicas tres grabaciones que mostraban la corrupción de personajes cercanos a AMLO, el gobierno de Vicente Fox liberara a su hermano Raúl, acusado de ser el autor intelectual del asesinato de Francisco Ruiz Massieu, le devolviera la fortuna que tenía depositada en el extranjero, y finalmente, que se pusiera en prisión a Gustavo Ponce, personaje que había sido clave en la acusación contra Raúl. Pero eso no fue todo, Salinas, según Ahumada, no sólo no le pagó al grabador de los videos la suma prometida, sino que los 35 millones de pesos que le entregó no salieron del bolsillo del ex Presidente, sino que se trató de fondos que aportaron los gobiernos de Tabasco y del estado de México y la lideresa del SNTE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez informado Fox de la naturaleza de los videos, y con el conocimiento y beneplácito del Presidente y de otros personajes del círculo foxista, como el secretario de Gobernación, el procurador general y el director del Cisen, Salinas negoció con la principal cadena nacional de televisión -Televisa- la forma en que entregarían y se presentarían las grabaciones para lograr el más alto impacto en la opinión pública y así destruir el capital político de quien ya se perfilaba como el principal candidato opositor y enemigo político de Salinas, Fox, el PAN y el PRI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ser cierto el testimonio de Ahumada, la ganancia política y material de Carlos Salinas y su familia fue total. Sin poner un centavo recuperó una fortuna y la libertad del hermano mayor. El escándalo de los videos impactó en los resultados del 2006 y Fox, el PAN y Felipe Calderón ganaron lo que el PRD y AMLO perdieron: la Presidencia. Para el PRI el resultado del proceso desatado por Ahumada tiene claroscuros, pero finalmente ese partido tiene hoy más posibilidades de negociar con quien oficialmente ganó por 0.5 por ciento que con un AMLO que entonces tenía posibilidades de un triunfo holgado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deja de tener su moraleja el que, en el universo de nuestra "gran política", Ahumada, un aprendiz de manipulador, terminó por ser manipulado cuando se asoció con Salinas, Diego Fernández de Cevallos, Elba Esther Gordillo o Juan Molinar, entre otros. Salinas le quedó a deber al contratista 365 millones de pesos. Además, tuvo que pasar mil 131 días en la cárcel, perder todas sus empresas de construcción y periodística y dejar el país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo realmente importante de una obra como Derecho de réplica no son su autor ni los numerosos personajes que aparecen en ella, sino el constatar a través de nombres, cargos y circunstancias, que la verdadera, la perdedora absoluta del escándalo, ha sido la joven democracia mexicana. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juicios &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La biografía, el contexto y el modo de operar de Carlos Ahumada -el propio de un empresario deshonesto como hay muchos- obligan al lector a ser cauto y no aceptar al pie de la letra la veracidad de la obra bajo examen. Sin embargo, la parte medular de Derecho de réplica cuadra con lo que ya se sabía o se sospechaba en torno a la corrupción en el sector público y a las enormes fallas de la supuesta democracia mexicana. En cualquier caso, la obra en cuestión obliga a juicios sobre el estado actual de la vida pública mexicana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer juicio es comprobar que casi al empezar a asumir sus primeras responsabilidades -y privilegios- como partido en el poder, una fracción de la dirigencia del PRD simplemente no estuvo a la altura de su historia y misión. Es decepcionante constatar cómo un empresario de segunda pudo tan fácilmente doblar la "fibra moral" de una parte de los cuadros de una izquierda que se suponía heredera de una ética forjada en la oposición y en el espíritu de sacrificio. Con tan sólo asumir un fragmento de las deudas del partido, poner a disposición de sus líderes aviones particulares, invitarles a sitios exclusivos, apoyar sus campañas o facilitarles dinero para unas vacaciones, un contratista como Ahumada pudo poner a su servicio a un segmento importante de un partido que se presentaba y efectivamente parecía la alternativa radical a la corrupción política endémica. Igualmente significativo es evidenciar cómo parte de la cúpula del PRD -Rosario Robles y su grupo- prefirió colaborar con los enemigos históricos de su partido a cambio de no ver en la Presidencia a un correligionario: a AMLO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El segundo es constatar la superficialidad del compromiso democrático del PAN, un partido que supuestamente nació en 1939 para, entre otras cosas, poner fin al uso sistemático del poder gubernamental en beneficio de un partido. El uso de los videos de Ahumada como munición en la guerra del PAN contra el PRD y el PRI se entiende e incluso se acepta, pues la guerra sucia ya llegó para quedarse como parte normal del paisaje electoral. Lo que ya no es de ninguna manera aceptable, porque constituye un golpe a la esencia de la democracia y del supuesto Estado de Derecho, es la negociación que Ahumada describe entre Salinas y el gobierno -en la que intervino el Cisen, la Secretaría de Gobernación y la propia Presidencia- para que a cambio de poner a circular los videos en los medios masivos de información, se negociara la libertad de Raúl Salinas y el retorno de todos los fondos que el gobierno mexicano le había congelado por ser de procedencia ilícita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La intervención y los efectos del papel que, según Ahumada, jugaron en este asunto a favor del PAN, el presidente Fox, el secretario y el subsecretario de Gobernación así como el director del Cisen, ponen a México de regreso a la época anterior al 2000, es decir, cuando el partido en el poder y gobierno eran una y la misma cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta la pacotilla del relato de Ahumada revela el problema central de un régimen donde todo se puede negociar. El contratista corrupto metido a denunciante no deja muy bien parada a una Suprema Corte donde el ansia de poseer los videos puede influir en el nombramiento de sus ministros. Tampoco a la Iglesia Católica, pues el autor tiene a bien informarnos de algún donativo sustantivo para gastos particulares de un obispo y donde apenas el remanente sirve para obras piadosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Dinamarca de Shakespeare era juego de niños &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando en una de las grandes tragedias de Shakespeare, el príncipe Hamlet asegura que "algo está podrido en Dinamarca", esa podredumbre está concentrada en el hipócrita rey Claudius: un gobernante que llegó al trono mediante el asesinato del gobernante legítimo, el padre de Hamlet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Shakespeare hubiera podido conocer e inspirarse en el México de la actualidad, ninguno de sus personajes hubiera salido limpio, ni siquiera "la dulce Ofelia" o el propio Hamlet. Y es que en nuestra Dinamarca lo realmente difícil no es determinar lo que está podrido, sino lo que aún puede considerarse sano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-8768866405967781691?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/8768866405967781691/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=8768866405967781691&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/8768866405967781691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/8768866405967781691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/05/algo-esta-muy-podrido-en-la-dinamarca.html' title='Algo está (muy) podrido en la Dinamarca mexicana'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-4382782933121195838</id><published>2009-05-07T11:19:00.002-05:00</published><updated>2009-05-07T11:22:46.127-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 05'/><title type='text'>¿Decadencia sin pasar por el apogeo?</title><content type='html'>Cuando se supone que apenas está empezando, nuestra supuesta "Edad de Oro" de la democracia ya está declinando&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciclo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una visión del proceso político dominante en la Grecia clásica sostenía que una sociedad podía, en condiciones adecuadas, evolucionar de una organización imperfecta del poder a una mejor e incluso alcanzar la perfección -por ejemplo, transitar de la tiranía a la auténtica monarquía, donde la característica era el imperio de la justicia-, pero no podía aspirar a sostenerse ahí. Tarde o temprano, las inevitables contradicciones en su seno se desarrollarían hasta convertirse en factores que llevaran a la decadencia y el ciclo volvería a iniciarse. Y las cosas podían ser peores: algunas sociedades simplemente no podrían siquiera aspirar a disfrutar temporalmente de una "Edad de Oro" política. Estaban tan corrompidas que nunca alcanzarían la cima y siempre vivirían en la mediocridad del llano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo que toca a los griegos, en la evolución de cualquier arreglo político no había final feliz posible, simplemente habría unos menos malos que otros. La idea de la tragedia permeó toda la visión griega, incluyendo a la política. Y es ahí donde se encuentra el origen de nuestra ciencia política. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué valor real tienen las consideraciones anteriores para nosotros, los mexicanos? Bueno, sin ser científicas, pueden estimular la discusión. ¿Tuvimos alguna vez algo parecido a una "Edad de Oro" política y luego decaímos o simplemente nunca llegamos siquiera a alcanzar una altura digna en nuestro desarrollo institucional?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien puede considerar que ciertas civilizaciones mesoamericanas sí vivieron momentos de grandeza antes de su caída: los mayas, los teotihuacanos, los purépechas, etcétera. Dependiendo de la definición o indicadores que se tomen, no faltará quien encuentre en los tres siglos que duró la Nueva España algún periodo de esplendor. El problema tiene mayor sentido si sólo se considera el tiempo a partir de que México se transformó en Estado independiente y reclamó para sí los privilegios y obligaciones de una nación soberana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A nadie en su sano juicio se le ocurriría situar un momento de apogeo político en la primera mitad del siglo XIX. Sin embargo, si no se adoptan estándares muy altos y no se toman en cuenta las formas de vida de las mayorías paupérrimas, se puede considerar que la República Restaurada fue un momento de excelencia política. No faltará quien prefiera al Porfiriato maduro como candidato en esa categoría. Habría quien encontrara en el cardenismo -periodo en que el proyecto nacional elaborado desde el gobierno consideró los intereses materiales de la mayoría como el objetivo a lograr y actuó en consecuencia- el mejor momento político mexicano. Entre espíritus más conservadores, la estabilidad autoritaria priista que transcurre entre 1940 y 1968 bien pudiera colmar algunas modestas expectativas de buen gobierno, sobre todo por la ausencia de sorpresas y esa tasa promedio de crecimiento del 6 por ciento del PIB.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de la represión de 1968 y de la crisis económica de 1982, la decadencia del régimen priista es innegable, ya sea que se le mida desde la perspectiva de represión, conflicto social, fraude electoral, falta de consenso de las élites o, sobre todo, de la pérdida de dinamismo de la economía; pérdida que no lograron detener la adopción del modelo neoliberal ni el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La posibilidad del gran salto cualitativo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los 1980 se inició en el norte del país un movimiento de insurgencia electoral que en 1988 adquirió carácter nacional y estimuló la imaginación colectiva hasta contagiar de voluntad de cambio a una mayoría. El neozapatismo desde la izquierda, desde la derecha un PAN que parecía genuinamente comprometido con la democracia y un PRD neocardenista que había aguantado el duro embate del salinismo abrieron una brecha en las murallas del autoritarismo y en el 2000 "tomó palacio" un heterogéneo grupo que se decía dispuesto a implantar y consolidar la democracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, el cambio, que pudo ser real e histórico, no fue bien encauzado por los responsables y en un abrir y cerrar de ojos la energía generada se disipó. Muy pronto la nueva dirigencia pactó con los representantes del pasado, con los poderes fácticos que habían crecido a la sombra del PRI y de su corrupción. La realidad se pareció cada vez más al pasado y la promesa del cambio muy pronto fue sustituida por la persistencia, la continuidad, de la mediocridad heredada. El fracaso fue tan rápido como rotundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los indicadores que usualmente sirven para medir el desarrollo de una sociedad muestran en México estancamiento o franco retroceso: crecimiento económico, calidad de empleo, vigencia de la justicia, seguridad social, calidad de la educación, honestidad en la administración de lo público, seguridad pública, equilibrio en la estructura social, etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, la Presidencia ha perdido una buena parte del poder que tenía en el viejo régimen antidemocrático, lo que en principio está bien, pero lo lamentable son dos cosas. Por un lado, la reducción del poder presidencial como consecuencia del fin del autoritarismo debió dar paso al surgimiento en esa institución de un nuevo poder: el de la autoridad moral, el de la legitimidad democrática sin mácula, el del surgimiento de una Presidencia en manos de estadistas. Ni de lejos fue ése el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado, la redistribución del poder que verdaderamente se ha dado no ha ofrecido algo realmente mejor de lo que había, sino más bien ha devenido en la reiteración de lo obsoleto, lo corrupto y lo injusto. Así, lo perdido por "Los Pinos" lo han ganado gobernadores al estilo de Mario Marín, Ulises Ruiz y otros de su misma calidad y en estados donde el PRI se mantiene ya por 80 años ininterrumpidos como el partido gobernante. Ese poder también lo ha ganado una Suprema Corte que ha perdido autoridad moral al emitir decisiones como la referente a Atenco, donde señala que en la represión contra los habitantes de ese pueblo en 2006 se violaron los derechos humanos de muchos atenquenses pero al momento de nombrar a los responsables guardó un vergonzoso silencio. Los poderes fácticos, como los monopolios o cuasimonopolios en televisión o telefonía, son más fuertes que nunca y siguen operando con impunidad a pesar de que su mera existencia viola la Constitución y afecta negativamente la economía. Y qué decir de ese gran poder fáctico que es el crimen organizado: en este año un par de revistas internacionales -Forbes y Time- han puesto a El Chapo Guzmán como parte de la élite mundial del dinero (uno de los mil millonarios) y de la influencia (uno de los 100 personajes más significativos del mundo), es decir, en la misma categoría que Carlos Slim, el otro mexicano -y monopolista- notable. Desde luego que los partidos y el Poder Legislativo han pasado de ser casi nada a ser cogobernantes, pero su interés y su capacidad de bien representar los intereses de la soberanía son tan pocos que en todas las encuestas de opinión ocupan los últimos lugares por lo que a respeto y aprecio de la ciudadanía se refiere. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El túnel aquí está, pero ¿y la luz?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La encuesta de opinión pública de Mitofsky (sobre economía, gobierno y política) -la que se llevó a cabo en marzo y que aún no registra los efectos de la emergencia nacional provocada por la aparición del virus H1N1- es una buena radiografía de la forma y hondura del túnel en que estamos metidos como sociedad nacional. Mientras el 46.1 por ciento de los encuestados consideró que el país marchaba por el camino correcto un número ligeramente superior -el 47.1 por ciento- suponía lo contrario: que iba por el camino equivocado. El 72.8 por ciento consideró que la situación política en México había empeorado y únicamente el 19.5 por ciento la vio mejor. En fin, que para la mayoría relativa -el 40.9 por ciento- el principal problema era el económico seguido, pero de lejos, por el de la inseguridad (20.3 por ciento), y no era optimista al respecto de la situación económica, pues 68.5 por ciento suponía que en el futuro inmediato las cosas se pondrán peor: simplemente no veía la luz al final del túnel. Y tienen razón, el PIB mexicano va a ser negativo este año. Va a caer en 4 por ciento y algún economista teme que la disminución pueda ser como en 1995: del 7 por ciento. Y los expertos nos dicen que esta vez no podremos esperar que el resto del mundo nos empuje hacia arriba pues la recuperación económica mundial va a tomar tiempo, años quizá (The Economist, abril 25 a 1o. de mayo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para coronar esta nada positiva perspectiva, las últimas encuestas nos dicen que en la medida en que los ciudadanos piensan votar en las próximas elecciones, la mayoría lo hará por el PRI. Pareciera ser entonces que en materia política, el futuro de México es un tipo de vuelta al pasado, a la decadencia sin haber experimentado el apogeo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-4382782933121195838?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/4382782933121195838/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=4382782933121195838&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4382782933121195838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4382782933121195838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/05/decadencia-sin-pasar-por-el-apogeo.html' title='¿Decadencia sin pasar por el apogeo?'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-973664629872115281</id><published>2009-04-30T13:25:00.002-05:00</published><updated>2009-04-30T13:29:41.479-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 04'/><title type='text'>De Cananea al Colegio de Postgraduados</title><content type='html'>Huelgas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los problemas que tiene México como sociedad y comunidad política, especialmente ante la emergencia causada por un inesperado brote de influenza H1N1, el de unas huelgas que se prolongan sin solución pareciera marginal, perdido en medio de la montaña de temas que se acumulan en la agenda nacional. Y no es de extrañar, después de todo, apenas afecta a una minoría y cuyo discurso es muy diferente -opuesto- al que maneja la elite del poder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actualmente hay dos huelgas, la de Cananea en Sonora y la del Colegio de Postgraduados (Colpos) en sus varios campus, que ya han durado mucho, sobre todo la primera, y donde la solución, desde la perspectiva del poder, puede encontrarse no en negociar un acuerdo en torno a las demandas sino en el uso de la fuerza en el primer caso y el uso del tiempo -dejar que el asunto "se pudra"- en el segundo. Ambas vías de solución no serían aceptables desde la óptica del interés general y su mera posibilidad dice mucho sobre la naturaleza del gobierno actual, tan alejado de los intereses de los asalariados y tan cercano a los del capital.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concepto &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La decisión colectiva de los trabajadores de negarse a seguir laborando en las condiciones y términos que determina el empleador tiene una historia añeja, de milenios. Sin embargo, la huelga tal y como la conocemos hoy es un fenómeno económico, social y político que se desarrolló a partir del siglo XIX como resultado de la revolución industrial. Se trata del arma de última instancia de los asalariados. Históricamente, las huelgas han sido luchas muy desiguales que han requerido esfuerzos desproporcionados por parte de los huelguistas y cuyos resultados registran tantas derrotas como triunfos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México, como en el resto del mundo, los derechos de sindicalización y de huelga tardaron en ser reconocidos y debió correr sangre antes de que, como resultado de la Revolución Mexicana, la ley los incorporara y regulara. Ahora bien, desde el inicio hubo un golfo entre el reconocimiento formal y el ejercicio efectivo de los derechos sindicales, golfo que en los últimos tiempos se ha hecho mayor. El régimen de la postrevolución se dijo defensor de los derechos de los trabajadores pero, en la práctica, siempre los condicionó a los intereses de la clase política que, después de 1940, coincidieron cada vez más con los de los patrones. A partir del 2000, un "gobierno de empresarios y para empresarios", como se autodefinió el de Vicente Fox, hizo que esa coincidencia entre autoridades y patronos resulte muy similar a la que había a inicios del siglo pasado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cananea &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No deja de llamar la atención que una vez más sea en la políticamente simbólica población de Cananea, donde tenga lugar un conflicto laboral que resume la naturaleza actual de la relación del gobierno con patrones y asalariados. Como se sabe, en 1906 estalló un movimiento de protesta proletaria en contra de la Cananea Consolidated Copper Co., (CCCC), que terminó por ser interpretado como precursor de la Revolución Mexicana de 1910. Los motivos entonces fueron la discriminación salarial: un obrero mexicano ganaba $3.50 diarios y un norteamericano $5.00. Además se exigió modificar la composición de la fuerza de trabajo con un 5 por ciento adicional de nacionales -los mexicanos eran 5,360 y los norteamericanos 2,200-, la destitución de un capataz y, coronando esas peticiones laborales, algo que ya salía de ese ámbito para situarse en el meollo de la inconformidad política: un gobierno efectivamente electo por el pueblo y que defendiera sus derechos y dignidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resultado fue un desastre para todos: el choque de los mineros mexicanos con los trabajadores americanos de la maderería y, finalmente, una represión que dejó 23 muertos y muchos más detenidos. El tiempo corrió y al finalizar ese siglo, en 1999, la fuerza pública volvió a entrar en Cananea, aunque ya no para defender los intereses de William C. Green y la CCCC sino los de Germán Larrea y su Grupo México (GM).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mediados de 2007 resurgió el conflicto entre la empresa minera y sus trabajadores. Esta vez las demandas de quienes laboran en una de las mayores minas de cobre del mundo se centró en las deficiencias de las medidas de seguridad -algo natural tras la tragedia en febrero del 2006 en otra mina del GM: la de Pasta de Conchos. Pero la protesta fue, también o principalmente, parte de un conflicto mayor entre el gobierno actual y el GM por un lado y el sindicato minero nacional: el SNTMMSRM. Este último es el sindicato dirigido por el hijo de Napoleón Gómez Sada, líder que fue de ese gremio por 40 años y uno de los pilares del corporativismo priista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En enero del 2008, los mineros de Cananea y la policía -estatal y federal- volvieron a chocar pero la huelga se mantuvo. Hoy estamos a punto de entrar en un nuevo capítulo de tan desafortunado proceso. La empresa y el gobierno simplemente se proponen acabar con el contrato colectivo de trabajo por causa de "fuerza mayor", liquidar con el monto más bajo posible a los mil 200 obreros, deshacerse de 300 "rijosos", recuperar las instalaciones, recontratar y volver a abrir la mina, pero esta vez con un nuevo sindicato, uno más manejable que el viejo SNTMMSRM (al respecto, ver los argumentos de Arturo Alcalde en La Jornada, 25 de abril). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los académicos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Colegio de Postgraduados nació hace medio siglo del seno de la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo. Su objetivo fue abrir una opción de postgrado para la agronomía con tres tareas propias de ese tipo de instituciones: investigación, docencia y vinculación con la comunidad. Hoy tiene siete campus donde laboran 600 profesores e investigadores de alto nivel, pero ese conjunto académico entró en huelga desde febrero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La agricultura mexicana debería ser una prioridad del gobierno -lo fue- pero hoy el campo mexicano está en ruinas o casi. El ejido dejó de ser una institución importante y con vitalidad. La capitalización y modernización de la agricultura desde hace tiempo no son prioridades oficiales, tampoco lo es la investigación científica en esa área (o en cualquier otra). La "revolución verde" que se dio en México a partir de 1943 con apoyo internacional ya es historia. Hoy Colpos da cobijo al mayor conjunto de investigadores en el área de las ciencias agrícolas en nuestro país. Hace tiempo -años- se prometió a los integrantes del Colpos homologar sus salarios con los de otra institución de excelencia afín: el Cinvestav del Instituto Politécnico. Esa promesa no se ha cumplido y es la causa principal de la huelga que se prolonga sin solución, pero no la única. Los huelguistas también demandan que quede claro cómo se han usado los dineros de un fideicomiso creado en el 2005 para manejar fondos externos producto de contratos entre el Colpos e instituciones o empresas que requieren de sus investigaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin una agricultura montada en la investigación de punta y con el uso de la tecnología adecuada, el campo mexicano continuará al margen de cualquier proyecto nacional digno de ese nombre y persistirá como lo que es hoy: una zona de miseria, proveedor ineficaz e insuficiente de la demanda, la parte más raquítica del mercado nacional y expulsor sistemático de mano de obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Independientemente de qué tan bien o mal haya llevado a cabo su negociación, el maltrato al Colpos no puede dejar de verse como parte del desinterés del gobierno mexicano por la actividad científica. Mientras en Estados Unidos el presidente Barack Obama acaba de comprometer a su administración con una inversión en ciencia y tecnología equivalente al 3 por ciento del enorme PIB norteamericano, para así relanzar a su país como potencia científica -única manera de ganar el siglo XXI-, en México la ciencia y la tecnología en particular son áreas marginadas en las que se gasta menos del 0.4 por ciento de nuestro PIB. Si a la mala calidad de toda la educación elemental le añadimos ese descuido de las áreas de excelencia de la investigación científica, entonces ni esperanza de abandonar la mediocridad nacional en la que estamos envueltos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusión &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los motivos de las primeras huelgas mexicanas hoy resultan entre escandalosos e increíbles. En 1865, en las fábricas textiles de San Ildefonso y La Colmena en el estado de México, estalló la primera huelga bien organizada en demanda de la reinstalación de despedidos y de la anulación de una rebaja salarial, y por una jornada de 14 horas para las mujeres y 15 para los hombres. La huelga fue reprimida y fracasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siglo y medio después, y en vísperas del centenario de la Revolución, ya no se debería volver a recorrer ese camino de escándalo y humillación para las organizaciones sindicales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-973664629872115281?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/973664629872115281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=973664629872115281&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/973664629872115281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/973664629872115281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/04/de-cananea-al-colegio-de-postgraduados.html' title='De Cananea al Colegio de Postgraduados'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-409614340613253199</id><published>2009-04-23T14:28:00.002-05:00</published><updated>2009-04-23T14:32:18.573-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 04'/><title type='text'>¿Falló la ciencia económica o los economistas?</title><content type='html'>Más que la teoría económica, fue el grueso de los economistas los que fallaron. Pero una minoría reivindica a su disciplina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Predecir la crisis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo explicar que habiendo tantos doctorados en economía, el estallido de la nueva Gran Depresión Mundial haya tomado por sorpresa a casi todos los profesionales del ramo? Aquí en México, por ejemplo, quien está al frente de la Secretaría de Hacienda tiene un doctorado en economía de la justamente prestigiada Universidad de Chicago, y ese personaje nos aseguró hace apenas unos meses que si la economía norteamericana llegara a tener gripe, una economía mexicana bien cuidada por un equipo de tecnócratas bien pagados, apenas sufriría un "catarrito".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, el resultado no ha sido ése. Hoy, el gobierno se ha visto obligado a abrir una línea de crédito con el FMI por 47 mil millones de dólares más una línea "swap" por 30 mil millones de dólares con la Reserva Federal norteamericana para apuntalar un peso muy tambaleante por la caída en las exportaciones y en las remesas recibidas. Las cifras del INEGI nos dicen que el sector manufacturero ha caído ya 16.1 por ciento a tasa anual, que pese al compromiso electoral de crear un millón de empleos al año, el desempleo va en aumento y el Colegio de Economistas pronostica una caída del PIB del 5 por ciento para este año (Reforma, 15 de abril).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, el consuelo de los economistas del gobierno mexicano -que no de los mexicanos- pudiera ser que su mal es de muchos, pues sus contrapartes norteamericanos no han hecho mejor papel. El famoso Alan Greenspan, por ejemplo, jefe de la Reserva Federal de Estados Unidos entre 1987 y 2006 y llamado por muchos "the maestro", se equivocó de cabo a rabo en su manejo de la tasa de interés, en su despreocupación ante el surgimiento y expansión de "burbujas" como la hipotecaria y en su irresponsable confianza -basada más en ideología que en realidades- sobre el compromiso de "autorregulación" de las grandes instituciones financieras. Como todos sabemos, los grandes del crédito de ese mundo -Lehman Brothers, Bear Stearns, Goldman Sach, Merrill Lynch, AIG, Morgan Stanley, Wachovia, Citigroup, etcétera- especularon hasta reventar y la "autorregulación" resultó ser, en el mejor de los casos, un concepto vacío y, en el peor, un engaño criminal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciencia &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La incapacidad de predecir de los economistas hoy le está costando al mundo entero billones de dólares -el cálculo del Fondo Monetario sobre las pérdidas financieras es de más de 4 millones de millones (billones en español, trillones en inglés) de dólares-, una cadena interminable de quiebras, millones de empleos desaparecidos y la frustración del futuro de una parte sustantiva de los jóvenes que en países ricos y pobres debieran estar entrando a laborar para empezar a ser los "arquitectos de su propio destino" pero que hoy tienen cerradas las puertas del mercado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien puede alegar que la falta no es realmente de los economistas sino de la ciencia económica que, como el resto de las ciencias sociales, está muy lejos de poseer exactitud en la definición de sus conceptos e hipótesis. Se puede argumentar en su descargo que pese a la aparente sofisticación de la econometría -que permitió a los economistas y tecnócratas reclamar sitio aparte en las ciencias sociales-, realmente sus supuestos básicos, como el de la competencia o la información perfectas, la racionalidad en el proceso de elección y otras, siempre fueron irreales. En suma, que la culpa no es de Ambrosio, sino de su carabina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucho hay de imperfección en la economía como ciencia, pero pese a las fallas del instrumento siempre hubo un grupo de economistas, entre los que destacan Paul Krugman y Joseph Stiglitz, quienes empleando las mismas herramientas teóricas que sus colegas predijeron, en tiempos y términos adecuados, que la crisis venía. Particularmente interesante es el caso de Ravi Batra, un economista hindú formado en Escuela de Economía de Delhi y en la Southern Illinois University y que actualmente es profesor en la Southern Methodist University, en Dallas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Batra, según algunos de sus admiradores, hace tiempo que debió de haber recibido el Nobel de economía, pero justamente por haber anunciado de tiempo atrás la crisis en que hoy se encuentra el sistema económico mundial y sus razones en al menos dos libros -Greenspan's Fraud (Palgrave, 2005) y The New Golden Age: The Coming Revolution against Political Corruption and Economic Chaos (Palgrave, 2007)-, fue mal visto por el grueso de los profesionales de la economía. Examinando las ideas de Batra, es posible suponer que quizá la incapacidad de predicción del problema que hoy afecta a la economía mundial no se encuentra tanto en la ciencia económica misma sino en los economistas que la practican.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea central de Batra, tomada de uno de sus maestros en India, es que para hacer equivalente la oferta con la demanda -punto central de la teoría del equilibrio en el sistema económico- un aumento en esa oferta, cuyo origen es el incremento en la productividad del trabajo, debe ser compensado con un aumento equivalente en el incremento de la demanda mediante el alza de los salarios reales. Sin embargo, por años eso no ocurrió porque el grueso de los economistas en posición de poder, y siguiendo a Greenspan, argumentó en contra de un aumento en los salarios reales (consideraron que era inflacionario) y se salieron con la suya (en valor constante, el salario mínimo por hora en Estados Unidos era de 10 dólares en 1969 y de menos de 7 dólares en 2008).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, como los beneficios del aumento de la productividad se fueron para el capital y no para el trabajo, la única manera de evitar la crisis y hacer que la oferta igualara a la demanda fue suplir la ausencia de aumento en los salarios reales con diferentes formas de crédito, con endeudamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarea principal de Greenspan desde su posición de poder fue facilitar hasta el extremo la posibilidad de más y más crédito bajando las tasas de interés e inyectando confianza en los mercados con su discurso. Con dinero barato en Estados Unidos, los consumidores de todas las clases sociales, excluyendo apenas a los realmente pobres, siguieron comprando casas, autos, muebles y toda clase de bienes de consumo, pero a crédito, endeudándose. De ahí el peculiar fenómeno de instituciones que ofrecían incluso a desempleados líneas de crédito para adquirir casas sin tener que pagar nada en el inicio. La industria de la construcción creció como la espuma y arrastró a la economía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no sólo fue Greenspan el que alentó el endeudamiento como forma de vida en el país vecino del norte. Entre países también lo hizo China, al financiar el creciente déficit comercial norteamericano mediante la compra masiva de bonos del Tesoro de Estados Unidos para alentar en ese país la adicción a importar sin exportar en la misma proporción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El crecimiento vía deuda no puede ser permanente, en algún momento la realidad alcanza a las personas y a los países que sistemáticamente consumen más allá de lo que pueden pagar. Y justamente eso le ocurrió a Estados Unidos en el 2008. Y en su caída arrastró al resto del mundo, en particular a uno de sus principales socios comerciales: México. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fondo &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esencia, el análisis de Batra sostiene que dar a los asalariados el beneficio de los aumentos de la productividad no es sólo un asunto de justicia social, que lo es, sino también de buena teoría económica. Batra predijo que alrededor del año 2000 habría un gran crash en el mercado accionario; acertó, pero como no se hizo nada al respecto y luego hubo una falsa recuperación -simplemente se abarató aún más el crédito pero se mantuvo el esquema de todas las ventajas para el capital y castigo al trabajo-, entonces el terreno quedó preparado para la gran depresión del 2008, la actual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá Batra también sea certero en su pronóstico sobre el futuro, en ese que señala que de las cenizas de un capitalismo basado en una distribución brutalmente inequitativa de los beneficios del crecimiento económico puede surgir un sistema diferente, más apegado a la realidad y a la justicia. Claro que esa transformación no se dará de manera automática, el capital va seguir defendiendo sus privilegios y se necesita que los afectados traduzcan su justa indignación en energía política y que ésta encuentre el liderazgo que la transforme en una fuerza constructiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto pareciera estar sucediendo ya en Estados Unidos, con el resultado de la última elección y el liderazgo de Barack Obama. Sin embargo, por ahora en México no hay nada equivalente al cambio que está teniendo lugar en el país vecino. Los mexicanos seguimos avanzando en el túnel; ojalá pronto veamos alguna luz que indique la posibilidad de una auténtica salida.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-409614340613253199?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/409614340613253199/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=409614340613253199&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/409614340613253199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/409614340613253199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/04/fallo-la-ciencia-economica-o-los.html' title='¿Falló la ciencia económica o los economistas?'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-4171404074138761165</id><published>2009-04-16T10:56:00.002-05:00</published><updated>2009-04-16T11:03:14.566-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 04'/><title type='text'>La visita y sus contrastes</title><content type='html'>Obama y Calderón son un estudio en contrastes, pero se necesitan mutuamente y el fuerte viene a apoyar al vecino que le tocó en suerte&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una normalidad sin vitalidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo describir el estado en que se encuentra la relación externa más importante para México, esa que mantiene con Estados Unidos? Normal pero sin vitalidad, mediocre. Por un lado, la agenda bilateral está llena de temas difíciles -la migración y el muro, la guerra contra las drogas, la negativa norteamericana a aceptar que camiones mexicanos de carga transiten por sus carreteras, etcétera- pero no hay una gran crisis o conflicto. Por otro lado, tampoco hay una gran comunidad de proyectos que despierten la imaginación y llenen de vigor y confianza la compleja articulación entre las dos sociedades vecinas. Grisura es la característica dominante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Actitud &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De acuerdo con el último estudio de opinión pública elaborado por el CIDE, el 61 por ciento de los mexicanos tiene una actitud de desconfianza frente a Estados Unidos y únicamente una minoría -el 25 por ciento- ha optado por asumir a la confianza como su actitud dominante frente a la comunidad vecina del norte (México, las Américas y el mundo. Opinión pública y política exterior, 2008). Sin embargo, hoy esa histórica y muy explicable suspicacia mexicana frente al imperio no debe impedirnos, como ciudadanos conscientes de lo que actualmente se juega en el mundo, darle al presidente Barack Obama una auténtica bienvenida, pues actualmente él representa, como persona y como líder de su país, lo mejor de Estados Unidos. Si en este momento algún dirigente político al norte del Bravo ha merecido el beneficio de nuestra duda, ése es Obama, un individuo que a fuerza de voluntad, inteligencia y decencia logró que una mayoría de sus conciudadanos optara por un proyecto de futuro del sistema internacional donde, a diferencia del pasado inmediato, se propone que la negociación, y no la imposición unilateral, sea la forma primordial que caracterice la relación de Washington con el resto del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diferencia de intereses entre México y Estados Unidos es centenaria y estructural y no puede desaparecer como resultado de un mero cambio de partido y de personal en la dirección de cualquiera de los dos países o en ambos. Sin embargo, esa diferencia puede exacerbarse hasta llegar al choque abierto o manejarse de manera discreta y constructiva, dependiendo de los intereses que se defiendan, de la orientación e incluso de la personalidad de los responsables de la formulación y puesta en marcha de las políticas concretas. En la dura campaña electoral del año pasado en Estados Unidos, el debate en torno a la política exterior se centró en qué hacer con las empantanadas invasiones norteamericanas de Iraq y Afganistán, pero no llegó a desarrollar a fondo la naturaleza del mandato del nuevo Presidente en relación a la mayoría de los temas de la complicada agenda internacional norteamericana, donde ningún evento importante en cualquier parte puede serle ajeno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El presidente Obama ha decidido concentrar su atención en los grandes temas internos -fundamentalmente cómo salir de la gran depresión económica y cómo reestructurar su sistema financiero para evitar que vuelva a repetirse la catástrofe- y tomar con cierta calma los asuntos de la agenda internacional. En torno a estos últimos, sus colaboradores proponen concentrarse en estrategias de largo plazo. Y, desde esa perspectiva, la relación de Washington con México es justamente de esas que requieren de algo más sustantivo que los tres años de la "Iniciativa Mérida".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El país con el que Estados Unidos comparte una frontera de 3 mil 152 kilómetros está en problemas muy serios porque, entre otras cosas, desde hace un cuarto de siglo no ha experimentado un crecimiento económico digno de tal nombre. La falta de dinamismo de la economía mexicana es una de las causas principales que explican que alrededor del 50 por ciento de los 12 millones de trabajadores indocumentados que existen en Estados Unidos sean mexicanos. Finalmente, México es un proveedor importante del mercado ilegal de drogas de Estados Unidos, pero Estados Unidos es el principal, casi el único, surtidor de armas ilegales en México. Como resultado de esto último, el crimen organizado está fuera de control al sur del Río Bravo y en ciertos círculos norteamericanos se teme que México, con una estructura institucional muy débil, pueda terminar siendo un Estado fallido de más de 100 millones de habitantes, con lo cual se convertiría en un problema más serio para la seguridad norteamericana que Afganistán, Paquistán o Somalia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Peculiaridad &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visita del presidente Obama a México tiene lugar en un contexto muy peculiar: a partir de la Guerra Fría, es decir de Harry S. Truman en adelante, todos los presidentes norteamericanos que se han entrevistado con su contraparte mexicana fueron portadores de un discurso más conservador en lo internacional que el del presidente mexicano en turno, y esta generalización incluye a Kennedy, Johnson o a Carter, que en temas de sus políticas internas fueron relativamente progresistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, en esta ocasión el presidente norteamericano ha desarrollado un discurso interno y externo que, dentro del contexto norteamericano, lo sitúa en el centro-izquierda. Es verdad que Obama aún no cumple sus primeros 100 días en el poder y que tiene un largo trecho por recorrer antes de que pueda imprimir un sello efectivo a su política. La dureza de la realidad que enfrenta dentro y fuera de sus fronteras bien puede llevar a Obama a intentar contemporizar con sus adversarios republicanos -ésos sí, mayoritariamente de derecha dura y pura- que ven, por ejemplo, en la posibilidad de una nacionalización temporal de los bancos fallidos por abusivos el inicio del socialismo en su país. Como sea, hoy por hoy, y a semejanza de Franklin D. Roosevelt en los 1930, Obama representa las concepciones del mundo más avanzadas dentro de la clase política norteamericana: favorece una política impositiva redistributiva, un gasto público que, a la vez, cree empleo y modernice la infraestructura del país, exige la renuncia de los ejecutivos ineptos a sus cargos y a sus millonarias compensaciones en las empresas privadas que van a recibir ayuda del gobierno, propone un sistema de seguridad social que permita asegurar a todos los norteamericanos para no volver a dejar sin protección a los pobres -esto último indicador de la verdadera solidaridad nacional- y se propone rediseñar el sistema educativo público para dar a los jóvenes las herramientas intelectuales que les hagan competitivos en el mundo global.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lo internacional, Obama busca salirse de Iraq, encontrar la cuadratura al círculo en Afganistán negociando con los talibanes moderados, aflojar las sanciones contra Cuba, insistir en la creación del Estado palestino, explorar las posibilidades de negociar con Irán para disuadirle de ingresar al peligroso club de países con armas nucleares. En fin, Obama propone volver a apostarle al multilateralismo como forma de hacer frente a los grandes problemas internacionales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En contraste &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esta ocasión, la visión estrecha, falta de imaginación, generosidad y carisma corresponde a la parte mexicana. En el pasado, los presidentes mexicanos que se entrevistaban con los norteamericanos, aunque corruptos, autoritarios y a veces brutales, intentaron hacerse pasar por herederos de una gran revolución social, defensores a ultranza de la soberanía y del nacionalismo mexicano y representantes de los intereses del gran mundo conformado por los países explotados y humillados ("Carta de derechos y deberes de los estados", "Cumbre norte-sur", etcétera).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reunión del 2009 de los jefes de Estado de México y Estados Unidos contrasta con los encuentros pasados y la comparación favorece a Obama en todos los sentidos. Tanto en el discurso como en la acción, Felipe Calderón -quien durante la campaña electoral norteamericana se entrevistó y mostró simpatía por el adversario de Obama- se encuentra a la derecha del presidente norteamericano. En materia de legitimidad democrática, la de Obama es incuestionable y la de Calderón no. Finalmente, hoy la personalidad del mandatario norteamericano y su mensaje opacan a los de casi cualquiera de sus contrapartes y México no es la excepción, quizá por ello no se planteó un encuentro de Obama con el público local, como ocurrió en Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como sea y al final de cuentas, Obama viene a dar apoyo al muy defectuoso sistema político mexicano y a su mediocre clase dirigente, porque la estabilidad de nuestro país es parte indispensable, insustituible, de la seguridad norteamericana pero tiene cimientos débiles. Y ésa es la esencia de la visita actual: apoyo público de Obama a una estructura política, económica y social vecina en problemas serios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-4171404074138761165?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/4171404074138761165/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=4171404074138761165&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4171404074138761165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4171404074138761165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/04/la-visita-y-sus-contrastes.html' title='La visita y sus contrastes'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-4945148511593073402</id><published>2009-04-13T11:18:00.003-05:00</published><updated>2009-04-13T11:23:41.939-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 04'/><title type='text'>Una sopa de su propio chocolate</title><content type='html'>No estaría mal que Estados Unidos mostrara, con el ejemplo, que las recetas del Fondo Monetario también se pueden y deben aplicar allá&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ilusiones&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y si Estados Unidos recibiera hoy el mismo trato que por años han impuesto a través de las organizaciones internacionales, a los países que, como México, se han visto obligados a pedir ayuda externa cuando sus problemas económicos alcanzan el punto de crisis? Es claro que eso no puede ser, entre otras cosas, porque Estados Unidos es una superpotencia, pero no está de más hacer un ejercicio de imaginación para subrayar el doble rasero que ha habido en este campo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simon Johnson, economista en jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI) entre 2007 y 2008, acaba de escribir un artículo donde hace justamente el ejercicio propuesto: someter a Estados Unidos al rigor que por decenios el FMI ha usado con sus "clientes". La idea está desarrollada en "The Quiet Coup" ("El golpe silencioso"), artículo que aparecerá en la revista The Atlantic y que puede ser consultado en: &lt;a href="http://www.theatlantic.com/doc/200905/imf-advice"&gt;http://www.theatlantic.com/doc/200905/imf-advice&lt;/a&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto de partida&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Johnson encuentra que son más las similitudes que las diferencias entre los países que acuden al FMI en busca de ese gran préstamo que les permita salir de un atolladero de balanza de pagos que, finalmente, es resultado de algún exceso cometido en el pasado no muy lejano. La receta, los mexicanos la sabemos bien, consiste en disminuir las importaciones, aumentar las exportaciones y seguir una política fiscal austera. Se trata de obligar al país en cuestión a ser frugal, a "vivir dentro de sus verdaderas posibilidades", a cambio de abreviarle su recesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la receta del FMI es conocida, también lo es su diagnóstico. Se trata, invariablemente, de los efectos que produce la captura del gobierno por un grupo oligárquico que usa los privilegios del poder en contra del interés general. Si hasta no hace mucho ese tipo de política económica corrupta se asociaba con las "repúblicas bananeras", resulta que hoy también, con Estados Unidos donde el infame pero muy redituable "crony capitalism" ("capitalismo de compadres") está más extendido de lo que se ha querido admitir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Simplificando&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Johnson, el camino típico hacia la crisis en las economías emergentes es así: la alianza gobierno-grandes empresas lleva a que éstas diseñen planes muy ambiciosos de expansión, de ganancias enormes y fáciles mediante la obtención, por ejemplo, de contratos para obras públicas o de saltarse los reglamentos para lograr "oportunidades" de alto riesgo. Para los empresarios con las conexiones adecuadas es relativamente fácil obtener recursos del sistema bancario nacional y extranjero para acelerar su acumulación de beneficios pero, tarde o temprano, la confianza excesiva les lleva a mal invertir, malgastar y endeudarse más allá de lo razonable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es entonces cuando el riesgo aumenta y alguien empieza a dudar de la conveniencia de seguir adelante, se retira y el crédito disminuye. Ante la amenaza de recesión el gobierno echa mano de sus reservas para ayudar a los favoritos en riesgo y, además, mantener la semblanza de normalidad, pero finalmente las reservas se agotan y es entonces cuando se acude, sombrero en mano, a pedir auxilio al FMI, socializar los costos, pasar la carga al ciudadano de a pie y sacrificar a algunos de los beneficiados. Esos sacrificados son los grupos oligárquicos más incompetentes o con las conexiones políticas más débiles, lo que crea tensiones dentro de la élite además de conflictos entre gobierno y sociedad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casos viejos y nuevos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La contrapartida real a lo descrito por Johnson se puede encontrar lo mismo en las varias experiencias mexicanas desde 1982 a la fecha -ejemplos actuales son los problemas de Cemex y Comercial Mexicana, el uso de las reservas para facilitarles dólares y el préstamo preventivo contratado con el FMI por 47 mil millones de dólares más la caída del PIB para este año, entre 2 por ciento y 4 por ciento- que en las crisis recientes de Rusia, Argentina, Corea del Sur, Malasia, etcétera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, a esa lista hay que añadir hoy a Estados Unidos. En el caso de nuestro poderoso vecino, fue su élite financiera la que jugó el papel central en la creación de la actual crisis económica norteamericana -los créditos "tóxicos" ligados a la orgía de hipotecas sin sustento real- que en todo el proceso tuvo el respaldo implícito del gobierno, especialmente del de George W. Bush. Los encargados de vigilar la legalidad de las operaciones hipotecarias en Estados Unidos simplemente "se quedaron dormidos al volante" y los banqueros de Wall Street aprovecharon al máximo ese descuido. Si entre 1973 y 1985 el grupo financiero norteamericano recibió el 16 por ciento de las ganancias del sector corporativo, en los 1990 su tajada fluctuó entre el 21 por ciento y el 30 por ciento para, a inicios de este siglo, superar el 40 por ciento. Si entre 1948 y 1982 la paga de quienes trabajaron en la actividad financiera en el país del norte osciló entre el 99 por ciento y el 108 por ciento respecto al promedio imperante en el sector privado, a partir de 1983 empezó a crecer más que el resto y para las vísperas de la crisis ya era de 181 por ciento respecto del promedio. Para entonces la fuente de la riqueza en Estados Unidos no estaba en producir -la desindustrialización fue vista con indiferencia e incluso como algo positivo- sino en especular: en crear y vender paquetes de documentos sin sustento económico real, los famosos "derivados". La divisa dejó de ser "lo que es bueno para General Motors es bueno para Estados Unidos" y fue sustituida por otra: "lo que es bueno para Wall Street es bueno para Estados Unidos". Finalmente, la voracidad de los banqueros llegó a su límite, la economía insignia del capitalismo entró en recesión y lo que fue bueno para Wall Street hoy no sólo es dañino para Estados Unidos sino, como un resultado no esperado de la globalización, para el resto del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La relación tan íntima entre los oligarcas de Wall Street y los políticos de Washington se ilustra bien, dice Johnson, con los casos de Robert Rubin, que de copresidente de Goldman Sachs pasó a secretario del Tesoro para regresar a Wall Street como presidente del comité ejecutivo de Citigroup, el de Henry Paulson, que de CEO de Goldman Sachs también pasó a secretario del Tesoro o el de John Snow, que tras entregar esa secretaría a Paulson se convirtió en presidente de Cerberus Capital Management. Desde luego está el caso del famoso Alan Greenspan -gran arquitecto del desastre actual-, que de jefe de la Reserva Federal, pasó a ser consultor de Pimco, la mayor firma en el mercado internacional de bonos. En 1956 el sociólogo norteamericano C. Wright Mills publicó su famosa obra La élite del poder, donde sostuvo que quien controlaba la política, la riqueza y la cultura de Estados Unidos era apenas un puñado de personas que intercambiaban sus puestos al frente de la estructura institucional. Medio siglo más tarde la tesis de Mills se sostiene. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La medicina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahora, el gobierno norteamericano ha respondido a la crisis como lo han hecho los de las "repúblicas bananeras": tratando de salvar a los grandes culpables -AIG, Bank of America, Citigroup, etcétera- recapitalizándolos con dinero público. Sin embargo, apenas si se empezaría a hacer justicia si se aplicara a la inepta oligarquía financiera la receta que el FMI ha impuesto a muchos otros países irresponsables y que hoy Johnson o Paul Krugman -el economista, premio Nobel e intelectual público que desde hace años advirtió sobre las consecuencias del mal camino tomado por la economía norteamericana- proponen: nacionalizar todos los bancos en problemas, sanearlos -deshacerse de sus valores sin valor y de sus gerentes y directivos ineptos-, dividirlos en tantas partes como sea necesario para evitar que se repitan los males que acarrea la concentración excesiva de riqueza y venderlos. La banca norteamericana se opone a la nacionalización menos por principio y más porque se pondría al descubierto la enorme magnitud de sus pérdidas y su insolvencia, por eso prefiere endeudarse con el gobierno. Pero eso no resuelve de raíz su problema ni permite que la banca vuelva a asumir su papel esencial, que no es especular sino facilitar crédito a las partes sanas de la economía para iniciar la recuperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dada la interdependencia de la economía mundial y la centralidad en ésta de Estados Unidos, a todos nos va algo en el drama económico norteamericano. No estaría mal que finalmente el país vecino predicara hoy con el ejemplo y tomara esa sopa de su propio chocolate que por tanto tiempo nos dijo que era la única receta económica y moral que podía funcionar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-4945148511593073402?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/4945148511593073402/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=4945148511593073402&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4945148511593073402'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/4945148511593073402'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/04/una-sopa-de-su-propio-chocolate.html' title='Una sopa de su propio chocolate'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-8761179707507230304</id><published>2009-04-02T11:43:00.002-06:00</published><updated>2009-04-02T11:48:06.756-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 04'/><title type='text'>¿Y por qué estamos donde estamos?</title><content type='html'>Cuando se pudo no se actuó. Se dijo que eso era política cuando sólo se trató de irresponsabilidad&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Una hipótesis&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El dicho popular que sostiene "el que la hace, la paga" es expresión de un deseo pero no reflejo de una realidad. Entre nosotros, lo más frecuente es que quien la hace no la pague y viceversa. Como comunidad política, los mexicanos de hoy estamos pagando lo que otros -una minoría particularmente abusiva e irresponsable- hicieron con total impunidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En buena medida, los problemas que hoy nos aquejan, desde la inseguridad hasta la ausencia de crecimiento económico a lo largo del último cuarto de siglo, son un resultado no previsto de la estabilidad autoritaria que se instaló en México a partir de la Segunda Guerra Mundial. La corrupción que caracterizó y benefició a varias generaciones de la clase política posrevolucionaria, a sus aliados -los empresarios- y en menor medida a las clases medias, está pasando hoy su factura y con intereses. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El 'milagro mexicano'&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al examinar el siglo XX latinoamericano, México contrasta con el resto de la región. La insurrección política que se inició en nuestro país en 1910 se transformó en una guerra civil y, finalmente, en una revolución social sin contrapartida en los otros países del subcontinente. Su coincidencia con la revolución bolchevique disminuyó un tanto la percepción del proceso mexicano como algo radical, pero lo que ocurrió entre 1910 y 1940 en México sí fue un esfuerzo de ruptura de fondo con el pasado. El nuevo régimen, entre otras cosas, echó al basurero histórico a la oligarquía del Porfiriato, se alejó del liberalismo, reafirmó la laicidad del Estado, redistribuyó la tierra, alentó la organización sindical, dio al Estado el control de la riqueza petrolera y reivindicó como nunca antes el pasado indígena. Ahora bien, por lo que respecta a la fórmula política, el nuevo orden no reemplazó la dictadura personal de Díaz con la democracia sino con un autoritarismo organizado en torno a un partido de masas, corporativo y cuyo eje fue una Presidencia centralizadora cuyo único límite, después de 1928, fue la no reelección.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autoritarismo mexicano posrevolucionario resultó todo un éxito para sus dirigentes pues, hasta 1989, cuando el PRI perdió Baja California, el poder local se mantuvo en manos del partido de Estado y a nivel federal ese monopolio sobrevivió hasta el 2000. Para el conjunto de los empresarios también fue un buen tiempo, pues hasta 1982 el crecimiento del PIB fue del 6 por ciento anual en promedio -el "milagro mexicano"- y la clase media se acostumbró a dar por sentado que su futuro sería siempre mejor que su pasado. Para el gran capital el buen tiempo se prolongó, pues el neoliberalismo que nació en los 1980 afectó a los pequeños y medianos empresarios pero no a las grandes concentraciones de capital montadas en alianzas políticas que se tradujeron en ventajas monopólicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Estados Unidos, la posrevolución mexicana también fue un buen tiempo pues el vecino del sur se convirtió en el país más predecible al sur del Bravo. El Presidente y el PRI tenían todo bajo control y las diferencias entre La Casa Blanca y Los Pinos fueron más simbólicas que sustantivas; podían ser irritantes pero no peligrosas. En el mundo subdesarrollado donde Estados Unidos y la URSS libraron sus batallas, México resultó un oasis de seguridad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dormirse en laureles&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La notable estabilidad de la vida pública mexicana del poscardenismo que tanto benefició a tan pocos -los Alemán, Hank González, Trouyet, Espinosa Yglesias, Garza Sada, Azcárraga, Jenkins, etcétera- estaba cimentada en la ausencia de límites entre gobierno y partido oficial, en la ausencia de la división de poderes y en la presencia de poderes presidenciales metaconstitucionales y anticonstitucionales. Nadie podía llamar a cuentas al jefe del Ejecutivo y éste era el único que podía pedir cuentas a cualquiera, cobrarlas como le apeteciera y cuando le conviniera. Aparte de la no reelección, sólo la falta de divisas limitaba la acción del jefe del gobierno y del Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es de extrañar que esa peculiar realidad política que México vivió entre 1940 y finales del siglo hiciera que el sistema posrevolucionario -sus dirigentes y sus beneficiarios- se durmiera en sus laureles y no viera o no quisiera ver a tiempo las imperfecciones que hoy han llevado a que, dentro y fuera de México, se hable del país como un Estado con grandes fallas o, incluso, camino de ser fallido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que no se hizo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lista de lo que pudo hacerse durante la Pax Priista y no se hizo es larga y es en buena parte responsable de la desagradable textura de nuestra vida política y social. En teoría, el proteccionismo económico de los 1950 debió de haber sido temporal, pues la teoría elaborada por la CEPAL era que poco a poco el gobierno abriera las fronteras a la competencia del exterior para que los productores mexicanos se hicieran eficientes y generaran las divisas que la industrialización incipiente demandaba cada vez en mayor cuantía. Esto simplemente no se hizo y sólo hasta que estalló la gran crisis de 1982 se rompió la cómoda relación gobierno-productores ineficientes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por un tiempo Washington insistió en que México debía renunciar al proteccionismo, pero dejó de presionar cuando sus inversionistas saltaron las barreras arancelarias y se instalaron entre nosotros para explotar directamente el mercado mexicano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde los 1960 resultó claro que las finanzas públicas requerían de una reforma fiscal de fondo, pero ningún Presidente se atrevió entonces ni ahora a imponer o aumentar gravámenes a los que debían pagarlos. La distribución del ingreso era entonces muy injusta pero con el tiempo ha empeorado. La Constitución prohibió los monopolios pero a ciertos presidentes les convino propiciarlos; hoy la OCDE nos dice que es indispensable acabar con ellos para reiniciar el crecimiento pero aún no aparece el político que tenga el valor de hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el Porfiriato se empezó a profesionalizar la policía mexicana, pero el nuevo régimen abandonó la tarea. A la policía sólo se le exigió eficacia contra los enemigos políticos del régimen sin parar mientes en los medios para lograrlo. A ningún Presidente se le ocurrió ir más allá y crear una policía realmente profesional, entre otras cosas porque habría que destinarle recursos y los resultados sólo se verían en sexenios posteriores; además, una policía de verdad podría ser menos fácil de manipular. El resultado es que hoy, cuando el Estado realmente está urgido de profesionales que confronten al crimen organizado -narcotraficantes, secuestradores, bandas de ladrones-, simplemente no los tiene y debe de recurrir al Ejército para que haga las veces de una policía que ya no es parte de la solución sino del problema, pues a su ineficacia suma su corrupción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y qué decir de los ministerios públicos y de todo el sistema de justicia. Por decenios, aquellos que el Presidente o los gobernadores deseaban que no fueran tocados y los que podían pagar lograban lo que querían, no importó que el 95 por ciento de los delitos quedaran impunes. Por largo tiempo las élites no se vieron en la necesidad de decirle en público a los responsables políticos: "si no pueden, renuncien" porque el crimen aún no desbordaba los límites clasistas, pero ahora ya lo hizo, los supuestos responsables de la seguridad ni pueden ni renuncian.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Ejército y la Armada mismos, mientras sirvieron para enfrentar a la oposición partidista -a los henriquistas, por ejemplo-, a la izquierda guerrillera o para aplastar manifestaciones de estudiantes, poco hicieron por mejorar su preparación y su paga y a pocos les importaban las deserciones. Hoy Los Zetas se nutren, en parte, de esos ex militares desafectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La educación es hoy otra área de desastre cuya raíz está en un ejército de maestros mal pagados y mal preparados a los cuales la clase política no vio como el primer y gran instrumento para preparar a los jóvenes y crear el capital humano del que hoy carecemos para ganar el futuro. No, a los maestros se les vio y retribuyó en función del SNTE: una sólida falange del PRI; su carácter de educadores fue relegado y el resultado hoy son las pésimas notas de los estudiantes mexicanos cuando se someten a exámenes de carácter internacional. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-En suma&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lista de irresponsabilidades del pasado puede aumentar, pero no es necesario ponerla toda para sostener una conclusión tan sencilla como trágica: durante la segunda mitad del siglo XX los dirigentes mexicanos, al no tener que rendir cuentas ante los ciudadanos, dejaron pasar los momentos en que debieron actuar como estadistas y se comportaron como meros oportunistas, sin sentido de la responsabilidad. Hoy todos estamos pagando por ello.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-8761179707507230304?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/8761179707507230304/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=8761179707507230304&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/8761179707507230304'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/8761179707507230304'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/04/y-por-que-estamos-donde-estamos.html' title='¿Y por qué estamos donde estamos?'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-1410335967227862076</id><published>2009-03-26T14:22:00.002-06:00</published><updated>2009-03-26T14:26:09.682-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 03'/><title type='text'>Buena visita, malas razones</title><content type='html'>Hace mucho que no nos visita un presidente norteamericano fuera de serie. Lástima que hoy las razones y condiciones no sean las mejores&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obama entre nosotros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El inesperado anuncio de que el nuevo presidente norteamericano, Barack Obama, ocupado como está en resolver la enorme crisis de su economía, se dará tiempo para visitar nuestro país el mes próximo debería ser, en principio, una buena noticia, por la alta calidad del personaje y de su proyecto de gobierno. Sin embargo, el motivo de fondo de esa cortesía no es otro que tratar de hacer frente a los efectos de la mala calidad del actual tiempo mexicano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La economía mexicana no sólo está en una situación tan problemática como la norteamericana -desde 1983 su crecimiento real promedio es cercano a cero-, sino que la fuerza del crimen organizado mexicano ha crecido de tal manera que ha sobresaltado a las autoridades norteamericanas, pues la inseguridad en México es percibida en Estados Unidos como un problema que afecta su propia seguridad. Es por eso que la visita de Obama y sus colaboradores -la secretaria de Estado, la secretaria de Seguridad Interna, el procurador general- tiene poco que ver con cortesías y mucho con alarma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El origen&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las visitas de presidentes norteamericanos a México se iniciaron con la muy breve de William Howard Taft a Porfirio Díaz en Ciudad Juárez en 1909. Poco sabemos de la parte medular de la reunión de esos mandatarios pero todo indica que la forma fue la sustancia pues no había entonces grandes problemas entre los dos países. Pasarían 34 años antes de la siguiente visita que hasta ahora ha sido la mejor por la calidad del visitante y del ambiente político en que tuvo lugar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reunión Manuel Ávila Camacho-Franklin Roosevelt en abril de 1943, en Monterrey, se dio cuando el mundo estaba inmerso en el gran drama de la Segunda Guerra Mundial. Para entonces, la política de "Buena Vecindad" enunciada por Roosevelt para América Latina llevaba ya 10 años y había dado frutos muy positivos, especialmente el compromiso de Washington de guiarse por el "principio de no intervención" en su relación con Latinoamérica. Este principio, centro de la política exterior de México, fue puesto a prueba con éxito cuando el presidente Lázaro Cárdenas nacionalizó los intereses petroleros norteamericanos en 1938. Por otra parte, los dos planes sexenales que habían dado sentido a la acción del gobierno mexicano a partir de 1934 habían sido equiparados por los propios funcionarios norteamericanos al "Nuevo Trato" de Roosevelt, con lo cual los proyectos nacionales de México y Estados Unidos parecieron convergir como nunca antes o después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para 1943 México y Estados Unidos, por primera y única vez, habían forjado una asociación formal y efectiva de carácter económico, militar, laboral e ideológico contra un enemigo común -la Alemania nacional-socialista y sus aliados- y México esperaba que esa alianza se mantuviera cuando volviera la paz. Y es que México asumió que la visita de Roosevelt había puesto el sello de una "relación especial" entre los vecinos y que se mantendría en el futuro. Ese optimismo mexicano no sobreviviría a la muerte de Roosevelt. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La rutina&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir de la visita de Harry S. Truman a Miguel Alemán en la Ciudad de México en 1947, las visitas mutuas de los presidentes mexicano y norteamericano se convirtieron en rutina. En más de una ocasión, ese encuentro se regateó para presionar a México, como fue el caso de un Ike Eisenhower, molesto con un Ruiz Cortines que por un tiempo osó mostrarse partidario de limitar la inversión externa y renuente a dar su apoyo a la política norteamericana en contra de los gobiernos reformistas de Guatemala que, a ojos de Washington, eran inaceptablemente izquierdistas (véase sobre el tema el memorándum de Holland a Srio. de Estado, del 4 de enero de 1955).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posiblemente la única visita de un mandatario norteamericano que despertó genuino interés entre el público mexicano fue la de John F. Kennedy y su esposa en 1962; y esa fascinación se debió más al atractivo mediático de la pareja y a su catolicismo que a razones políticas de fondo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obama&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El presidente norteamericano que nos visitará el mes entrante es ya un personaje fuera de serie y que debería ser objeto de un genuino recibimiento popular, aunque está por verse si el humor del público y las autoridades mexicanas lo propician.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obama simboliza, en primer lugar, una gran victoria sobre la cultura racista que históricamente ha dominado a Estados Unidos y que ha tenido efectos muy negativos no sólo para los afroamericanos sino también para los mexicanos y mexicano-americanos en Estados Unidos. Políticamente, el actual Presidente de ese país es portador de valores políticos que se echan de menos en México. Su campaña primero y sus acciones después enfatizan su voluntad de sustituir al Estado neoliberal por uno que asuma como responsabilidad directa e irrenunciable el dar forma a una estructura social menos inequitativa, que provea de asistencia médica a todos los ciudadanos, que imparta una educación pública de calidad y que defienda con efectividad el medio ambiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la práctica, Obama parece dispuesto a ir con todo el poder del Estado para intervenir y reformar una economía que está en crisis por haber dejado durante decenios las grandes decisiones a la supuesta "mano invisible del mercado" pero que, en realidad, fue la excusa de la clase política para facilitar la acumulación desaforada e irresponsable de ganancias privadas en pocas manos y a costa del interés de la mayoría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El presidente Obama es portador del espíritu que animó hace más de 70 años a Franklin D. Roosevelt y a su "Nuevo Trato para el Pueblo Norteamericano". Sin embargo, Obama no viene a subrayar una hipotética identificación de su política de cambio con la dominante en nuestro país. El mandatario norteamericano no tuvo dificultad en encontrar coincidencias de visión política con el presidente Lula de Brasil, pero no tiene posibilidades de hacer lo mismo con el de México. En el contexto norteamericano, Obama se sitúa en el centro izquierda en tanto que Felipe Calderón -quien durante la campaña electoral en Estados Unidos mostró su preferencia por el adversario de Obama, John McCain- está perfectamente ubicado en la derecha del espectro político. En fin, que los valores, proyectos y estilos de ambos son diferentes, casi antitéticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obama viene a México impulsado por la conciencia de que Estados Unidos no puede soslayar por más tiempo que el país vecino del sur está sometido a los efectos de una crisis múltiple -económica, social y de seguridad- que pone en peligro su estabilidad. Y en Washington se sabe que esa estabilidad es parte de la propia seguridad norteamericana. Apoyar a México en contra del crimen organizado es, por tanto, actuar también en defensa del interés norteamericano. Además y finalmente, si las instituciones mexicanas de seguridad y procuración de justicia están hoy en una situación tan comprometida, se debe en buena medida a que el crimen organizado al sur del Bravo obtiene sus recursos económicos principalmente de sus transacciones en el enorme mercado de drogas que se ha desarrollado al norte de ese río y que se abastece de armas en las armerías que operan casi sin control en el lado norteamericano de la frontera. Si hay un área en donde Estados Unidos es corresponsable directo de los problemas mexicanos es en el área del narcotráfico y hace ya tiempo que se requería ahí de una acción conjunta y efectiva. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuadratura del círculo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy pareciera que es real la voluntad de los funcionarios norteamericanos de atacar a los cárteles mexicanos que ya tienen bases en 230 ciudades norteamericanas -hace tres años eran apenas 100-, al menos eso se puede inferir del comunicado emitido por la Casa Blanca el día 24 tras una comparecencia ante la prensa de la secretaria de Seguridad Interna, Janet Napolitano, y de dos funcionarios del Departamento de Estado y la Procuraduría General. El documento propone una política que incluya todos los elementos del complejo problema del narcotráfico: intercepción, lavado de dinero, tráfico de armas, consumo. Sin embargo, si tras 100 años de lucha internacional contra las drogas no se ha logrado erradicar el mal, ¿podrán México y Estados Unidos encontrar ahora la solución? Probablemente no. En el mejor de los casos, quizá logren frenar la expansión del crimen organizado mexicano, pero mientras no den solución al consumo no habrá respuesta efectiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, esperemos que en el futuro y en condiciones más propicias podamos recibir al presidente Obama y abordar con él ya no una crisis de seguridad sino su gran proyecto para dar forma a un nuevo tipo de sociedades nacionales más equitativas y a relaciones internacionales más justas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/5641050866619294294-1410335967227862076?l=lorenzomeyer.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/feeds/1410335967227862076/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=5641050866619294294&amp;postID=1410335967227862076&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1410335967227862076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/5641050866619294294/posts/default/1410335967227862076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://lorenzomeyer.blogspot.com/2009/03/buena-visita-malas-razones.html' title='Buena visita, malas razones'/><author><name>en Agenda Ciudadana</name><uri>http://www.blogger.com/profile/03832782195380282373</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-5641050866619294294.post-567376721933472787</id><published>2009-03-19T10:41:00.002-06:00</published><updated>2009-03-19T10:48:06.329-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='2009 - 03'/><title type='text'>Entre 'Forbes' y 'The Economist'</title><content type='html'>Cuando falla la política interna, México aparece como problema en la agenda de Washington&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;México en la agenda norteamericana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando México aparece en los temas de discusión del gobierno en Washington, generalmente no es por buenas razones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos de los grandes países latinoamericanos están hoy en la mesa de las discusiones de las autoridades norteamericanas: Brasil y México. El presidente brasileño acaba de visitar al norteamericano con buen resultado, al punto que ya se habla de la alianza Obama-Lula (El País, 15 de marzo). México, por su lado, está en el proceso de recibir una cadena de funcionarios federales de Estados Unidos: ya vino el jefe del Estado Mayor Conjunto y a fines de este mes llegará la secretaria de Estado a la que seguirán la secretaria de la Seguridad Interna y luego el procurador general. Las razones de estos viajes son opuestas: Brasil busca posicionarse como el gran interlocutor latinoamericano de Washington en tanto que México aparece en los radares políticos de Estados Unidos como un peligro a su seguridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gobernador de Texas ha pedido que se despliegue la Guardia Nacional en la frontera para evitar que se desborde hacia el norte la violencia incontrolada de sitios como Ciudad Juárez, Nuevo Laredo, Reynosa o Matamoros. Hasta ahora, a Obama no le parece que la militarización de la frontera sur sea la respuesta adecuada al problema mexicano, pero sus ayudantes ya están trabajando en el diseño de una "estrategia general" al respecto (The New York Times, 14 de marzo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sorprendente no es que haya indicadores de preocupación norteamericana por las actividades y la furia del crimen organizado en México, sino que las señales de alarma hayan tardado tanto en sonar. El Diálogo Interamericano, una organización de estudios políticos con sede en Washington, acaba de presentar a Obama una agenda de 10 puntos para guiar su relación con América Latina. En el punto tres señala: "Es posible que México surja como el problema más importante en el Hemisferio Occidental si la violencia criminal continua escalando al punto de amenazar la seguridad del país" (http://www.thedialogue.org/uploads/2008_Sol_M__Linowitz_Forum/A_Second_Chance,_FINAL_to_post.pdf).&lt;a href="http://www.thedialogue.org/uploads/2008_Sol_M__Linowitz_Forum/A_Second_Chance,_FINAL_to_post.pdf)."&gt; &lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las audiencias que han tenido lugar en el Congreso norteamericano, el subsecretario de Estado asistente para asuntos de narcotráfico calculó las ganancias de los cárteles mexicanos entre los 13 y los 25 mil millones de dólares anuales y la fuerza de trabajo a su disposición en 450 mil personas. La secretaria de Seguridad Interna declaró: "México tiene actualmente problemas de violencia que han llegado a un grado y nivel muy distintos, sin precedente". El Director Nacional de Inteligencia (DNI) informó a los legisladores que hay regiones en México donde el gobierno ya perdió el control (Reforma, 11 de marzo). Cualquier lector que haya consultado la serie sobre la "narcoguerra" publicada a partir del 1o. de marzo en La Jornada, ya tiene una idea de lo que quiso decir el DNI. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los medios &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como suele suceder, fueron los medios norteamericanos los que empezaron a poner en duda la tesis oficial mexicana que atribuía los miles de asesinatos llevados a cabo por los cárteles de la droga en el país, a que el gobierno "iba ganando" esa lucha. La revista de negocios, conservadora, Forbes dedicó su edición de diciembre del 2008 a dar cuenta de que México corría el riesgo de deshacerse (meltdown) como resultado de la mezcla de narco-terror con el colapso de los precios del petróleo y el caos económico. Esa misma publicación en marzo del 2009, al hacer su ya famoso recuento de las mayores fortunas mundiales, puso en la lista de 793 personajes, junto a Carlos Slim, Alberto Bailleres, Ricardo Salinas, Germán Larrea y Emilio Azcárraga, a uno de los grandes narcotraficantes mexicanos: Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera, a quien atribuyó una fortuna personal de mil millones de dólares, aunque en el sitio electrónico de la revista hay un cálculo de Stratfor -una firma de servicios de inteligencia en Austin, Texas- que la pone en los 12 mil millones de dólares y que, de ser cierto, pondría al narcotraficante de Sinaloa más cerca de Slim que de Azcárraga. Como sea, Forbes hizo su cálculo suponiendo que "El Chapo" controla entre un tercio y la mitad de la droga que se envía de México a Estados Unidos, que se queda con el 20 por ciento del dinero lavado por ese concepto por colombianos y mexicanos y cuyo montó oscila entre 18 mil y 39 mil millones de dólares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si, como asegura el gobierno mexicano, el narcotráfico va perdiendo la guerra, la fortuna de "El Chapo" no es un indicador de ello, sobre todo si se tiene en cuenta que apenas en 1990 ese sinaloense de origen rural organizó su propia "firma" -el término es de la revista- y que en 2001 escapó de una prisión de alta seguridad. En un país con poca movilidad social, el ascenso de "El Chapo" es espectacular. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reacción &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para Felipe Calderón, "El Chapo" en Forbes fue la gota que derramó el vaso de su paciencia y declar
